¡Entregarse a la Vida!

¡Vivir!

¡Entregarse a la Vida es el anhelo más íntimo que guardamos en nuestro corazón!

¡Soltar los frenos y lanzarnos a sentir! A dejarnos imbuir por el misterio de la existencia.

En ocasiones lo hacemos y salimos medio escaldados o escaldados enteros. Y es estupendo, es parte de la experiencia de vida. Lo problemático es que después de esas experiencias dolorosas nos encerramos en nosotros mismos, no queremos saber nada sobre vivir a la intemperie. Entonces nos aburrimos como monos en una jaula, a los monos les encanta estar libres en la selva.

El Tantra que es un camino espiritual femenino, otros son masculinos como el Zen o el Yoga, sugiere que tenemos que dejarnos penetrar por la vida, entregarnos plenamente a ella, ser atravesados por la energía vital, pero desde la Presencia y el Amor.

Con una buena autoestima podemos abrirnos de par en par a la vida y si vienen mal dadas poner nuestros límites. Si nos entregamos al sentir desde el Amor y no desde su carencia, no desde el miedo, es más probable que la experiencia sea satisfactoria. Porque nos funciona la intuición, sabemos lo que nos hace bien. Cuando vivimos en Presencia las experiencias pasadas nos sirven de enseñanza, son nuestras maestras, nos iluminan el camino. Dejarnos penetrar por la existencia, por todas sus divinas manifestaciones ¡es estar vivos! Es fundir nuestros pequeños límites personales en pos de lo extático, en pos del Uno que ya Es: ¡Puro Tantra!

Taller de Tantra: Amar y Ser 

Amortiguadores para no sentir

Cuando hablamos mentimos ¡muchísimo! a veces con intención de hacerlo y en ocasiones sin darnos cuenta.

Mentimos para ocultar cosas dolorosas:

-¿Qué tal el trabajo?

-¡Uf, fenomenal!

Por no llevar la contraria:

-Yo no creo que que haya cambio climático.

-Ya… yo tampoco.

Por no herir sentimientos:

-¿Qué tal me queda el pelo rosa?

-¡Precioso!

Por no romper el momento:

-¡Otra ronda de birras!

-¡¡¡PERO SI LLEVAMOS SIETE!!! ¡venga vale, la última!

-¡La penúltima!

Por presumir:

-¿Qué tal en Birmania?

-¡¡¡Genial!!! ¡Me encanta viajar! (Te dio colitis, te brearon los mosquitos, te robaron la mochila, te horneaste de calor y encima por una pasta)

Por “amor”:

-¿Te ha gustado?

-¡Me encanta el sexo contigo!

Por envidia y por fastidiar:

-Mira con que hombre tan guapo y tan buenorro he quedado está noche.

-Yo le veo del montón.

Por miedo:

-¿No te importa quedarte un par de horas más?

-En absoluto, hasta que venga el pedido y luego cierro la oficina.

Por interés:

-Entonces el funcionario me dijo que me faltaba un papel… ¿me estás escuchando?

-Si claro que te escucho… que te faltaba un escote… digo un funcionario… esto un papel… muy interesante la conversación…

-¡Miramé a los ojos!

La mentira está tan arraigada que nos mentimos a nosotros mismos cuando pensamos:

No le he llamado gordo, sólo le he dicho que come como un elefante, que le sobran 20 kilos y que está fofo ¿Por qué se enfada?

Otro ejemplo:

¡Si no bebo tanto! Hoy únicamente cuatro whiskys y seis cervezas.

Más pensamientos:

¡Estoy alegre! ¡Soy alegre! ¡Vivo en la alegría! ¡Pensamiento positivo! Fuera tristeza fuera, no quiero sentirte…

Mentimos desde el pensamiento y lo hacemos fundamentalmente para no sentir. Los pensamientos nos sirven de amortiguadores. Los utilizamos para manipular la realidad, para eludir lo que nos disgusta. Cuando ponemos filtros mentales nos rodeamos de escudos protectores que nos aíslan, pero es lo último que queremos. Deseamos fervientemente intimidad con nosotros mismos y con los demás: la mentira boicotea la intimidad. La sinceridad es intimidad con uno mismo y por ende con los otros. Se crea cuando abrimos el corazón y regalamos nuestro sentir a la vida, nos unimos con ella. Experimentar todos los sentimientos, todas las sensaciones, todas las emociones es la plenitud.

