Cuerpos

¡Lo que más anhelamos en este mundo es sentir! El cuerpo es el gran regalo que nos proporciona la naturaleza para ello. Nuestro cuerpo es el sitio sagrado donde resuena el universo. Es sin duda, el mejor lugar donde podemos estar. Al habitar nuestro cuerpo existimos, sentimos… nos extasiamos.

Si vivimos fuera del cuerpo y nos quedamos en la mente (todo el día pensando, discriminando, analizando, juzgando y fantaseando) nuestra vida es como la de un espectador contemplando una obra de teatro ¡mucho mejor ser el actor principal de nuestra vida! La forma de vivir en el cuerpo es a través de la energía y de la presencia. Sin ellas el cuerpo es como una ciudad sin habitantes ¡nadie la disfruta!

El Tantra propone amar y comprender nuestra energía sexual como fuente inagotable de vida. Existen aún muchos tabúes, mitos y confusiones sobre lo sexual. Hemos pasado de la represión y el ocultamiento a la banalización y a la comercialización del sexo. Es increíble pero la mayor escuela de educación sexual es el porno.

La energía sexual es el combustible que llena nuestro cuerpo de vida y la presencia es la guía que hace que circule de forma maravillosa. La plenitud vital es el baile entre la energía y la presencia. En la tradición tántrica la energía está representada por la diosa Shakti y la presencia por el dios Shiva. Cuando ambos se escuchan y se entienden vivir se convierte en un placer.

 

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Piel con Piel

La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo. Sirve como barrera protectora y como fuente de disfrute. La piel está inundada de terminaciones nerviosas que correctamente estimuladas nos procuran sanación, amor, placer o éxtasis. A pesar de ser latinos nos tocamos poco y en ocasiones mal, aún existen muchos tabúes al respecto ¡no quiero imaginar como lo hacen Japón o en Escandinavia!

Al tocar nuestros cuerpos existen dos energías diferentes: la energía sensual y la energía sexual. Saber diferenciarlas nos hará disfrutar plenamente de la piel y del cuerpo.

  • La energía sensual tiene la cualidad de ser abierta, acogedora, libre, la sensualidad nos mece, nos acaricia, nos relaja.
  • La energía sexual tiene la cualidad de ser concreta, potente, enfocada, la sexualidad nos toma, nos impulsa, nos activa.

La energía sexual se da entre adultos y su finalidad es tener una intimidad muy concreta: sexo. La energía sensual tiene una finalidad diferente: disfrutar de la piel y del resto del cuerpo sin que haya sexo por medio. La sensualidad puede darse entre hombres heterosexuales y mujeres también, aunque es más fácil que surja entre ellas. O entre personas de diferente género sin ninguna intención sexual. Bailar, abrazar, besar, dar masajes, acariciar, son actos sensuales. No estamos acostumbrados a ver que dos amigos, ambos heterosexuales, se acarician por miedo a meter el sexo por medio. En algunas culturas diferentes a la nuestra, los amigos, hombres, se pasean por las calles cogidos de la mano, es por tanto un asunto de costumbres.

Puede que en determinadas circunstancias la energía sensual cambie hacia una energía más sexual, pero sabiendo las diferencias podemos establecer límites claros y disfrutar de ambas cuando corresponda. No hace mucho tiempo que la desnudez era un gran tabú, ahora las playas y otros lugares están repletos de personas que muestran sus cuerpos con naturalidad, esperemos que pronto ocurra con la sensualidad.

¡Somos humanos!

