El remedio

El remedio a la falta de calidad en el sexo y su escasa práctica pasa por volver al cuerpo. Refinar nuestros sentidos, relajar nuestros músculos, abrir el corazón al amor y permitir que la energía vital circule sin fin. Salirnos de la mente, del morbo, el sexo no se piensa se siente. Bueno quizá el morbo pueda ser como un aperitivo, como la guinda de un pastel, pero lo bueno es disfrutar del pastel entero. El sexo placentero, sensual, amoroso, que genera éxtasis -el éxtasis es sobrepasar nuestro yo pequeñito para convertirnos en un oceano de Paz, Amor y Placer- se consigue cultivando la intimidad con nuestra pareja. Mirándonos a los ojos, compartiendo nuestros gustos, siendo vulnerables a lo que ocurre en cada encuentro sexual, todos son diferentes. Sentirnos en cada roce de la piel, en cada beso, en cada abrazo, en cada gemido. Sin dejarnos llevar por una excitación apresurada que genera ansiedad por lograr el orgasmo. El sexo gozoso no produce estrés ni cansancio al contrario genera pura relajación, puro deleite, quedándose uno con la boca abierta ante la inconmensurable energía que fluye por todo nuestro cuerpo, no sólo por los genitales. Inundándonos de placer, paz, amor y de una mágica conexión con nuestra pareja… hasta tal punto que ya no hay límites entre ambos…

El sexo tántrico se basa en la circulación de la energía entre los amantes. Para que esa energía circule en bucle y no sea expulsada del cuerpo es necesario estar presentes en el acto sexual. Con la presencia evitamos dejarnos llevar por la excitación, la tensión y el aumento de los ritmos respiratorio y cardíaco que conducirán inevitablemente a una catarsis, al orgasmo, y a la salida de la energía vital y gozosa del cuerpo. No se trata de reprimir ninguna de esas situaciones de manera frontal sino de sentirlas y dejarlas pasar sin engancharnos a ellas. El Tantra deja al cuerpo hacer el amor, y nunca mejor utilizada la expresión, de una manera natural y espontánea. Con la presencia lo que intentamos conseguir es desprogramar los automatismos sexuales que culturalmente nos han inculcado y que nos restan creatividad, sensualidad, placer, amor y conexión con lo Divino.

Taller De TANTRA

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Piel con Piel

La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo. Sirve como barrera protectora y como fuente de disfrute. La piel está inundada de terminaciones nerviosas que correctamente estimuladas nos procuran sanación, amor, placer o éxtasis. A pesar de ser latinos nos tocamos poco y en ocasiones mal, aún existen muchos tabúes al respecto ¡no quiero imaginar como lo hacen Japón o en Escandinavia!

Al tocar nuestros cuerpos existen dos energías diferentes: la energía sensual y la energía sexual. Saber diferenciarlas nos hará disfrutar plenamente de la piel y del cuerpo.

  • La energía sensual tiene la cualidad de ser abierta, acogedora, libre, la sensualidad nos mece, nos acaricia, nos relaja.
  • La energía sexual tiene la cualidad de ser concreta, potente, enfocada, la sexualidad nos toma, nos impulsa, nos activa.

La energía sexual se da entre adultos y su finalidad es tener una intimidad muy concreta: sexo. La energía sensual tiene una finalidad diferente: disfrutar de la piel y del resto del cuerpo sin que haya sexo por medio. La sensualidad puede darse entre hombres heterosexuales y mujeres también, aunque es más fácil que surja entre ellas. O entre personas de diferente género sin ninguna intención sexual. Bailar, abrazar, besar, dar masajes, acariciar, son actos sensuales. No estamos acostumbrados a ver que dos amigos, ambos heterosexuales, se acarician por miedo a meter el sexo por medio. En algunas culturas diferentes a la nuestra, los amigos, hombres, se pasean por las calles cogidos de la mano, es por tanto un asunto de costumbres.

Puede que en determinadas circunstancias la energía sensual cambie hacia una energía más sexual, pero sabiendo las diferencias podemos establecer límites claros y disfrutar de ambas cuando corresponda. No hace mucho tiempo que la desnudez era un gran tabú, ahora las playas y otros lugares están repletos de personas que muestran sus cuerpos con naturalidad, esperemos que pronto ocurra con la sensualidad.

Sanación sexual 2

Decíamos en el post anterior que al practicar sexo de forma convencional (excitación, búsqueda del orgasmo, fricción de los genitales, tensión corporal, fantasías y morbo) se nos olvida lo más importante: Ser espontáneos y naturales, dejar que nuestros cuerpos sean quienes hagan el amor y no nuestras mentes ¡El sexo se siente, no se piensa!

Tras años de práctica de sexo convencional, que en ocasiones puede ser muy placentero todo hay que decirlo, el cuerpo va perdiendo sensibilidad y es entonces cuando disminuye el interés por él o nos lanzamos a experiencias cada vez más intensas que hacen que perdamos más sensibilidad, entrando en un bucle sin fin.

