Taller De TANTRA: El arte de sentir

La devoción por la vida es la esencia del Tantra. El Tantra no tiene reglas, ni dogmas, ni creencias. Usa técnicas, recomendaciones y sugerencias para intentar desprogramar nuestros condicionamientos. Para liberar la naturalidad y la espontaneidad de nuestro Ser, para vivir con pasión el momento presente. En la experiencia tántrica no hay respuestas aprendidas a lo que sucede, cada situación es diferente si se vive desde el Amor y la Presencia.

Para acudir al taller no es necesario tener experiencia previa ni venir en pareja, aunque las parejas son bienvenidas si desean acudir. Realizaremos diferentes dinámicas en un ambiente cálido, respetuoso y acogedor, y sabiendo siempre que los límites los pone cada uno. Después del taller saldrás más relajad@, sensual, consciente de ti mism@, amoros@ y satisfech@.

El Taller se realizará en la Sala ALMA de Madrid el sábado 26 de enero de 11 a 15 y 17 a 21 horas, la aportación es voluntaria y consciente. Es necesario reservar plaza en el móvil: 654 42 36 02

Si deseas más información puedes leer este blog sobre Tantra o ponerte en contacto conmigo, te atenderé encantado.

Un abrazo tántrico
KiKe Gómez Rubio

 

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¿Qué se hace en un taller de Tantra?

En los talleres de Tantra que yo facilito creo un contenedor emocional, energético y físico seguro, acogedor y cálido donde poder abrirnos al sentir. Intento que la Presencia, y no las técnicas, sea la guía que nos lleve a experimentar aspectos de nuestro Ser que olvidamos en la vida diaria. Vivimos demasiado en nuestros pensamientos, en la tecnología y en las prisas dejando de lado el cuerpo, las sensaciones y la relajación. La vida está en el cuerpo… la felicidad no se piensa se siente.

¿Tantra blanco o Tantra rojo?

Muchos me hacen esa pregunta, yo la contesto medio en broma medio en serio diciendo que en mis talleres hago Tantra multicolor. Se supone que el Tantra blanco es meditativo y espiritual y que el Tantra rojo es corporal y sexual. En realidad esa distinción es ficticia, a mi juicio sólo existe el Tantra bueno y el Tantra malo. Os aseguro que la mejor meditación que existe es hacer el Amor desde la Presencia, la relajación y la entrega… el Tantra es confiar en la vida. No hay nada más espiritual que experimentar junto a tu amante como el éxtasis para el tiempo…

Devoción

El Tantra es devoción por la vida: lo que nos gusta y lo que nos disgusta. El Tantra que yo práctico se basa en el Amor, la Presencia y la entrega devocional a la existencia. Uso técnicas exclusivamente para desprogramar los condicionamientos y dejar que nuestro Ser viva con naturalidad y espontaneidad. Hay personas a quienes les cuesta mucho sentir y dejarse llevar por su energía, centrándose demasiado en las técnicas, las usan como forma de control, creando a la larga más problemas que beneficios. El control, por ejemplo, de músculo PC (pubococcigeo) para aumentar la energía sexual y retadar la eyaculación acaba endureciendo e insensibilizando la zona perineal entorpeciendo el libre fluir de la energía sexual.

Desnudarse

En los talleres de Tantra la mayoría de los ejercicios los hacemos vestidos, algunos se practican sin ropa como masajes con aceite o crema o dinámicas donde sensibilizar la piel es el propósito. Pero cada persona es siempre libre de decidir si quiere desprenderse de alguna prenda de vestir o no.

Los limites: La primera enseñanza del Tantra

Saber poner límites es fundamental para lograr una buena vida. Es un arte que se adquiere a lo largo de nuestra existencia. Para poder abrir nuestro corazón de par en par y asumir riesgos debemos tener desarrollados la autoestima y la capacidad de poner límites. En los talleres se afrontan situaciones donde aprendemos a colocar límites adecuados que nos hacen aumentar nuestra autoestima.