¡La sinceridad libera el Alma!

Info Taller De Tantra

 

 

 

 

Lo espiritual

Existe en la actualidad una aproximación a lo espiritual que tiene como objetivo buscar la sanación emocional, la limpieza energética, el equilibrio cósmico y la luz a toda costa. Como si la enfermedad, la suciedad, la duda o la sombra fueran un error o un fracaso. Esto trae consigo un ansia por alcanzar una especie de estado perfecto, donde impera la paz, la salud, la felicidad, la voluntad personal y el buenrollito. Es una quimera infantil pretender vivir en un limbo donde solo existan sensaciones, emociones y acciones “buenas” huyendo de las consideradas “malas”. ¡Vivir en un futuro que nunca llega!

Lo que se consigue al pretender cercenar u ocultar la mitad de la vida es el efecto contrario: más tensión, más miedo, más ansiedad y más dolor del que se quiere evitar. Y sobre todo una ausencia considerable de autoestima por creer que a pesar de tantos “esfuerzos espirituales” lo estamos haciendo fatal.

La espiritualidad es inclusiva, acepta también lo que no nos gusta, lo desagradable, el dolor. La aceptación se logra desde el Amor a la vida tal y como es. Vivir con plenitud el momento presente, sea lo que sea, es el mayor regalo de la existencia. El Ser lo incluye todo, tambíen las manchas.

Amor propio

El Amor hacia uno mismo es la clave de la vida. Cuando digo esto algunas personas creen que estoy exaltando el egoísmo. Consideran que quererse mucho es sinónimo de creerse el mejor, de acapararlo todo para uno mismo, de sentirse el centro del universo, de convertirse en un egocéntrico vamos. En realidad el amor propio termina en humildad.

Nos amamos cuando amamos todo lo que nos pertenece, nuestros dones, nuestras virtudes, nuestro cuerpo, nuestros gustos. Pero también debemos incluir en el lote nuestros condicionamientos, manías, ridiculeces, traumas, miedos, rencores, tonterías y demás “defectos”. Amar incondicionalmente nuestra parte oculta, oscura y dolorosa, la famosa sombra mentada por Jung.

Amar nuestra sombra no significa necesariamente que nos guste o que no intentemos cambiarla. Amarla significa mirarla, darle presencia, abrazarla, iluminarla, afirmar que existe: ¡aceptarla! Cuando somos capaces de esto, estamos siendo compasivos con nosotros mismos, a nuestra existencia acude la paz, la tranquilidad y la felicidad. Nos volvemos humildes por qué entendemos que la sombra de los demás ¡es tan parecida a la nuestra! Compartir y celebrar se vuelve entonces algo hermoso y mágico.

Sexo tántrico: una metáfora culinaria

He escrito varios artículos sobre las diferencias fundamentales entre el sexo tántrico y el sexo convencional. En esta ocasión lo haré a través de una metáfora: dos parejas acuden, por separado, a un restaurante estupendo situado en un ático, para celebrar sus respectivos aniversarios. Como reservaron con antelación les han dispuesto en el mejor sitio de la sala, junto a una cristalera inmensa con vistas al exterior.

Ambas parejas llegan un poco tarde, el tráfico está fatal. Los tántricos, en cuando entran al restaurante, se olvidan de los problemas de aparcamiento. Se dejan seducir por la encantadora sonrisa de la camarera que les atenderá durante la cena, por el ambiente acogedor y cálido del restaurante y por la increíble visión de la ciudad iluminada por la Navidad. Cuelgan sus abrigos en el perchero del recibidor y apagan sus móviles.

Los convencionales tienen un pequeño enganche: sobre la impuntualidad de ella y sobre la obsesión de ir en coche a todos los sitios de él. No se percatan de la belleza de su ciudad hasta pasados 10 minutos de estar sentados, no se han atrevido a apagar los móviles, están un poco tensos.