La sanación sexual de las heridas producidas por agresiones, y sobre todo las secuelas ocasionadas por prácticas sexuales ejercidas desde la carencia de amor propio y la inconsciencia, y también la insensibilidad producida por el sexo convencional, pasan primero de todo por darnos cuenta de que las tenemos. Parece obvio, pero dado la casi nula educación sexual y la mercantilización del sexo no es tan fácil. Las referencias sexuales conscientes son escasas y minoritarias. Ser sinceros con nosotros mismos y admitir que nuestra vida sexual no es tan placentera como quisiéramos es el primer paso. Luego hay que añadir un poco de coraje para afrontar las emociones dolorosas y mucho, mucho cariño hacia nosotros mismos y hacia nuestras parejas.

El Tantra propone la sanación sexual a través de movilizar, expandir y mantener la energía sexual por nuestro cuerpo y la sensibilización de este. El movimiento de la energía sexual y creativa de los genitales va abriendo camino, deshaciendo los bloqueos tanto físicos, como energéticos y emocionales y liberando las heridas que deben ser acogidas y sentidas desde la Presencia y el Amor. La manera de movilizar la energía sexual va desde meditaciones en movimiento, en pareja, respiraciones profundas y acompasadas en solitario o en pareja, el mágico Circulo de la Luz, visualizaciones, masajes y por supuesto haciendo el amor de forma consciente. La sensibilización del cuerpo se basa, como siempre, en la presencia, en este caso corporal y en amarlo y cuidarlo. Los masajes, estiramientos, relajaciones, cariños, mimos, besos, susurros y abrazos ablandan el cuerpo, y este agradecido celebra las delicadezas que le ofrecemos en forma de placer.

A los hombres -en general, siempre hay excepciones- por nuestra musculatura y por muchos condicionamientos culturales impuestos nos cuesta más sensibilizarnos. Nos dicen: “los hombres son fuertes” cierto que debemos serlo pero también sensibles y eso nos lo recuerdan poco. A las mujeres por todo el pasado de abusos y de violencia y por ser receptoras de la energía sexual os cuesta, por lo general, más sentir las heridas emocionales que se alojan en los órganos sexuales. Una mujer puede ayudar a sensibilizar a un hombre desde su amor y su sensualidad, y un hombre puede contribuir a liberar las heridas de una mujer desde su presencia y su sexualidad, cuando le hace el amor de forma presente. Un pene consciente es un instrumento sanador de energías negativas y heridas sexuales. Una vez liberados los bloqueos y sensibilizado el cuerpo el Tantra sugiere unir la energía sexual y creativa de los genitales con el amor del corazón: es el éxtasis tántrico o la fusión con lo Divino.

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Sanación sexual 1

El sexo es un misterio maravilloso y como buen misterio no se deja dominar. Hay que entregarse a él para disfrutarlo plenamente. La cuestión estriba en si nos entregamos desde el Amor y la Presencia o desde la carencia de ambos: el miedo y la inconsciencia. Lo que buscamos en el sexo es contacto- energético y fisico- placer, cariño, ternura, relajación, amor, éxtasis, vitalidad, conexión con lo Divino… pero dependiendo desde dónde se practique podemos pasarlo estupendamente o hacernos daño.

Cuando existe un abuso sexual o una violación el daño causado es muy grande y evidente, la culpa es siempre de quien causa la agresión y debe ser castigado con dureza. Los efectos negativos sobre la persona agredida o violentada deben ser tratados debidamente desde el Amor, la compasión y la sanación e intentando con mucha delicadeza no victimizar, pues está carga directamente contra la autoestima.

En las relaciones sexuales consentidas y buscadas también podemos dañarnos, pero de una manera sutil y encubierta, un daño que se va acumulnado hasta saturar nuestro cuerpo. Cuando somos adolescentes y jóvenes, ahora parece que somos jóvenes hasta los cincuenta, en ocasiones practicamos sexo por razones que no cuadran mucho con la consecución del amor o el placer. Hacemos el amor de cualquier manera y con personas por las que no sentimos una especial conexión por miedo a no parecer atrevidos, por miedo a la soledad, para que nos quieran, para sacar la energía sexual de nuestros cuerpos cuando está nos desborda, para conseguir derechos sobre la otra persona -me acuesto contigo si haces lo que yo diga- para huir de problemas y situaciones conflictivas, sexo de pago, sexo por obligación… En definitiva que a veces la motivación para participar sexo es evitar enfrentarnos a nuestros miedos.

