¿Saben las mujeres poner límites?

Saber poner límites es fundamental para tener una buena vida. Después de respirar y de comer es la necesidad más importante. Poner límites es básico para poder entregarnos con plenitud física, emocional, sexual y energética al misterio de vivir. Sin límites concretos y fuertes nos invadirán, harán de nosotros lo que quieran e incluso podrán agredirnos y violentarnos fácilmente. Quizás hartos de tanto maltrato decidamos poner límites tan estrictos que nadie querrá acercarse a nosotros o al menos no lo suficiente. No podremos disfrutar de relaciones íntimas y nutritivas. El arte de poner límites se aprende como todo arte, con la práctica.

A la pregunta que lleva este texto por título, yo respondo: A las mujeres les cuesta poner límites. Mi madre cuando yo era niño y no quería hacer algo que me ordenaba, cometía alguna fechoría o estudiaba poco me decía aquello de: “Ya verás cuando venga tu padre”. Podemos concluir que esa incapacidad de ponerme límites estaba condicionada por el rol tradicional de mujer que le tocó vivir. Pero si seguimos indagando con pericia nos damos cuenta que en la actualidad, en plena revolución feminista, a las mujeres les siguen costando poner límites claros, sobre todo en las relaciones de pareja y con los hijos (Hiperpermisivad y sobreprotección, las mujeres siguen llevando las riendas de la educación, los hombres se siguen escapando) Incluso mujeres empoderadas socialmente, directivas, jefas, catedráticas, doctoras o capitanas de la Guardia Civil, que mandan sobre un considerable número de hombres y de mujeres, no saben formular un NO sin fisuras a sus parejas y a sus hijos. La explicación podemos encontrarla en que aún existen retazos del tradicional reparto de géneros o que hay desequilibrios sustanciales entre lo femenino y lo masculino.

Para el Tantra la dualidad femenino-masculino no sólo se manifiesta en el exterior. Existe un hombre interior en cada mujer y una mujer interior en cada hombre. Jung llamaba ánimus a lo masculino que hay en cada mujer y ámina a la parte femenina que hay en cada hombre. Ambos aspectos de nuestra existencia tienen cualidades diferentes. Lo femenino abraza, acoge, intuye, ama, cuida, atrae, es abierto, instintivo, sensual, sensible, es la energía. Lo masculino sostiene, desafía, razona, provee, es atraído, concreto, metal, sexual, fuerte, es la consciencia. Ni lo femenino es exclusivo de las mujeres ni lo masculino de los hombres.

Esencialmente si una mujer tiene miedo, odio, abandono o represión hacia lo masculino que hay en su interior, difícilmente podrá aplicar con gracia las cualidades que genera su ánimus. En el caso que nos ocupa, el de los límites, si una mujer no establece una conexión con su masculino, exteriormente vendrán hombres invasivos, la obligarán a ejercer su fuerza si quiere tener una buena vida. El equilibrio entre lo femenino y lo masculino es el abrazo entre la Diosa Shakti (la Energía) y el Dios Shiva (la Consciencia). Es la danza perpetua entre el caos y el equilibrio, la vida es la maravillosa posibilidad de experimentar que la Unión entre los contrarios nos hace felices.

Termino este artículo como lo comencé, con una pregunta:

¿Saben los hombres vivir sus emociones?

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El remedio

El remedio a la falta de calidad en el sexo y su escasa práctica pasa por volver al cuerpo. Refinar nuestros sentidos, relajar nuestros músculos, abrir el corazón al amor y permitir que la energía vital circule sin fin. Salirnos de la mente, del morbo, el sexo no se piensa se siente. Bueno quizá el morbo pueda ser como un aperitivo, como la guinda de un pastel, pero lo bueno es disfrutar del pastel entero. El sexo placentero, sensual, amoroso, que genera éxtasis -el éxtasis es sobrepasar nuestro yo pequeñito para convertirnos en un oceano de Paz, Amor y Placer- se consigue cultivando la intimidad con nuestra pareja. Mirándonos a los ojos, compartiendo nuestros gustos, siendo vulnerables a lo que ocurre en cada encuentro sexual, todos son diferentes. Sentirnos en cada roce de la piel, en cada beso, en cada abrazo, en cada gemido. Sin dejarnos llevar por una excitación apresurada que genera ansiedad por lograr el orgasmo. El sexo gozoso no produce estrés ni cansancio al contrario genera pura relajación, puro deleite, quedándose uno con la boca abierta ante la inconmensurable energía que fluye por todo nuestro cuerpo, no sólo por los genitales. Inundándonos de placer, paz, amor y de una mágica conexión con nuestra pareja… hasta tal punto que ya no hay límites entre ambos…

