¡Entregarse a la Vida!

¡Vivir!

¡Entregarse a la Vida es el anhelo más íntimo que guardamos en nuestro corazón!

¡Soltar los frenos y lanzarnos a sentir! A dejarnos imbuir por el misterio de la existencia.

En ocasiones lo hacemos y salimos medio escaldados o escaldados enteros. Y es estupendo, es parte de la experiencia de vida. Lo problemático es que después de esas experiencias dolorosas nos encerramos en nosotros mismos, no queremos saber nada sobre vivir a la intemperie. Entonces nos aburrimos como monos en una jaula, a los monos les encanta estar libres en la selva.

El Tantra que es un camino espiritual femenino, otros son masculinos como el Zen o el Yoga, sugiere que tenemos que dejarnos penetrar por la vida, entregarnos plenamente a ella, ser atravesados por la energía vital, pero desde la Presencia y el Amor.

Con una buena autoestima podemos abrirnos de par en par a la vida y si vienen mal dadas poner nuestros límites. Si nos entregamos al sentir desde el Amor y no desde su carencia, no desde el miedo, es más probable que la experiencia sea satisfactoria. Porque nos funciona la intuición, sabemos lo que nos hace bien. Cuando vivimos en Presencia las experiencias pasadas nos sirven de enseñanza, son nuestras maestras, nos iluminan el camino. Dejarnos penetrar por la existencia, por todas sus divinas manifestaciones ¡es estar vivos! Es fundir nuestros pequeños límites personales en pos de lo extático, en pos del Uno que ya Es: ¡Puro Tantra!

Taller de Tantra: Amar y Ser 

Sensual

Lo sensual nos mantiene en contacto con la vida. Nos comunica con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestro propio cuerpo. Vivimos demasiado en los pensamientos, razonamientos y juicios ¡Y eso es como vivir en la Luna! ¡De algunas partes de nuestro cuerpo sólo nos acordamos cuando nos duelen! El Tantra suguiere cultivar de una manera decidida lo sensual, sentir el cuerpo y todo lo que le rodea, más que acumular información sobre asuntos que están a miles de kilómetros de nosotros, y que a la postre son nocivos para nuestra vida o al menos insustanciales.

Lo que sí tiene sustancia es sentir el frío en la cara cuando salimos a la calle en invierno ¡toda una caricia! Y lo conseguimos sólo con estar un poco presentes y olvidarnos un rato del móvil. Percibir en nuestras manos el calor de una taza de nuestra infusión favorita con toda presencia, es un gran lujo, que se complementa con el aroma, con el sabor, mientras respiramos a fondo y nos relajamos ¡sin prisas! Si estamos dándole vueltas como una lavadora centrifugado a una tontería que nos dijo un compañero de trabajo, nos la tragamos sentir casi nada.

Los suaves rayos de sol del invierno, apreciar el alargamiento de los días, el olor de la hierba recién cortada andando descalzos sobre ella, mirar las estrellas, alimentarnos degustando delicadamente la comida, darse un baño de espuma o una ducha fría, una sonrisa de un desconocido o de una conocida, que también vale. Sentir el calor o el frío de una mano al estrecharla, abrazos cálidos, besos bien dados, masajes por todo el cuerpo, bailar, caminar, hace el el amor… ¡Y mil cosas más!

Para hacer todo esto no se necesitan alardes monetarios, ni técnicos, ni organizativos. Sólo una cosa: Presencia, con ella los actos más sencillos se vuelven maravillosos. Lo que el Tantra propone es sensibilizar nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestra percepción: ¡nuestra vida!

Taller De TANTRA

Sensibilidad

La sensibilidad es la puerta a una vida plena, a una existencia ¡vivida! Entonces ¿por qué nos cuesta tanto ser sensibles? Porque la sensibilidad no tiene filtros, ni corazas, ni ideales, ni juicios, ni medias tintas.

La sensibilidad es vivir lo que está sucediendo sin salirse por la tangente, y eso da miedo. Es como un tubo limpio y despejado por el que entra de todo: lo agradable, lo bello, lo sublime y lo placentero y también lo desagradable, lo feo, lo vulgar y lo doloroso. Sino queremos o no podemos sentir lo que nos toca en cada momento bloqueamos el tubo, es decir nos volvemos insensibles, pagamos un precio muy alto por ello: vivir a medias.