Todo lo que ocurre es bienvenido

Quizá ocurra que la persona que esté a tu lado disfrute de un masaje y lo exprese a través de suspiros, gemidos o sonidos guturales, mientras tú permeneces más rígido que una puerta e incapaz de disfrutar ¡no hay nada malo en ello! todo lo que ocurre es bienvenido, tú estas allí para explorar tus limites, aceptarlos, amarlos e intentar superarlos yendo en cada ocasión un poquito más lejos.

Lo Femenino y lo Masculino

Existe mucho miedo a asumir nuestra parte femenina y masculina más básica, nuestra parte animal. Somos primero hembras y machos humano, luego mujeres y hombres y finalmente diosas y dioses… energía y consciencia pura, pero hay que empezar por el principio. Realizamos dinámicas para movilizar nuestro fuego interno, nos ayudan a disfrutar más de nuestra sexualidad, vitalidad y creatividad.

Si tienes alguna pregunta sobre el Tantra o el funcionamiento de los talleres no dudes en escribirme o hablar conmigo, gracias y un abrazo tántrico,

KiKe Gómez Rubio

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Amor propio

El Amor hacia uno mismo es la clave de la vida. Cuando digo esto algunas personas creen que estoy exaltando el egoísmo. Consideran que quererse mucho es sinónimo de creerse el mejor, de acapararlo todo para uno mismo, de sentirse el centro del universo, de convertirse en un egocéntrico vamos. En realidad el amor propio termina en humildad.

Nos amamos cuando amamos todo lo que nos pertenece, nuestros dones, nuestras virtudes, nuestro cuerpo, nuestros gustos. Pero también debemos incluir en el lote nuestros condicionamientos, manías, ridiculeces, traumas, miedos, rencores, tonterías y demás “defectos”. Amar incondicionalmente nuestra parte oculta, oscura y dolorosa, la famosa sombra mentada por Jung.

Amar nuestra sombra no significa necesariamente que nos guste o que no intentemos cambiarla. Amarla significa mirarla, darle presencia, abrazarla, iluminarla, afirmar que existe: ¡aceptarla! Cuando somos capaces de esto, estamos siendo compasivos con nosotros mismos, a nuestra existencia acude la paz, la tranquilidad y la felicidad. Nos volvemos humildes por qué entendemos que la sombra de los demás ¡es tan parecida a la nuestra! Compartir y celebrar se vuelve entonces algo hermoso y mágico.

Sexo tántrico: una metáfora culinaria

He escrito varios artículos sobre las diferencias fundamentales entre el sexo tántrico y el sexo convencional. En esta ocasión lo haré a través de una metáfora: dos parejas acuden, por separado, a un restaurante estupendo situado en un ático, para celebrar sus respectivos aniversarios. Como reservaron con antelación les han dispuesto en el mejor sitio de la sala, junto a una cristalera inmensa con vistas al exterior.

Ambas parejas llegan un poco tarde, el tráfico está fatal. Los tántricos, en cuando entran al restaurante, se olvidan de los problemas de aparcamiento. Se dejan seducir por la encantadora sonrisa de la camarera que les atenderá durante la cena, por el ambiente acogedor y cálido del restaurante y por la increíble visión de la ciudad iluminada por la Navidad. Cuelgan sus abrigos en el perchero del recibidor y apagan sus móviles.

Los convencionales tienen un pequeño enganche: sobre la impuntualidad de ella y sobre la obsesión de ir en coche a todos los sitios de él. No se percatan de la belleza de su ciudad hasta pasados 10 minutos de estar sentados, no se han atrevido a apagar los móviles, están un poco tensos.

La pareja tántrica ha decidido probar los platos de la carta más atrevidos, tras atender las explicaciones de la simpática camarera sobre los ingredientes, se deleitan intentando sentir los diferentes sabores y compartiendo entre ambos lo que ha pedido cada uno, mediante un bocado perfecto. Un bocado perfecto es tomar con un tenedor o una cuchara una pizca de todos los ingredientes de un plato y delicadamente introducirlos en la boca de tu pareja, mientras está cierra los ojos y ronronea ligeramente. El beso es opcional aunque recomendable. (Aclaración importante: el bocado se hace pluscuanperfecto si se sirve con los dedos).