El sexo tántrico se basa en la circulación de la energía entre los amantes. Para que esa energía circule en bucle y no sea expulsada del cuerpo es necesario estar presentes en el acto sexual. Con la presencia evitamos dejarnos llevar por la excitación, la tensión y el aumento de los ritmos respiratorio y cardíaco que conducirán inevitablemente a una catarsis, al orgasmo, y a la salida de la energía vital y gozosa del cuerpo. No se trata de reprimir ninguna de esas situaciones de manera frontal sino de sentirlas y dejarlas pasar sin engancharnos a ellas. El Tantra deja al cuerpo hacer el amor, y nunca mejor utilizada la expresión, de una manera natural y espontánea. Con la presencia lo que intentamos conseguir es desprogramar los automatismos sexuales que culturalmente nos han inculcado y que nos restan creatividad, sensualidad, placer, amor y conexión con lo Divino.

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Felicidad

La felicidad no es euforia sin fin, ni alegría exultante, ni el sentimiento de ir ganando siempre, ni tampoco la consecución del placer perpetuo. Todos estos estados emocionales y sensoriales forman parte de la vida, es maravilloso poder sentirlos en toda su plenitud. Pero son transitorios, también existen los contrarios: la depresión, la tristeza, la perdida y el dolor. ¡Todo lo que sube baja! Claro, es muy seguro que preferimos los primeros a los segundos -exceptuando a los masoquistas- pero la existencia los trae a todos de serie ¡y no hay manera de evitarlos!

Con la aceptación de todo lo que nos depara la vida, nos guste o no nos guste, conseguimos paz interior. Huir permanentemente de la tristeza o del dolor acarrea tensión, miedo, sufrimiento y a la postre un colapso vital. El sufrimiento es el alargamiento del dolor no aceptado ni sentido en el tiempo.

La felicidad se parece a un estado inaprensible de paz o aceptación de uno mismo y del mundo, y a un Amor sin objeto hacia la Vida, traiga ésta lo que traiga. En definitiva un profundo sentimiento de pertenencia a algo infinitamente más grande que nosotros.

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Sexo, un rito mistérico (parte 1)

Las religiones mistéricas son aquellas cuyos ritos son experienciales. Experiencias directas con lo divino, lo sagrado, lo numinoso… con el misterio de la vida. En un rito mistérico no es necesaria la intermediación entre el devoto y Dios, pueden existir guías (sacerdotisas, chamanes, brujas, gurús, maestras o hechiceros) que propicien un contexto adecuado para que suceda la experiencia, pero son instrumentos secundarios. Lo importante es la unión o mejor dicho la re-unión del devoto con lo sagrado. Se logra a través de sustancias enteógenas, privaciones sensoriales, soledad prolongada, bailes caóticos, ayunos, giros, meditaciones, esoterismos, encuentros sexuales o simplemente esperando a que suceda. En las religiones no mistéricas, las grandes religiones, es necesaria la mediación de una casta sacerdotal (papas, obispos, curas, imanes, rabinos, lamas, swamis) que interpretan los libros revelados y dictan los credos y los rituales a seguir. Consideran al devoto incapaz de experimentar lo sagrado por sí mismo, y se lo hacen creer. En el pasado impusieron su lectura de lo divino a sangre, fuego y miedo como forma de control de las élites dominantes. Prohibieron toda espiritualidad fuera de los cánones establecidos por las jerarquías eclesiásticas, sobre todo el sexo, sólo bendecido en su forma reproductiva. Hubo a lo largo de los siglos tan control y represión de lo sexual que se olvidó por completo su capacidad para sacarnos de nosotros mismos y experimentar la Presencia. Es tal la importancia del sexo en los humanos que hasta regímenes “revolucionarios” y ateos como los comunistas (la URSS, los países del Este, Corea del Norte o la China maoísta) impusieron un férreo sometimiento sobre lo sexual como forma de control político.