Pero como el deseo de vida permanece latente actuamos de dos maneras: nos convertimos en melancólicos y apáticos para no sufrir demasiado o en intensos. Nos apuntamos entonces a las conversaciones de tono de voz elevado y donde ganar es lo esencial o a tirarnos en paracaídas a pesar del vértigo. Tomamos sustancias psicoactivas (enteógenos, drogas, alcohol) como si fueran golosinas, practicamos sexo embrutecido, nos machacamos el cuerpo con actividades extenuantes para intentar que nos suban las endorfinas y las dopaminas y las serotoninas, y lograr así sentir algo. Nos convertimos en hedonistas-consumistas sin rumbo vital.

Entramos en un círculo vicioso, cuanto más intensas son las experiencias más insensibles nos volvemos. Podemos romper ese circulo poniendo nuestra presencia en desatascar el tubo, en ser cada día un poco más sensibles, en vez de aumentar constantemente la intensidad. Únicamente se necesita un poco de valor y un poco de coraje, bueno y una gran provisión de pañuelos de papel.

Sexo tántrico: una metáfora culinaria

He escrito varios artículos sobre las diferencias fundamentales entre el sexo tántrico y el sexo convencional. En esta ocasión lo haré a través de una metáfora: dos parejas acuden, por separado, a un restaurante estupendo situado en un ático, para celebrar sus respectivos aniversarios. Como reservaron con antelación les han dispuesto en el mejor sitio de la sala, junto a una cristalera inmensa con vistas al exterior.

Ambas parejas llegan un poco tarde, el tráfico está fatal. Los tántricos, en cuando entran al restaurante, se olvidan de los problemas de aparcamiento. Se dejan seducir por la encantadora sonrisa de la camarera que les atenderá durante la cena, por el ambiente acogedor y cálido del restaurante y por la increíble visión de la ciudad iluminada por la Navidad. Cuelgan sus abrigos en el perchero del recibidor y apagan sus móviles.

Los convencionales tienen un pequeño enganche: sobre la impuntualidad de ella y sobre la obsesión de ir en coche a todos los sitios de él. No se percatan de la belleza de su ciudad hasta pasados 10 minutos de estar sentados, no se han atrevido a apagar los móviles, están un poco tensos.

La pareja tántrica ha decidido probar los platos de la carta más atrevidos, tras atender las explicaciones de la simpática camarera sobre los ingredientes, se deleitan intentando sentir los diferentes sabores y compartiendo entre ambos lo que ha pedido cada uno, mediante un bocado perfecto. Un bocado perfecto es tomar con un tenedor o una cuchara una pizca de todos los ingredientes de un plato y delicadamente introducirlos en la boca de tu pareja, mientras está cierra los ojos y ronronea ligeramente. El beso es opcional aunque recomendable. (Aclaración importante: el bocado se hace pluscuanperfecto si se sirve con los dedos).

La pareja convencional tiene un pequeño problema a la hora de elegir las viandas. Ella quiere probar cosas nuevas, pero tiene muchos reparos sobre algunos ingredientes que no saben si le van a gustar, y no hace mas que preguntar a la camarera sobre esto y sobre lo otro. El lo tiene claro: “donde esté un buen chuletón que se quiten éstas pijadas”. Elige lo que más se parece a algo ya conocido y piensa que se va a quedar con un hambre del demonio, está deseando que lleguen los postres ¡que tienen una pinta! La conversación versa sobre el mal ambiente que hay en el trabajo de él y sobre el daño que le están haciendo a ella los zapatos de tacón de aguja, que nunca se pone. Ambos coinciden, tras comerse sus platos, en un recuerdo difuso: “no estaba tan mal, estaba rica la comida”.

A la camarera le están entrado lo siete males, se está dando cuenta de que su novio y ella se parecen más a quienes no se miran casi a los ojos, que a los otros dos tortolitos que no paran de darse besos y reírse todo el rato. Siente envidia admirativa hacia ellos, y eso que ha tenido que desarmar su mesa, pidieron sentarse uno junto al otro ¡se sentían tan lejos frente a frente! Cuando observa que la mujer tántrica se ha quitado los zapatos de tacón de aguja, que tampoco se pone nunca y que también le aprietan, y que ha metido su dedo gordo del pie izquierdo en el calcetín del pie derecho del hombre tántrico, mientras relajadamente siguen deleitándose con los postres, que decide invitarles a una golosina que lleva por nombre “Amour Fou”

Mientras el hombre convencional ha salido a la terraza a fumar, disimuladamente ha cogido el móvil para ver cómo va el fútbol, encima pierde su equipo. Su pareja también ha sacado el móvil y sin ningún disimulo está haciendo fotos a los platos y al restaurante pa subirlos al Face y al Insta y presumir de lo bien que se lo pasa. Se han comido los postres con tal ansia que ha sido un visto y no visto, no les dio tiempo a disfrutarlos, se les sigue notando tensos.

