Sensual

Lo sensual nos mantiene en contacto con la vida. Nos comunica con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestro propio cuerpo. Vivimos demasiado en los pensamientos, razonamientos y juicios ¡Y eso es como vivir en la Luna! ¡De algunas partes de nuestro cuerpo sólo nos acordamos cuando nos duelen! El Tantra suguiere cultivar de una manera decidida lo sensual, sentir el cuerpo y todo lo que le rodea, más que acumular información sobre asuntos que están a miles de kilómetros de nosotros, y que a la postre son nocivos para nuestra vida o al menos insustanciales.

Lo que sí tiene sustancia es sentir el frío en la cara cuando salimos a la calle en invierno ¡toda una caricia! Y lo conseguimos sólo con estar un poco presentes y olvidarnos un rato del móvil. Percibir en nuestras manos el calor de una taza de nuestra infusión favorita con toda presencia, es un gran lujo, que se complementa con el aroma, con el sabor, mientras respiramos a fondo y nos relajamos ¡sin prisas! Si estamos dándole vueltas como una lavadora centrifugado a una tontería que nos dijo un compañero de trabajo, nos la tragamos sentir casi nada.

Los suaves rayos de sol del invierno, apreciar el alargamiento de los días, el olor de la hierba recién cortada andando descalzos sobre ella, mirar las estrellas, alimentarnos degustando delicadamente la comida, darse un baño de espuma o una ducha fría, una sonrisa de un desconocido o de una conocida, que también vale. Sentir el calor o el frío de una mano al estrecharla, abrazos cálidos, besos bien dados, masajes por todo el cuerpo, bailar, caminar, hace el el amor… ¡Y mil cosas más!

Para hacer todo esto no se necesitan alardes monetarios, ni técnicos, ni organizativos. Sólo una cosa: Presencia, con ella los actos más sencillos se vuelven maravillosos. Lo que el Tantra propone es sensibilizar nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestra percepción: ¡nuestra vida!

Taller De TANTRA

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“Ahí abajo”

¡Una imagen muy evocadora! Es de un artista gaditano llamado Mariano Vargas. No es una pintura, es una fotografía. Provoca sensaciones y emociones eróticas y estéticas por doquier. A mi además me sugiere amor. Amor hacia el cuerpo al interesarse por él. La naturalidad con que la joven abre sus piernas y el gesto de curiosidad por saber que hay entre ellas, es amor hacia su condición femenina y su sexualidad, en definitiva puro amor hacia ella misma. Lo hace a conciencia, rasurándose y tomándose su tiempo para observar su vulva, su vagina, su yoni con todo detalle ¡No hay vergüenza!

Conozco a mujeres que dicen ” ahí abajo” no solo ancianas de más de 80, también con la mitad de años, incluso con 20 primaveras. Es una expresión que indica: “Yo no vivo en mi sexo, es algo que está ahí abajo, ajeno a mi” ¡Demoledor! También ocurre con la energía sexual, existe un gran desconocimiento de cual es su funcionamiento. La energía sexual es la energía vital que nos regala placer y éxtasis al Hacer el Amor. Además nos impulsa a ser pasionales, alegres, creativos, fuertes. Cuando la energía vital llega al corazón, logramos amar la vida tal y como es, nos convertimos en seres compasivos y sensibles. No reprimamos ni tiremos la divina energía sexual que nos da la vida y nos procura placer y amor. No la convirtamos en un producto de consumo, superficial y vacío, más.

La belleza nos saca de la mente

La belleza es una experiencia sensorial, corporal, física… que nos procura vivencias espirituales. Nos saca por un tiempo del yo pequeñito que creemos ser, nos aparta de la mente pensante y acaparadora. Entra por los sentidos: un delicado aroma a tierra mojada, para por un instante la conversación interna, llenando nuestros plumones de puro placer. La música, una voz humana cálida, profunda, sostenida, un susurro, un llanto, el trino de un pájaro… nos maravillan, nos llenan el corazón de Amor. Lo sorpresivo del sentido del gusto puede dejarnos boquiabiertos ante un suculento plato de macarrones con tomate. El tacto nos transporta directamente al éxtasis, por la unión física, amorosa y presente con otros seres humanos. Los ojos nos iluminan ante la hermosura de los hombres y las mujeres que pueblan nuestras vidas. Ante una montaña, un cuadro, una casa o unos ojitos casi cerrados de un bebito. La belleza nos aparta del juicio, nos conmueve, nos sana, nos recuerda quienes somos. Y si, sobre la belleza también se puede pensar, pero ya es otra cosa…

