¡Baila con la vida!

¡¡¡Baila con la  vida!!! A tu manera y a tu ritmo, con tus manías y con tus tonterías, con tus dones y con tus virtudes… ¡Dalo todo de vez en cuando! ¡Entregate! Vacíaté… para luego llenarte otra vez. En ese vaciarse y llenarse está la plenitud. Ríete como una pandilla de adolescentes que acaban de terminar los exámenes. Llora desconsolado como plañideras en funeral cuando el dolor llame a tu puerta. Mueve tu cuerpo al son de la música como si estuvieras en el Templo de Baile. Ámate a ti mismo como nadie jamás te amará. Siente el frío de una ducha helada en pleno invierno. Suelta los frenos al sentir y date una sobredosis de oxitocina en el contacto físico con otros humanos: abrazos, besos, caricias… ¡mueve tus caderas sensualmente! Las miradas auténticas, sin juzgar ni aconsejar, a los ojos del otro, comunican Almas. Déjate llevar por tus sentimientos alguna vez hombre, y para de pensar en los pros y en los contras, en el beneficio y la pérdida. Y déjate llevar por tus instintos primarios mujer que ya saldrá el sol o la luna… o lo que tenga que salir. Huele las flores y la tierra y el mar y el pescado y a tu novia y a tu gato y a tu novio y a ti mismo como un regalo de la vida… sonríe que es gratis y enfadate bien enfadao cuando toque… Y tirate a la bartola (a la Bartola tambien y al Bartolo) y pierde el tiempo que no siempre es oro… o trabaja como un chino por algo que te entusiasma… vaciarse, llenarse, espirar, inspirar, morir, vivir… ¡dance with life! Plenitud…

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