Llega la hora de los regalos, son estos: un smartphone de última generación, un viaje a Sicilia, un smartwatch de última generación y un curso de parapente. Fácil saber a quien le corresponde cada regalo y quien lo hace ¿verdad?

¡Bueno me voy que me está entrando un hambre! ¡Jajaja!

Ciao, ciao.

Sexo, un rito mistérico (parte 1)

Las religiones mistéricas son aquellas cuyos ritos son experienciales. Experiencias directas con lo divino, lo sagrado, lo numinoso… con el misterio de la vida. En un rito mistérico no es necesaria la intermediación entre el devoto y Dios, pueden existir guías (sacerdotisas, chamanes, brujas, gurús, maestras o hechiceros) que propicien un contexto adecuado para que suceda la experiencia, pero son instrumentos secundarios. Lo importante es la unión o mejor dicho la re-unión del devoto con lo sagrado. Se logra a través de sustancias enteógenas, privaciones sensoriales, soledad prolongada, bailes caóticos, ayunos, giros, meditaciones, esoterismos, encuentros sexuales o simplemente esperando a que suceda. En las religiones no mistéricas, las grandes religiones, es necesaria la mediación de una casta sacerdotal (papas, obispos, curas, imanes, rabinos, lamas, swamis) que interpretan los libros revelados y dictan los credos y los rituales a seguir. Consideran al devoto incapaz de experimentar lo sagrado por sí mismo, y se lo hacen creer. En el pasado impusieron su lectura de lo divino a sangre, fuego y miedo como forma de control de las élites dominantes. Prohibieron toda espiritualidad fuera de los cánones establecidos por las jerarquías eclesiásticas, sobre todo el sexo, sólo bendecido en su forma reproductiva. Hubo a lo largo de los siglos tan control y represión de lo sexual que se olvidó por completo su capacidad para sacarnos de nosotros mismos y experimentar la Presencia. Es tal la importancia del sexo en los humanos que hasta regímenes “revolucionarios” y ateos como los comunistas (la URSS, los países del Este, Corea del Norte o la China maoísta) impusieron un férreo sometimiento sobre lo sexual como forma de control político.

A comienzos del siglo XX comenzó de manera tímida un cambio de paradigma sexual con el psicoanálisis, pero la obsesión de Freud por convertir la psicología humana en una ciencia causo no pocos estragos. Aunque no es para extrañarse, el austriaco fue hijo de su cultura. En ninguna otra civilización, que no sea la occidental, se creó algo parecido a la teología, la ciencia de Dios ¡que soberbia! desde entonces conocer lo sagrado fue adquiriendo mayor importancia que experimentarlo. Otros muchos propiciaron los cambios en torno a lo sexual: médicos, sociólogos, activistas políticos, feministas, escritores, cineastas, músicos, maestros espirituales… pero la verdadera revolución vino en los sesenta con la liberación de las costumbres, la encumbración de la juventud, los anticonceptivos eficaces, la contracultura… todo ello con la permisividad del poder, que en plena guerra fría consideró imprescindible diferenciarse del bloque comunista. Como toda revolución, y en lo sexual lo fue verdaderamente, hubo sus excesos y sus locuras pero sirvió para evolucionar positivamente en muchos aspectos. El péndulo fue hacia el otro lado, aún no ha vuelto al punto de equilibrio, de la represión se pasó al libertinaje y de ahí a la banalización y comercialización del sexo en la actualidad. A mayor importancia del consumo menor relevancia de las religiones tradicionales para el control de la población. Realmente el consumismo es la nueva religión mundial.