La pareja convencional tiene un pequeño problema a la hora de elegir las viandas. Ella quiere probar cosas nuevas, pero tiene muchos reparos sobre algunos ingredientes que no saben si le van a gustar, y no hace mas que preguntar a la camarera sobre esto y sobre lo otro. El lo tiene claro: “donde esté un buen chuletón que se quiten éstas pijadas”. Elige lo que más se parece a algo ya conocido y piensa que se va a quedar con un hambre del demonio, está deseando que lleguen los postres ¡que tienen una pinta! La conversación versa sobre el mal ambiente que hay en el trabajo de él y sobre el daño que le están haciendo a ella los zapatos de tacón de aguja, que nunca se pone. Ambos coinciden, tras comerse sus platos, en un recuerdo difuso: “no estaba tan mal, estaba rica la comida”.

A la camarera le están entrado lo siete males, se está dando cuenta de que su novio y ella se parecen más a quienes no se miran casi a los ojos, que a los otros dos tortolitos que no paran de darse besos y reírse todo el rato. Siente envidia admirativa hacia ellos, y eso que ha tenido que desarmar su mesa, pidieron sentarse uno junto al otro ¡se sentían tan lejos frente a frente! Cuando observa que la mujer tántrica se ha quitado los zapatos de tacón de aguja, que tampoco se pone nunca y que también le aprietan, y que ha metido su dedo gordo del pie izquierdo en el calcetín del pie derecho del hombre tántrico, mientras relajadamente siguen deleitándose con los postres, que decide invitarles a una golosina que lleva por nombre “Amour Fou”

Mientras el hombre convencional ha salido a la terraza a fumar, disimuladamente ha cogido el móvil para ver cómo va el fútbol, encima pierde su equipo. Su pareja también ha sacado el móvil y sin ningún disimulo está haciendo fotos a los platos y al restaurante pa subirlos al Face y al Insta y presumir de lo bien que se lo pasa. Se han comido los postres con tal ansia que ha sido un visto y no visto, no les dio tiempo a disfrutarlos, se les sigue notando tensos.

Llega la hora de los regalos, son estos: un smartphone de última generación, un viaje a Sicilia, un smartwatch de última generación y un curso de parapente. Fácil saber a quien le corresponde cada regalo y quien lo hace ¿verdad?

¡Bueno me voy que me está entrando un hambre! ¡Jajaja!

Ciao, ciao.

Sensibilidad e intensidad

Intentar ser fuertes siempre y considerar que podemos con todo es agotador. Nos puede producir un deterioro físico y emocional importante. La intensidad constante es una huida. Es fácil de explicar, cuando nos enganchamos a lo intenso huimos de la fragilidad, de la delicadeza, de la sensibilidad y de la humildad. Salimos corriendo de la intimidad con nosotros mismos y con los demás. Creemos que sí dejamos de ser fuertes el mundo se caerá, solo es una justificación para no afrontar nuestras necesidades más sutiles.

La intensidad permanente genera tensión corporal, incapacidad emocional y dureza mental, dicho en una palabra: ESTRÉS. Cuanto más estresados estamos mayor es el deseo de intensidad para poder sentir algo, entramos en un círculo vicioso muy perturbador, que siempre rompe por algún lado.

El cultivo de la sensibilidad es fundamental para tener una vida equilibrada. Entregarnos a las sensaciones y a los sentimientos más tiernos requiere una pizca de humildad: No puedo con todo, no lo sé todo, acepto mis carencias y mis miedos, soy también frágil y delicado, y tengo derecho a llorar y a pedir ayuda y a derrumbarme.

Para disfrutar de los placeres más estupendos que la vida nos ofrece, entre ellos el éxtasis, es necesario relajarse, ser sensibles, ingenuos, juguetones. Tener el cuerpo y la mente disponibles al misterio y al no-control, en definitiva no huir de la fragilidad cristalina que nos hace Uno con la Vida.

“Ahí abajo”

¡Una imagen muy evocadora! Es de un artista gaditano llamado Mariano Vargas. No es una pintura, es una fotografía. Provoca sensaciones y emociones eróticas y estéticas por doquier. A mi además me sugiere amor. Amor hacia el cuerpo al interesarse por él. La naturalidad con que la joven abre sus piernas y el gesto de curiosidad por saber que hay entre ellas, es amor hacia su condición femenina y su sexualidad, en definitiva puro amor hacia ella misma. Lo hace a conciencia, rasurándose y tomándose su tiempo para observar su vulva, su vagina, su yoni con todo detalle ¡No hay vergüenza!