El sujetador

Este verano he visto a unas cuantas adolescentes por las calles de Madrid en sujetador. No con un top ni con la parte de arriba de un bikini ni con un sujetador deportivo ¡Eran sujetadores de ropa interior! Me ha parecido primero sorprendente y luego fantástico. Por tres razones: una estética, estaban bellísimas, la segunda política, se autodeterminan. Hace más por lo femenino una muchacha sóla en sujetador esperando el autobús ante la mirada atónita de los viandantes, que berrear barbaridades contra los hombres en manifestaciones multitudinarias. La vitalidad sería la tercera razón, las y los adolescentes nos recuerdan a los adultos que aún existen la sensualidad, la seducción, el atrevimiento y dicen: a la mierda tanta norma social.

A todos aquellos adultos a quienes se lo comenté les pareció fatal ¡Donde vamos a llegar! Frase totalmente reaccionaria y mil veces pronunciada: se grito cuando se pasó del bañador-burka al bañador que dejaba ver las piernas, luego al bikini y más tarde al top-lesss. También se dijo en múltiples ocasiones cuando se iban acortando los largos de las faldas, de las camisetas, de los pantalones y hasta de las bragas. Todas las generaciones viven algo parecido, mi madre que tiene 91 años me cuenta que cuando era jovencita, a finales de los años 40 del siglo pasado, años duros de verdad, se ponía las medias del revés para no parecerse a las viejas. Pero ocurre que cuando nos vamos haciendo adultos se nos olvida la sensualidad, el atrevimiento, la seducción y hasta follar. Demasiada vergüenza, demasiado miedo, demasiado convencionalismo, demasiada mente. Es claro que existen diferencias al vivir la sensualidad a los 15 años, a los 30, a los 45 o a los 60, pero otra cosa es encapsularla y tirarla al mar. La solución es afrontar todo esto volviendo al cuerpo ¡Más entregarse al sentir y menos discursos huecos!

 

El remedio

El remedio a la falta de calidad en el sexo y su escasa práctica pasa por volver al cuerpo. Refinar nuestros sentidos, relajar nuestros músculos, abrir el corazón al amor y permitir que la energía vital circule sin fin. Salirnos de la mente, del morbo, el sexo no se piensa se siente. Bueno quizá el morbo pueda ser como un aperitivo, como la guinda de un pastel, pero lo bueno es disfrutar del pastel entero. El sexo placentero, sensual, amoroso, que genera éxtasis -el éxtasis es sobrepasar nuestro yo pequeñito para convertirnos en un oceano de Paz, Amor y Placer- se consigue cultivando la intimidad con nuestra pareja. Mirándonos a los ojos, compartiendo nuestros gustos, siendo vulnerables a lo que ocurre en cada encuentro sexual, todos son diferentes. Sentirnos en cada roce de la piel, en cada beso, en cada abrazo, en cada gemido. Sin dejarnos llevar por una excitación apresurada que genera ansiedad por lograr el orgasmo. El sexo gozoso no produce estrés ni cansancio al contrario genera pura relajación, puro deleite, quedándose uno con la boca abierta ante la inconmensurable energía que fluye por todo nuestro cuerpo, no sólo por los genitales. Inundándonos de placer, paz, amor y de una mágica conexión con nuestra pareja… hasta tal punto que ya no hay límites entre ambos…

El sexo tántrico se basa en la circulación de la energía entre los amantes. Para que esa energía circule en bucle y no sea expulsada del cuerpo es necesario estar presentes en el acto sexual. Con la presencia evitamos dejarnos llevar por la excitación, la tensión y el aumento de los ritmos respiratorio y cardíaco que conducirán inevitablemente a una catarsis, al orgasmo, y a la salida de la energía vital y gozosa del cuerpo. No se trata de reprimir ninguna de esas situaciones de manera frontal sino de sentirlas y dejarlas pasar sin engancharnos a ellas. El Tantra deja al cuerpo hacer el amor, y nunca mejor utilizada la expresión, de una manera natural y espontánea. Con la presencia lo que intentamos conseguir es desprogramar los automatismos sexuales que culturalmente nos han inculcado y que nos restan creatividad, sensualidad, placer, amor y conexión con lo Divino.