Es verdaderamente alucinante la confusión, el equívoco y el caos que existen en estos momentos en relación al sexo. La agresión que se ejerce sobre la mujer es un agujero negro en la civilización. Desgraciadamente en muchas mentalidades se sigue asociando el sexo con la conquista y la violencia. Los medios de comunicación focalizan demasiado su atención en tamaños, tiempos, posturas, orgasmos, artilugios, parafilílias… olvidando la esencia de lo sexual, con algunos ejemplos se puede sintetizar fácilmente. En periódicos y webs serios de la derecha conservadora y católica, y también en otros de la izquierda progresista-feminista, también muy serios, se leen reportajes donde actores porno dan consejos de como durar más en la cama. Se les considera como referentes sexuales ¿será por el tamaño de sus penes o de sus pechos o por el Amor que desprenden? Lo cierto es que ser una “pornostar” es muy arriesgado, muchos y muchas acaban con problemas emocionales y físicos graves, abuso de drogas, alcohol y alta probabilidad de suicidio, su revoltijo energético es perturbador. Multitud de artículos, programas de radio y videos hablan sobre sexo, creados sobre todo por sexólogas, terapeutas, consejeras de pareja y sex-coach, no alcanzo a comprender el motivo de que casi todas sean mujeres. Generalmente escriben y hablan con un tono desinhibido y parecen promiscuas y liberadas (los hombres ya no hablan así en publico, no se atreven) y aconsejan sobre todo una cosa: “Si te apetece, hazlo” hedonismo en estado puro, dan igual las consecuencias ¡Así nos va! Si nos adentramos en el porno, los sex-shop, los tappersex, la publicidad, los cánones de belleza (cosméticos, lencería, cirugía estética, moda, etc) prostitución y Las 50 sombras de Grey entonces hablamos de industrias multimillonarias que se lucran como lo hacen todas las industrias: creando deseos que luego satisfacen de forma superficial. Las industrias se interesan, siempre, primero por sus beneficios, por su supervivencia y muy tangencialmente por la felicidad de sus clientes. Leí hace unos días que la última novela de Murakami se iba a vender mejor al haber sido prohibida en Hong Kong por algunas escenas sexuales. ¿Adultos sexualmente satisfechos se dejarían influir por eso? La educación sexual de adolescentes y jóvenes se basa en la utilización correcta de métodos anticonceptivos y la evicitación de enfermedades de transmisión sexual. En realidad los padres y demás adultos no tienen mucho más que trasmitirles, a los 15 años ya conocen todo lo que se supone deben saber ¡del porno! ¿De verdad son necesarios tantos cachivaches, tanta información vacía, tanto postureo y tanta tontería para tener buen sexo? realmente no es necesario más que un sitio acogedor y dos personas interesadas en volver a convertir el sexo en un rito mistérico, en un rito de Amor.

Continuará

¡Tantra!

Caras sonrientes, relajadas y felices tras el Taller De TANTRA de ayer. Gracias por vuestra entrega, vuestro amor y vuestra disposición a la felicidad ¡me encanta formar parte de esto! Como siempre digo la felicidad se siente no se piensa ¡y salta a la vista!

Abrazos tántricos

 

 

Límites que unen

Los límites que unen son estructuras conscientes, resistentes y cambiables. Sirven para hacer que la energía vital circule con fluidez. Si queremos llevar una gran cantidad de agua de un lado a otro debemos canalizarla por un cauce, por unos límites concretos y resistentes sino el agua se perderá por el camino. Los límites que unen nos dan energía, seguridad y bienestar en nuestras vidas. Si nos circunscribirnos al ámbito de la pareja nos damos cuenta enseguida que colocar límites adecuados fortalece la relación.

Un límite esencial que se debe establecer en la pareja es si habrá fidelidad sexual o será una relación abierta o una relación poliamorosa. Cada acuerdo, cada límite, tendrá su correspondiente compromiso. Los límites que unen traen claridad, son el cauce por donde debe transcurrir la relación sea del tipo que sea.

Otro límite importante es respetar los gustos y las preferencias del otro aunque no nos agraden demasiado. Siempre que no entren en colisión con asuntos muy importantes para nosotros, en tal caso quizá la pareja no se consolide. Si una persona vive para viajar y el sueño de su pareja es disfrutar de su casa y de su entorno más próximo, puede que establecer un límite adecuado para ambos sea difícil.