La pareja tántrica ha decidido probar los platos de la carta más atrevidos, tras atender las explicaciones de la simpática camarera sobre los ingredientes, se deleitan intentando sentir los diferentes sabores y compartiendo entre ambos lo que ha pedido cada uno, mediante un bocado perfecto. Un bocado perfecto es tomar con un tenedor o una cuchara una pizca de todos los ingredientes de un plato y delicadamente introducirlos en la boca de tu pareja, mientras está cierra los ojos y ronronea ligeramente. El beso es opcional aunque recomendable. (Aclaración importante: el bocado se hace pluscuanperfecto si se sirve con los dedos).

La pareja convencional tiene un pequeño problema a la hora de elegir las viandas. Ella quiere probar cosas nuevas, pero tiene muchos reparos sobre algunos ingredientes que no saben si le van a gustar, y no hace mas que preguntar a la camarera sobre esto y sobre lo otro. El lo tiene claro: “donde esté un buen chuletón que se quiten éstas pijadas”. Elige lo que más se parece a algo ya conocido y piensa que se va a quedar con un hambre del demonio, está deseando que lleguen los postres ¡que tienen una pinta! La conversación versa sobre el mal ambiente que hay en el trabajo de él y sobre el daño que le están haciendo a ella los zapatos de tacón de aguja, que nunca se pone. Ambos coinciden, tras comerse sus platos, en un recuerdo difuso: “no estaba tan mal, estaba rica la comida”.

A la camarera le están entrado lo siete males, se está dando cuenta de que su novio y ella se parecen más a quienes no se miran casi a los ojos, que a los otros dos tortolitos que no paran de darse besos y reírse todo el rato. Siente envidia admirativa hacia ellos, y eso que ha tenido que desarmar su mesa, pidieron sentarse uno junto al otro ¡se sentían tan lejos frente a frente! Cuando observa que la mujer tántrica se ha quitado los zapatos de tacón de aguja, que tampoco se pone nunca y que también le aprietan, y que ha metido su dedo gordo del pie izquierdo en el calcetín del pie derecho del hombre tántrico, mientras relajadamente siguen deleitándose con los postres, que decide invitarles a una golosina que lleva por nombre “Amour Fou”

Mientras el hombre convencional ha salido a la terraza a fumar, disimuladamente ha cogido el móvil para ver cómo va el fútbol, encima pierde su equipo. Su pareja también ha sacado el móvil y sin ningún disimulo está haciendo fotos a los platos y al restaurante pa subirlos al Face y al Insta y presumir de lo bien que se lo pasa. Se han comido los postres con tal ansia que ha sido un visto y no visto, no les dio tiempo a disfrutarlos, se les sigue notando tensos.

Llega la hora de los regalos, son estos: un smartphone de última generación, un viaje a Sicilia, un smartwatch de última generación y un curso de parapente. Fácil saber a quien le corresponde cada regalo y quien lo hace ¿verdad?

¡Bueno me voy que me está entrando un hambre! ¡Jajaja!

Ciao, ciao.

Felicidad

La felicidad no es euforia sin fin, ni alegría exultante, ni el sentimiento de ir ganando siempre, ni tampoco la consecución del placer perpetuo. Todos estos estados emocionales y sensoriales forman parte de la vida, es maravilloso poder sentirlos en toda su plenitud. Pero son transitorios, también existen los contrarios: la depresión, la tristeza, la perdida y el dolor. ¡Todo lo que sube baja! Claro, es muy seguro que preferimos los primeros a los segundos -exceptuando a los masoquistas- pero la existencia los trae a todos de serie ¡y no hay manera de evitarlos!

Con la aceptación de todo lo que nos depara la vida, nos guste o no nos guste, conseguimos paz interior. Huir permanentemente de la tristeza o del dolor acarrea tensión, miedo, sufrimiento y a la postre un colapso vital. El sufrimiento es el alargamiento del dolor no aceptado ni sentido en el tiempo.

La felicidad se parece a un estado inaprensible de paz o aceptación de uno mismo y del mundo, y a un Amor sin objeto hacia la Vida, traiga ésta lo que traiga. En definitiva un profundo sentimiento de pertenencia a algo infinitamente más grande que nosotros.