Conozco a mujeres que dicen ” ahí abajo” no solo ancianas de más de 80, también con la mitad de años, incluso con 20 primaveras. Es una expresión que indica: “Yo no vivo en mi sexo, es algo que está ahí abajo, ajeno a mi” ¡Demoledor! También ocurre con la energía sexual, existe un gran desconocimiento de cual es su funcionamiento. La energía sexual es la energía vital que nos regala placer y éxtasis al Hacer el Amor. Además nos impulsa a ser pasionales, alegres, creativos, fuertes. Cuando la energía vital llega al corazón, logramos amar la vida tal y como es, nos convertimos en seres compasivos y sensibles. No reprimamos ni tiremos la divina energía sexual que nos da la vida y nos procura placer y amor. No la convirtamos en un producto de consumo, superficial y vacío, más.

La belleza nos saca de la mente

La belleza es una experiencia sensorial, corporal, física… que nos procura vivencias espirituales. Nos saca por un tiempo del yo pequeñito que creemos ser, nos aparta de la mente pensante y acaparadora. Entra por los sentidos: un delicado aroma a tierra mojada, para por un instante la conversación interna, llenando nuestros plumones de puro placer. La música, una voz humana cálida, profunda, sostenida, un susurro, un llanto, el trino de un pájaro… nos maravillan, nos llenan el corazón de Amor. Lo sorpresivo del sentido del gusto puede dejarnos boquiabiertos ante un suculento plato de macarrones con tomate. El tacto nos transporta directamente al éxtasis, por la unión física, amorosa y presente con otros seres humanos. Los ojos nos iluminan ante la hermosura de los hombres y las mujeres que pueblan nuestras vidas. Ante una montaña, un cuadro, una casa o unos ojitos casi cerrados de un bebito. La belleza nos aparta del juicio, nos conmueve, nos sana, nos recuerda quienes somos. Y si, sobre la belleza también se puede pensar, pero ya es otra cosa…

El sujetador

Este verano he visto a unas cuantas adolescentes por las calles de Madrid en sujetador. No con un top ni con la parte de arriba de un bikini ni con un sujetador deportivo ¡Eran sujetadores de ropa interior! Me ha parecido primero sorprendente y luego fantástico. Por tres razones: una estética, estaban bellísimas, la segunda política, se autodeterminan. Hace más por lo femenino una muchacha sóla en sujetador esperando el autobús ante la mirada atónita de los viandantes, que berrear barbaridades contra los hombres en manifestaciones multitudinarias. La vitalidad sería la tercera razón, las y los adolescentes nos recuerdan a los adultos que aún existen la sensualidad, la seducción, el atrevimiento y dicen: a la mierda tanta norma social.

A todos aquellos adultos a quienes se lo comenté les pareció fatal ¡Donde vamos a llegar! Frase totalmente reaccionaria y mil veces pronunciada: se grito cuando se pasó del bañador-burka al bañador que dejaba ver las piernas, luego al bikini y más tarde al top-lesss. También se dijo en múltiples ocasiones cuando se iban acortando los largos de las faldas, de las camisetas, de los pantalones y hasta de las bragas. Todas las generaciones viven algo parecido, mi madre que tiene 91 años me cuenta que cuando era jovencita, a finales de los años 40 del siglo pasado, años duros de verdad, se ponía las medias del revés para no parecerse a las viejas. Pero ocurre que cuando nos vamos haciendo adultos se nos olvida la sensualidad, el atrevimiento, la seducción y hasta follar. Demasiada vergüenza, demasiado miedo, demasiado convencionalismo, demasiada mente. Es claro que existen diferencias al vivir la sensualidad a los 15 años, a los 30, a los 45 o a los 60, pero otra cosa es encapsularla y tirarla al mar. La solución es afrontar todo esto volviendo al cuerpo ¡Más entregarse al sentir y menos discursos huecos!