En las relaciones sexuales también es conveniente poner límites vigorosos sobre lo que nos gusta que nos hagan, lo que nos gusta hacer y lo que no nos gusta. La sexualidad es un ámbito muy sensible y de una vulnerabilidad manifiesta, las cosas también deben quedar claras. Lo que no impide indagar en nuevas prácticas, pero siempre con un acuerdo mutuo, como escribí al comienzo los límites son cambiables.

Puede resultar paradójico pero la ausencia de límites provoca tensión, nebulosas emocionales, inseguridad, miedos y a la postre el bloqueo y la perdida de la energía vital y sexual en la pareja, entonces es cuando vienen los límites que separan: encerrarse o huir. Para abrir el corazón de par en par al Amor debemos saber poner límites y saber aceptarlos. ¡Cuando las cosas están claras en las cuestiones importantes la felicidad llama a tu puerta!

 

 

 

Brillo en los ojos

Los ojos adquieren un brillo especial cuando uno se enamora. Enamorarse es un sentimiento muy potente, un hechizo provocado por las flechas embadurnadas de Amor por Cupido o por Eros, o un subidón de hormonas si nos ponemos menos poéticos. La naturaleza lo utiliza para abrir nuestro corazón, un poco, no de par en par, para que comencemos a intimar con la otra mitad de la pareja (y sobre todo con uno mismo) y sirve además para disfrutar muchísimo de cualquier cosa. La vida entonces adquiere un carácter como de cuento de Hadas. De verdad es fantástico enamorarse, nos sentimos acompañados, ligeros, completos, alegres, incluso nos cambian un poco las voces, se van los tonos estridentes, las caras como que relucen. Cualquier tontería puede ser motivo de jolgorio, no hace falta nadie, ni casi nada. Sólo infinitos besos de chocolate, sexo por doquier y promesas de Amor eterno ¡C’est l’amour!

Todo lo que sube baja, todo lo que comienza termina: el enamoramiento también. Entonces va desapareciendo el hechizo y nos damos cuenta de que la otra persona no es el ideal que nos habíamos creído, es ahí donde empieza lo bueno de verdad. Al concluir el encantamiento es cuando debemos darlo todo. Si las cosas no fluyen como al principio es cuando tenemos que estar más en Presencia. Es ahí donde se forja el Amor, el Amor como estado del Alma no como sentimiento pasajero. El subidón hormonal que se produce al enamorarse no es una broma, hay personas muy enganchadas que cuando sienten la disminución de sus efectos, y deben dar la cara, salen corriendo despavoridos a buscar otra ración extra de hormonas en cualquiera que se cruce por la calle, bueno ahora más bien en las redes sociales.

Las relaciones de pareja son un abrazo grande que nos da la vida. Una posibilidad de crecimiento emocional y espiritual a través de la intimidad. Pero la intimidad sólo se logra mediante la vulnerabilidad. Siendo sinceros con uno mismo y con nuestro amante. Dejando ver nuestra sombra al otro y viendo la suya con generosidad y respeto. Sintiéndonos frágiles como un recién nacido y también fuertes como un tigre para poder sostener los problemas que vayan surgiendo. Nuestra pareja es un espejo mágico donde poder mirarnos por dentro, se requiere un compromiso con el amado o con la amada y con nosotros mismos. Y también dedicar energía, tiempo, valor, coraje y sobre todo Amor y Presencia. Entregarse al Amor es un regalo de la existencia envuelto en papel miedo.

 

Desborde emocional

Situándonos en nuestra zona de confort: tumbados en el sofá con la mantita de cuadros, tomando a sorbos nuestra infusión preferida y viendo una temporada entera de una serie estupenda. Podemos imaginar también una zona de confort más ruidosa y movida: la rutina diaria con nuestros hijos, o el trabajo y las clases de yoga, o una relación de pareja muy establecida y un tanto aburrida, o los amigos de siempre con la conversación de siempre… y de repente viene una ola emocional que se lleva todo por delante.

La metáfora perfecta sería meterse en el mar tras pasar un año sin hacerlo. El agua está brava, dejas de hacer pie, ves venir a lo lejos una ola impetuosa, intentas nadar, intentas huir… pero por mucho que te esfuerces te pone patas arriba. No sabes donde estás, la superficie del agua no aparece por ningún lado… sí, sí parece que la claridad es hacia arriba, te das la vuelta y de repente otra ola salvaje te sacude todo el cuerpo, te falta el aire, la superficie vuelve a desaparecer, entras en pánico y crees que vas a morir… con el desborde emocional ocurre algo muy parecido.