Taller De TANTRA 

La felicidad no se piensa, se siente

Nos sorprende mucho no sentirnos felices con todo lo que tenemos. Es entonces cuando iniciamos inventario: tengo pareja, dos hijos, trabajo, una casa bonita, dos coches, un perro, dos amigos íntimos, interés por la vida… (cada uno hace inventario de lo que tiene) ¿por qué no me siento feliz? También puede ser al revés, haces inventario de lo que tienes para sentirte feliz: tengo pareja, dos hijos, trabajo, una casa bonita, dos coches, un perro, dos amigos íntimos, interés por la vida… ¿cómo no voy a sentirme feliz? En el primer caso hay al menos sinceridad y humildad, en el segundo mentira y soberbia, estás intentando manipularte a ti mismo mediante el pensamiento.

La felicidad no se piensa, se siente. Es más, la felicidad es una sensación, se percibe en el cuerpo. Es una sensación sutil, no es euforia, ni alegría, ni risas, ni tampoco el sentimiento de ir ganado siempre o de que todo vaya bien. La felicidad es entregarse a la vida, es confiar en la existencia más allá de nuestros deseos egóticos. Cuando esto sucede la mente se tranquiliza y el cuerpo se relaja profundamente. La felicidad tiene que ver con la Presencia, con acompañar a la vida en todo momento, suceda lo que suceda. Si evitas la tristeza o la ira o el conflicto o tu fuerza o tus instintos o tus miedos estás evitando la mitad de la existencia, estás creando tensión: huyes de la vida. La felicidad es una dicha inasible, impensable, corporal, sutil, poética, humilde, sencilla… es el estado natural del Ser, Amor puro Amor.

¿Qué se hace en un taller de Tantra?

En los talleres de Tantra que yo facilito creo un contenedor emocional, energético y físico seguro, acogedor y cálido donde poder abrirnos al sentir. Intento que la Presencia, y no las técnicas, sea la guía que nos lleve a experimentar aspectos de nuestro Ser que olvidamos en la vida diaria. Vivimos demasiado en nuestros pensamientos, en la tecnología y en las prisas dejando de lado el cuerpo, las sensaciones y la relajación. La vida está en el cuerpo ¡La felicidad no se piensa se siente!

¿Tantra blanco o Tantra rojo?

Muchos me hacen esa pregunta, yo la contesto medio en broma medio en serio diciendo que en mis talleres hago Tantra multicolor. Se supone que el tantra blanco es meditativo y espiritual y que el tantra rojo es corporal y sexual. En realidad esa distinción es ficticia, a mi juicio sólo existe el Tantra, con mayúsculas, un camino espiritual o de autoconocimiento que nos abre las puertas a la aceptación, al amor y a la celebración de la vida como el maravilloso regalo que es.

Devoción

El Tantra es devoción por la vida: lo que nos gusta y lo que nos disgusta. El Tantra que yo práctico se basa en el Amor, la Presencia y la entrega devocional a la existencia. Uso técnicas exclusivamente para desprogramar los condicionamientos y dejar que nuestro Ser viva con naturalidad y espontaneidad. Hay personas a quienes les cuesta mucho sentir y dejarse llevar por su energía, centrándose demasiado en las técnicas, las usan como forma de control, creando a la larga más problemas que beneficios, las técnicas son un medio para conseguir algo no un fin en sí mismas.

Los limites: La primera enseñanza del Tantra

Saber poner límites es fundamental para lograr una buena vida. Es un arte que se adquiere a lo largo de nuestra existencia. Para poder abrir nuestro corazón de par en par y asumir riesgos debemos tener desarrollados la autoestima y la capacidad de poner límites. En los talleres se afrontan situaciones donde aprendemos a colocar límites adecuados que nos hacen aumentar nuestro amor propio.

Todo lo que ocurre es bienvenido

Los talleres de Tantra son laboratorios donde al abrirnos al sentir podemos experimentar cualquier emoción, sentimiento o sensación sin excluir ninguna. Por lo tanto no hay nada concreto que buscar ni posibilidad de equivocarnos. Tampoco es necesario tener experiencia previa ni venir en pareja.