A comienzos del siglo XX comenzó de manera tímida un cambio de paradigma sexual con el psicoanálisis, pero la obsesión de Freud por convertir la psicología humana en una ciencia causo no pocos estragos. Aunque no es para extrañarse, el austriaco fue hijo de su cultura. En ninguna otra civilización, que no sea la occidental, se creó algo parecido a la teología, la ciencia de Dios ¡que soberbia! desde entonces conocer lo sagrado fue adquiriendo mayor importancia que experimentarlo. Otros muchos propiciaron los cambios en torno a lo sexual: médicos, sociólogos, activistas políticos, feministas, escritores, cineastas, músicos, maestros espirituales… pero la verdadera revolución vino en los sesenta con la liberación de las costumbres, la encumbración de la juventud, los anticonceptivos eficaces, la contracultura… todo ello con la permisividad del poder, que en plena guerra fría consideró imprescindible diferenciarse del bloque comunista. Como toda revolución, y en lo sexual lo fue verdaderamente, hubo sus excesos y sus locuras pero sirvió para evolucionar positivamente en muchos aspectos. El péndulo fue hacia el otro lado, aún no ha vuelto al punto de equilibrio, de la represión se pasó al libertinaje y de ahí a la banalización y comercialización del sexo en la actualidad. A mayor importancia del consumo menor relevancia de las religiones tradicionales para el control de la población. Realmente el consumismo es la nueva religión mundial.

Es verdaderamente alucinante la confusión, el equívoco y el caos que existen en estos momentos en relación al sexo. La agresión que se ejerce sobre la mujer es un agujero negro en la civilización. Desgraciadamente en muchas mentalidades se sigue asociando el sexo con la conquista y la violencia. Los medios de comunicación focalizan demasiado su atención en tamaños, tiempos, posturas, orgasmos, artilugios, parafilílias… olvidando la esencia de lo sexual, con algunos ejemplos se puede sintetizar fácilmente. En periódicos y webs serios de la derecha conservadora y católica, y también en otros de la izquierda progresista-feminista, también muy serios, se leen reportajes donde actores porno dan consejos de como durar más en la cama. Se les considera como referentes sexuales ¿será por el tamaño de sus penes o de sus pechos o por el Amor que desprenden? Lo cierto es que ser una “pornostar” es muy arriesgado, muchos y muchas acaban con problemas emocionales y físicos graves, abuso de drogas, alcohol y alta probabilidad de suicidio, su revoltijo energético es perturbador. Multitud de artículos, programas de radio y videos hablan sobre sexo, creados sobre todo por sexólogas, terapeutas, consejeras de pareja y sex-coach, no alcanzo a comprender el motivo de que casi todas sean mujeres. Generalmente escriben y hablan con un tono desinhibido y parecen promiscuas y liberadas (los hombres ya no hablan así en publico, no se atreven) y aconsejan sobre todo una cosa: “Si te apetece, hazlo” hedonismo en estado puro, dan igual las consecuencias ¡Así nos va! Si nos adentramos en el porno, los sex-shop, los tappersex, la publicidad, los cánones de belleza (cosméticos, lencería, cirugía estética, moda, etc) prostitución y Las 50 sombras de Grey entonces hablamos de industrias multimillonarias que se lucran como lo hacen todas las industrias: creando deseos que luego satisfacen de forma superficial. Las industrias se interesan, siempre, primero por sus beneficios, por su supervivencia y muy tangencialmente por la felicidad de sus clientes. Leí hace unos días que la última novela de Murakami se iba a vender mejor al haber sido prohibida en Hong Kong por algunas escenas sexuales. ¿Adultos sexualmente satisfechos se dejarían influir por eso? La educación sexual de adolescentes y jóvenes se basa en la utilización correcta de métodos anticonceptivos y la evicitación de enfermedades de transmisión sexual. En realidad los padres y demás adultos no tienen mucho más que trasmitirles, a los 15 años ya conocen todo lo que se supone deben saber ¡del porno! ¿De verdad son necesarios tantos cachivaches, tanta información vacía, tanto postureo y tanta tontería para tener buen sexo? realmente no es necesario más que un sitio acogedor y dos personas interesadas en volver a convertir el sexo en un rito mistérico, en un rito de Amor.

Continuará

¡Lo importante!