La muerte repentina de una persona cercana o una enfermedad grave, el despido de un trabajo o la quiebra de una empresa propia, un divorcio o el enésimo desencuentro sentimental pueden provocar emociones muy fuertes. Pero también situaciones agradables suelen desbordarnos emocionalmente: el anuncio de un embarazo, el nacimiento de un bebé, cambiar de lugar de residencia a otra ciudad o a otro país, materializar el proyecto de nuestros sueños,  enamorarse, la intimidad, el sexo…

Cuando vivimos algunos de éstos momentos se pueden abrir muchos frentes emocionales: la herida de abandono, el miedo al fracaso, el miedo a no ser suficiente, heridas sexuales, la baja autoestima, rabia o tristeza acumuladas durante años, el miedo a no saber… si en el mar una ola nos sumerge enteros saber nadar nos ayuda a salir de ella. Debemos aprender a nadar emocionalmente antes de que las situaciones nos desborden por completo. Salir de nuestra zona de confort para sanar nuestra herida de abandono, nuestro rechazo a la intimidad o nuestro miedo al sexo, es como aprender a nadar antes de meternos en el mar.

Toda la información sobre el Taller De TANTRA pinchando aquí: Talleres

 

¿Qué se hace en un taller de Tantra?

En los talleres de Tantra que yo facilito creo un contenedor emocional, energético y físico seguro, acogedor y cálido donde poder abrirnos al sentir. Intento que la Presencia, y no las técnicas, sea la guía que nos lleve a experimentar aspectos de nuestro Ser que olvidamos en la vida diaria. Vivimos demasiado en nuestros pensamientos, en la tecnología y en las prisas dejando de lado el cuerpo, las sensaciones y la relajación. La vida está en el cuerpo ¡La felicidad no se piensa se siente!

¿Tantra blanco o Tantra rojo?

Muchos me hacen esa pregunta, yo la contesto medio en broma medio en serio diciendo que en mis talleres hago Tantra multicolor. Se supone que el tantra blanco es meditativo y espiritual y que el tantra rojo es corporal y sexual. En realidad esa distinción es ficticia, a mi juicio sólo existe el Tantra, con mayúsculas, un camino espiritual o de autoconocimiento que nos abre las puertas a la aceptación, al amor y a la celebración de la vida como el maravilloso regalo que es.

Devoción

El Tantra es devoción por la vida: lo que nos gusta y lo que nos disgusta. El Tantra que yo práctico se basa en el Amor, la Presencia y la entrega devocional a la existencia. Uso técnicas exclusivamente para desprogramar los condicionamientos y dejar que nuestro Ser viva con naturalidad y espontaneidad. Hay personas a quienes les cuesta mucho sentir y dejarse llevar por su energía, centrándose demasiado en las técnicas, las usan como forma de control, creando a la larga más problemas que beneficios, las técnicas son un medio para conseguir algo no un fin en sí mismas.

Los limites: La primera enseñanza del Tantra

Saber poner límites es fundamental para lograr una buena vida. Es un arte que se adquiere a lo largo de nuestra existencia. Para poder abrir nuestro corazón de par en par y asumir riesgos debemos tener desarrollados la autoestima y la capacidad de poner límites. En los talleres se afrontan situaciones donde aprendemos a colocar límites adecuados que nos hacen aumentar nuestro amor propio.

Todo lo que ocurre es bienvenido

Los talleres de Tantra son laboratorios donde al abrirnos al sentir podemos experimentar cualquier emoción, sentimiento o sensación sin excluir ninguna. Por lo tanto no hay nada concreto que buscar ni posibilidad de equivocarnos. Tampoco es necesario tener experiencia previa ni venir en pareja.

Lo Femenino y lo Masculino

Existe mucho miedo a asumir nuestra parte femenina y masculina más básica, nuestra parte animal. Somos primero hembras y machos humanos, luego mujeres y hombres y finalmente diosas y dioses, energía y consciencia pura, pero hay que empezar por el principio. Realizamos dinámicas para movilizar nuestro fuego interno, nos ayuda a disfrutar más de nuestra vitalidad y creatividad.

Si tienes alguna pregunta sobre el Tantra o el funcionamiento de los talleres no dudes en escribirme o hablar conmigo, gracias y un abrazo tántrico,

KiKe Gómez Rubio

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