¡No somos ciberhumanoides electrónicos hiperconcectados en red pero aislados en cubículos! ¡De momento somos humanos! Mamíferos de sangre caliente, machos y hembras con necesidades animales: Respirar, comer, beber, defecar, orinar, sexo, jugar, necesitamos expandirnos, pertenecer a grupos (no sólo de Whatsapp o Facebook) nos  encanta el contacto físico, la sensualidad, los abrazos, los besos, las caricias… pero de calidad… con presencia… con amor. No de forma atropellada entre un atracón de Neflix, la subida de fotos en Instragram y el recuento de Like en Facebook. Además de machos y hembras somos hombres y mujeres, seres racionales, con una capacidad de abstracción superlativa y una inteligencia estupenda, también somos seres de luz, dioses y diosas, consciencia y energía. Vivimos en esa dualidad que hace posible la existencia, al menos en este universo. Pero se nos olvida con frecuencia que somos animales, carne viva, con necesidades y bendiciones. Recuerdo una historia que me contaron sobre una gatita encontrada en un cubo de basura. Aún tenía el cordón umbilical colgando, su madre no pudo ni siquiera lamerla. Salvaron su vida y la cuidaron con mucho mimo pero al crecer se convirtió en una gata arisca y enfadada. Nadie puede acercarse a ella, ni siquiera un gato alfa puede montarla. Le faltó el contacto físico de sus iguales, de su madre y de sus hermanos. Cuando las hembras lamen a sus cachorros no solo es para limpiarles, inmunizarles con la saliva o calentarles el cuerpo, también les abrazan con la lengua, les trasmiten cariño, amor y placer.

Si no nos damos cariño, piel, amor físico, besos, abrazos, mimos, placer nos volvemos en principio seres mentales, siempre pensando nunca sintiendo. Algunos se tornan ariscos, otros agresivos y muchos violentos o adictivos. Si no nos tocamos con el tiempo, el amor y la presencia suficientes perdemos el instinto animal de como acercarnos a los demás. Y lo suplimos con torpes maneras: invadiendo, manipulando, exigiendo o directamente agrediendo. Perdemos el instinto carnal y la forma de arreglarlo que tenemos no es volviendo a ser sensuales sino con normas, leyes, procediementos, protocolos…. todo muy mental ¡No se pueden regular las relaciones físicas y emocionales humanas como si fuera el mercado hipotecario!

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Lo Sensual y 2

El Tantra propone sensibilizar el cuerpo, por una razón muy clara: en ello nos va la buena vida. Si vivimos con tensión en todos nuestros músculos, estrés emocional y encadenados a los pensamientos nos insensibilizamos. Se crea un muro entre el cuerpo y el resto de la existencia ¡literalmente nos aislamos! Si nuestra vida está marcada por la dureza o el trauma, para poder percibir debemos tener experiencias cada vez más intensas, lo que conlleva a su vez volvernos más insensibles. Entonces es cuando acudimos a drogas, alcohol, sexo compulsivo, acciones con descarga adrenalinica y otras adiciones para saltar el muro, para intentar sentir algo. O nos volvemos apáticos y tristes. La indicación tántrica por tanto es ser sensibles y no intensos. Cuando somos intensos dejamos las sutilezas por el camino, el disfrute de lo pequeño y también de lo grande. Perdemos la escucha del mundo, de los demás. Perdemos la Presencia en una huida desesperada por sentirnos vivos, ¡cuando es precisamente la Presencia lo que nos hace vivir!

Ser sensible es ser sensual, es ser uno con la vida, fluir con ella. Lo sensual hace desaparecer el muro entre la Vida y tú. Te vuelves poroso a lo que acontece, disfrutas de cualquier cosa y en cualquier situación, incluso a veces te fundes con la existencia en un océano de paz, placer y amor: el éxtasis.

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Lo Sensual 1

Lo sensual nos mantiene en contacto con la vida. Nos comunica con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestro propio cuerpo. Vivimos demasiado en los pensamientos, razonamientos y juicios ¡Y eso es como vivir en la Luna! ¡De algunas partes de nuestro cuerpo sólo nos acordamos cuando nos duelen! El Tantra suguiere cultivar de una manera decidida lo sensual, sentir el cuerpo y todo lo que le rodea, más que acumular información sobre asuntos que están a miles de kilómetros y que a la postre son nocivos para nuestra vida o al menos insustanciales.