Existen tantas opciones en el mundo que nos resulta casi imposible saber que es lo importante. Nos perdemos en distracciones y en emociones superficiales. Cada vez nos resulta más complicado fijar la atención. Hace diez años una persona con muy buen ojo me dijo: “eres como un globo llevado por el viento” ¡el tipo aquel sin conocerme de nada y a 7000 km de mi vida dio en el clavo! Me dejaba llevar por las modas, los impulsos, las opiniones ajenas… la vida así no es nada placentera. Afortunadamente aquel comentario me llegó hondo y comencé a dejar de volar por los aires emocionales ¡me costó tanto bajar a la tierra!

Requerimos de raíces sólidas donde poder arraigarnos. Con ellas podemos diferenciar claramente los deseos de las necesidades. Para entendernos, los deseos son requerimientos del ego, las necesidades lo son del alma. Si nos dejamos llevar por los deseos egóticos vivimos fuera de nosotros. Vamos por la vida corriendo como adolescentes eternos tras objetos, sensaciones o sentimientos tontorrones. Los deseos son como los alimentos que engordan mucho pero nutren poco. Ahora hay tal cantidad de estímulos, algunos a precios tan bajos, que necesitamos de grandes esfuerzos para sustraernos a ellos.

En una ocasión acudí al traumatólogo para solucionar definitivamente los problemas de mi pie derecho. Tras un esguince mal curado surgieron mucho otros, como consecuencia de ellos tengo los ligamentos elogandos. Yo quería operarme y olvidarme de los esguinces para siempre. El médico muy comprensivo entendió mi dolor pero me hizo una pregunta muy importante: ¿es para ti una necesidad vital hacer deporte regularmente? Mi respuesta fue que no. Entonces no pases por el quirofano, tiene sus riesgos ¡No me operé! Desde entonces tengo más cuidado y solo he vuelto a tener uno más, y eso que doy rienda suelta a mi cuerpo al bailar. ¿Se aprecia la diferencia entre la necesidad y el deseo?

Pongamos otro ejemplo:

Verano, tiempo de vacaciones, el deseo os impulsa a hacer un viaje a tierras exóticas.

“Todo el mundo lo hace, nosotros también” le dices a tu pareja.

“De acuerdo vamos, aunque no sé yo…” dice ella, poco entusiasmada.

Pasáis las de Caín con el jet lag, el calor, los mosquitos, las diarreas, el inglés… todo por un dineral. Las fotos de Facebook e Instagram salen al precio de un book profesional de una top-model. Quizás la necesidad sea pasar un tiempo en intimidad con tu pareja. Sin niños, sin nadie, haciendo el amor a casi todas horas, hablando, sacando lo “malo” llorando, sanando cosas, riendo, bailando, mirándose a los ojos… para esas grandes vacaciones es suficiente tu propia casa o la casa de tus abuelos en su pueblo. Bueno también es necesario abrir un “poquito” el corazón… para saber que es lo importante en tu vida.

Cuerpos

¡Lo que más anhelamos en este mundo es sentir! El cuerpo es el gran regalo que nos proporciona la naturaleza para ello. Nuestro cuerpo es el sitio sagrado donde resuena el universo. Es sin duda, el mejor lugar donde podemos estar. Al habitar nuestro cuerpo existimos, sentimos… nos extasiamos.

Si vivimos fuera del cuerpo y nos quedamos en la mente (todo el día pensando, discriminando, analizando, juzgando y fantaseando) nuestra vida es como la de un espectador contemplando una obra de teatro ¡mucho mejor ser el actor principal de nuestra vida! La forma de vivir en el cuerpo es a través de la energía y de la presencia. Sin ellas el cuerpo es como una ciudad sin habitantes ¡nadie la disfruta!

El Tantra propone amar y comprender nuestra energía sexual como fuente inagotable de vida. Existen aún muchos tabúes, mitos y confusiones sobre lo sexual. Hemos pasado de la represión y el ocultamiento a la banalización y a la comercialización del sexo. Es increíble pero la mayor escuela de educación sexual es el porno.

La energía sexual es el combustible que llena nuestro cuerpo de vida y la presencia es la guía que hace que circule de forma maravillosa. La plenitud vital es el baile entre la energía y la presencia. En la tradición tántrica la energía está representada por la diosa Shakti y la presencia por el dios Shiva. Cuando ambos se escuchan y se entienden vivir se convierte en un placer.