Taller De TANTRA

Cuerpos

¡Lo que más anhelamos en este mundo es sentir! El cuerpo es el gran regalo que nos proporciona la naturaleza para ello. Nuestro cuerpo es el sitio sagrado donde resuena el universo. Es sin duda, el mejor lugar donde podemos estar. Al habitar nuestro cuerpo existimos, sentimos… nos extasiamos.

Si vivimos fuera del cuerpo y nos quedamos en la mente (todo el día pensando, discriminando, analizando, juzgando y fantaseando) nuestra vida es como la de un espectador contemplando una obra de teatro ¡mucho mejor ser el actor principal de nuestra vida! La forma de vivir en el cuerpo es a través de la energía y de la presencia. Sin ellas el cuerpo es como una ciudad sin habitantes ¡nadie la disfruta!

El Tantra propone amar y comprender nuestra energía sexual como fuente inagotable de vida. Existen aún muchos tabúes, mitos y confusiones sobre lo sexual. Hemos pasado de la represión y el ocultamiento a la banalización y a la comercialización del sexo. Es increíble pero la mayor escuela de educación sexual es el porno.

La energía sexual es el combustible que llena nuestro cuerpo de vida y la presencia es la guía que hace que circule de forma maravillosa. La plenitud vital es el baile entre la energía y la presencia. En la tradición tántrica la energía está representada por la diosa Shakti y la presencia por el dios Shiva. Cuando ambos se escuchan y se entienden vivir se convierte en un placer.

 

Piel con Piel

La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo. Sirve como barrera protectora y como fuente de disfrute. La piel está inundada de terminaciones nerviosas que correctamente estimuladas nos procuran sanación, amor, placer o éxtasis. A pesar de ser latinos nos tocamos poco y en ocasiones mal, aún existen muchos tabúes al respecto ¡no quiero imaginar como lo hacen Japón o en Escandinavia!

Al tocar nuestros cuerpos existen dos energías diferentes: la energía sensual y la energía sexual. Saber diferenciarlas nos hará disfrutar plenamente de la piel y del cuerpo.

  • La energía sensual tiene la cualidad de ser abierta, acogedora, libre, la sensualidad nos mece, nos acaricia, nos relaja.
  • La energía sexual tiene la cualidad de ser concreta, potente, enfocada, la sexualidad nos toma, nos impulsa, nos activa.

La energía sexual se da entre adultos y su finalidad es tener una intimidad muy concreta: sexo. La energía sensual tiene una finalidad diferente: disfrutar de la piel y del resto del cuerpo sin que haya sexo por medio. La sensualidad puede darse entre hombres heterosexuales y mujeres también, aunque es más fácil que surja entre ellas. O entre personas de diferente género sin ninguna intención sexual. Bailar, abrazar, besar, dar masajes, acariciar, son actos sensuales. No estamos acostumbrados a ver que dos amigos, ambos heterosexuales, se acarician por miedo a meter el sexo por medio. En algunas culturas diferentes a la nuestra, los amigos, hombres, se pasean por las calles cogidos de la mano, es por tanto un asunto de costumbres.

Puede que en determinadas circunstancias la energía sensual cambie hacia una energía más sexual, pero sabiendo las diferencias podemos establecer límites claros y disfrutar de ambas cuando corresponda. No hace mucho tiempo que la desnudez era un gran tabú, ahora las playas y otros lugares están repletos de personas que muestran sus cuerpos con naturalidad, esperemos que pronto ocurra con la sensualidad.