Lo que sí tiene sustancia es sentir el frío en la cara cuando salimos a la calle en invierno ¡toda una caricia! Y lo conseguimos sólo con estar un poco presentes y olvidarnos un rato del móvil. Percibir en nuestras manos el calor de la taza de nuestra infusión favorita con toda presencia… es un lujo que se complementa con el aroma… con el sabor… todo muy despacito… mientras respiramos a fondo y nos relajados. Bueno si estamos dándole vueltas como una lavadora centrifugado a una tontería que nos dijo un compañero de trabajo, nos la tragamos sentir casi nada. Los suaves rayos de sol del invierno, apreciar el alargamiento de los días, el olor de la hierba recién cortada andando descalzos sobre ella, mirar las estrellas, comer degustando delicadamente la comida, darse un baño de espuma o una ducha fría, una sonrisa de un desconocido o de una conocida, que también vale, sentir el calor o el frío de una mano al estrecharla, abrazos cálidos, besos bien dados, masajes por todo el cuerpo, bailar, caminar, hacer deporte… ¡Y mil cosas más! Para hacer todo esto no se necesitan alardes monetarios, ni técnicos, ni organizativos. Sólo una cosa: Presencia, con ella los actos más sencillos se vuelven maravillosos. Lo que el Tantra propone es sensibilizar nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestra percepción…

continuará…

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Cuerpo

Nuestro cuerpo es el lugar donde resuena el universo. Un mágico y sagrado sitio donde recalan las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, las emociones…
Entender el cuerpo como el receptor de la vida nos ayuda a aceptarlo, a cuidarlo y a amarlo. Escuchar, entender lo que le sienta bien, más allá de las modas, es básico para tener una buena vida. En ocasiones lo maltratamos, sobre todo de adolescentes y jóvenes, para tener sensación de pertenencia a un grupo: tomado drogas y alcohol por ejemplo. Tampoco lo cuidamos mucho cuando queremos cambiarlo a toda costa: cirugía estética, ciclos de anabolizantes para incrementar nuestra masa muscular, dietas de adelgazamiento absurdas. Las malas posturas, la falta o el exceso de ejercicio físico, la obesidad y la incorrecta alimentación contribuyen también a su debilitamiento. Cuidar el cuerpo de una manera natural y relajada, sin obsesiones, sólo requiere de un poco de autoestima. Amar al cuerpo nos hace felices, nos devuelve con creces el amor que le aportamos en forma de placer y éxtasis.

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¿Qué es el Tantra?

El Tantra es el arte de amar o el arte de vivir en el presente. El Tantra invita a aceptar lo que está sucediendo: la alegría y la tristeza, el placer y el dolor, el amor y el miedo, lo espiritual y lo mundano. Aceptar la existencia tal y como es aunque en ocasiones no sea de nuestro agrado trae paz interior a nuestras vidas. Para el Tantra amar no es un sentimiento pasajero ni volátil es un estado del Alma. Amar no es lo contrario de odiar es lo contrario del miedo. Cuando amamos la vida tal y como se manjfiesta, ese miedo difuso al no saber que pasará acaba diluyendose.

Desde el amor la vida es un placer a celebrar y no una carga llena de miedos a sufrir. Celebrar para el Tantra es fundamental, celebrar a pesar de todo, a pesar de la crisis, del terrorismo, del cambio climatico, de la enfermedad… Siempre hay algún motivo para honrar el don de la vida: disfrutar de nuestra respiración, de nuestra piel, del danzar de nuestros cuerpos, del sexo, de la comida, del compartir, del darse a los demás, de cualquiera de los deleites que la vida nos proporciona. Celebrar con consciencia, el Tantra no es hedonismo ciego ni consumismo vacío es entregarse a la vida desde el respeto a nuestro cuerpo y a nuestros sentimientos y a los de los demás.

El Tantra no niega ni fomenta el sexo lo acepta, lo ama y lo celebra con naturalidad, uniendo la energía sexual de los genitales con el amor del corazón. En el sexo tántrico no se necesita del morbo, ni de la exitación ansiosa, ni de la fricción compulsiva de los cuerpos, ni de la búsqueda desesperada del orgasmo. El Tantra busca la relajación, la calidez y la intimidad de los amantes. A través de la respiración y del estar presente en todo lo que suceda durante el acto sexual se consigue que el placer invada todo nuestro cuerpo. El éxtasis se logra cuando nuestra entrega a la vida es total, y es ahí donde podemos saber que somos verdaderamente…..

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