Y una vez en la cama, o en el coche, o en un probador de ropa o a la salida de una discoteca practicamos sexo de manera inconsciente. Claro si tenemos como referencias sexuales el porno, las pelis americanas, las canciones románticas, los consejos de las revistas femeninas, los sex-shops y el tupper-sex pues estamos apañados. Sucumbimos a prácticas sexuales en las que prima la tensión muscular, la fricción de lo genitales, la excitación compulsiva, el morbo, la búsqueda desesperada del orgasmo, las fantasías eróticas, los juguetitos… ¡y nos olvidamos de lo importante!

Continuará…

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Lo Sensual y 2

El Tantra propone sensibilizar el cuerpo, por una razón muy clara: en ello nos va la buena vida. Si vivimos con tensión en todos nuestros músculos, estrés emocional y encadenados a los pensamientos nos insensibilizamos. Se crea un muro entre el cuerpo y el resto de la existencia ¡literalmente nos aislamos! Si nuestra vida está marcada por la dureza o el trauma, para poder percibir debemos tener experiencias cada vez más intensas, lo que conlleva a su vez volvernos más insensibles. Entonces es cuando acudimos a drogas, alcohol, sexo compulsivo, acciones con descarga adrenalinica y otras adiciones para saltar el muro, para intentar sentir algo. O nos volvemos apáticos y tristes. La indicación tántrica por tanto es ser sensibles y no intensos. Cuando somos intensos dejamos las sutilezas por el camino, el disfrute de lo pequeño y también de lo grande. Perdemos la escucha del mundo, de los demás. Perdemos la Presencia en una huida desesperada por sentirnos vivos, ¡cuando es precisamente la Presencia lo que nos hace vivir!

Ser sensible es ser sensual, es ser uno con la vida, fluir con ella. Lo sensual hace desaparecer el muro entre la Vida y tú. Te vuelves poroso a lo que acontece, disfrutas de cualquier cosa y en cualquier situación, incluso a veces te fundes con la existencia en un océano de paz, placer y amor: el éxtasis.

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Lo Sensual 1

Lo sensual nos mantiene en contacto con la vida. Nos comunica con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestro propio cuerpo. Vivimos demasiado en los pensamientos, razonamientos y juicios ¡Y eso es como vivir en la Luna! ¡De algunas partes de nuestro cuerpo sólo nos acordamos cuando nos duelen! El Tantra suguiere cultivar de una manera decidida lo sensual, sentir el cuerpo y todo lo que le rodea, más que acumular información sobre asuntos que están a miles de kilómetros y que a la postre son nocivos para nuestra vida o al menos insustanciales.

Lo que sí tiene sustancia es sentir el frío en la cara cuando salimos a la calle en invierno ¡toda una caricia! Y lo conseguimos sólo con estar un poco presentes y olvidarnos un rato del móvil. Percibir en nuestras manos el calor de la taza de nuestra infusión favorita con toda presencia… es un lujo que se complementa con el aroma… con el sabor… todo muy despacito… mientras respiramos a fondo y nos relajados. Bueno si estamos dándole vueltas como una lavadora centrifugado a una tontería que nos dijo un compañero de trabajo, nos la tragamos sentir casi nada. Los suaves rayos de sol del invierno, apreciar el alargamiento de los días, el olor de la hierba recién cortada andando descalzos sobre ella, mirar las estrellas, comer degustando delicadamente la comida, darse un baño de espuma o una ducha fría, una sonrisa de un desconocido o de una conocida, que también vale, sentir el calor o el frío de una mano al estrecharla, abrazos cálidos, besos bien dados, masajes por todo el cuerpo, bailar, caminar, hacer deporte… ¡Y mil cosas más! Para hacer todo esto no se necesitan alardes monetarios, ni técnicos, ni organizativos. Sólo una cosa: Presencia, con ella los actos más sencillos se vuelven maravillosos. Lo que el Tantra propone es sensibilizar nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestra percepción…

continuará…

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Éxtasis y 3

La relajación escribíamos en el post anterior es el estado desde el cual se llega al éxtasis. Por qué entonces la energía vital o el prana o la bio-electricidad circulan sin ningún obstáculo. La tensión es la gran barrera que impide el estado placentero, amoroso y de paz infinita que es el éxtasis. En la experiencia sexual tántrica la circulación de la energía se potencia a través de la respiración consciente y acompasada con la pareja. Se trata de unir la energía sexual y creativa de los genitales con el amor del corazón. Los movimientos, cuando sean necesarios, han de ser lentos, naturales, acompasados, sensuales, espontáneos… Se trata de dejarnos llevar por la energía, por el cuerpo, por las sensaciones… y no por lo que dicta nuestra mente, ni por la costumbre, ni por el objetivo de alcanzar el orgasmo. El sexo se siente no se piensa. La mecanicidad mata el sexo extático y el amor. El éxtasis se disfruta cuando la entrega a lo que está sucediendo es total, nada que hacer en concreto, sólo Ser…  los límites entre los amantes se difuminan… sólo hay que diluirse en el océano infinito de Placer, Amor y Paz…

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