Lo Femenino y lo Masculino

Existe mucho miedo a asumir nuestra parte femenina y masculina más básica, nuestra parte animal. Somos primero hembras y machos humanos, luego mujeres y hombres y finalmente diosas y dioses, energía y consciencia pura, pero hay que empezar por el principio. Realizamos dinámicas para movilizar nuestro fuego interno, nos ayuda a disfrutar más de nuestra vitalidad y creatividad.

Si tienes alguna pregunta sobre el Tantra o el funcionamiento de los talleres no dudes en escribirme o hablar conmigo, gracias y un abrazo tántrico,

KiKe Gómez Rubio

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Meditar no es pasar el rato

Meditar es estar presente. Es estar con Lo Que Es. Es aprender a vivir en Presencia. La meditación no es una actividad para sentirse bien y relajarse. Puede que acabes super relajado y sintiéndote fantásticamente bien o puede que te haga sentir los miedos que te acechan desde niño. O quizá saque a la luz los traumas y heridas del pasado o sientas que eres la pura Presencia… y acabes en éxtasis. La meditación se puede realizar de muchas maneras desde el silencio más sepulcral y sentado durante horas y horas, hasta con movimientos espasmódicos y con sonido ensordecedor. En el Tantra la meditación principal se realiza en el acto sexual, en la unión física, sensual, emocional y espiritual de los amantes. El acto formal de meditar que se realiza en un tiempo determinado con unas técnicas concretas tiene por objeto plantar una semilla, una semilla de consciencia que ira creciendo hasta que toda nuestra vida sea una meditación. Hasta que vivir en Presencia sea algo natural para nosotros, vivir aceptando la existencia en todas sus manifestaciones: dolor/placer, tristeza/alegría, masculino/femenino vida/muerte, cuerpo/espíritu… vivir abriendo nuestro corazón de par en par al Amor y celebrando el milagro de la vida en todo su esplendor.

En esta New Ege de espiritualidad descafeinada que nos invade se intenta vender la idea de que meditar es algo así como ir a un spa a relajarse y que se le quiten a uno todos los problemas y ansiedades de golpe. Se podrán liberar los miedos y los conflictos emocionales y descubrir que eres la pura Presencia encarnada, sí… pero después de aceptarlos, sentirlos y amarlos… plenamente. Por qué la vida es todo, todo lo que ocurrre, la vida es Lo Que Es.

A vueltas con el apego y el desapego

Existe mucha confusión en torno al apego y al desapego. El apego es desear seguir viviendo algo que ya ha pasado por no querer sentir lo que viene después ¡imposible! Nos apegamos a lo placentero, a lo alegre, a los subidones energéticos, a los enamoramientos románticos, a los aplausos… pero incluso nos apegamos a relaciones tormentosas o vacías por miedo a estar sin pareja. Nos apegamos a personas, pensamientos, acciones o sustancias tóxicas por miedo a asumir nuestra responsabilidad, y por el pánico al no saber. El apego es muy doloroso, es vivir fuera de nosotros mismos. El desapego es dejar ir lo que ya sucedió, es aceptar de una manera orgánica, vivida y total que lo que empieza termina. Para eso hace falta lo que siempre apunto: autoestima (Amor) y valor y coraje (Presencia)

La confusión viene cuando hartos de sufrir por apegarnos a todo lo “bueno” y a una parte considerable de lo “malo” nos convertimos en “desapegaos”: En seres que ni siente ni padecen. Tenemos relaciones de pareja embutidos en trajes de neopreno, se muere nuestra madre y no hacemos ni duelo ni nada. Nos hacen la vida imposible en el trabajo y decimos “como he decidido desapegarme de todo pues no me importa” Desapegarse no es convertirse en espectador de esta tragi-comedia-dramática-absurda-y-maravillosa que llamanos vida, es seguir siendo el actor principal. El desapego es sencillamente dejar pasar lo ya vivido, pero tras vivirlo plenamente claro, e intuir que lo que nos depare la existencia será lo adecuado para nosotros. Existir en el escenario de nuestra vida es maravilloso, no lo es tanto acoplarse en patio de butacas.

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