¡Somos humanos!

¡No somos ciberhumanoides electrónicos hiperconcectados en red pero aislados en cubículos! ¡De momento somos humanos! Mamíferos de sangre caliente, machos y hembras con necesidades animales: Respirar, comer, beber, defecar, orinar, sexo, jugar, necesitamos expandirnos, pertenecer a grupos (no sólo de Whatsapp o Facebook) nos  encanta el contacto físico, la sensualidad, los abrazos, los besos, las caricias… pero de calidad… con presencia… con amor. No de forma atropellada entre un atracón de Neflix, la subida de fotos en Instragram y el recuento de Like en Facebook. Además de machos y hembras somos hombres y mujeres, seres racionales, con una capacidad de abstracción superlativa y una inteligencia estupenda, también somos seres de luz, dioses y diosas, consciencia y energía. Vivimos en esa dualidad que hace posible la existencia, al menos en este universo. Pero se nos olvida con frecuencia que somos animales, carne viva, con necesidades y bendiciones. Recuerdo una historia que me contaron sobre una gatita encontrada en un cubo de basura. Aún tenía el cordón umbilical colgando, su madre no pudo ni siquiera lamerla. Salvaron su vida y la cuidaron con mucho mimo pero al crecer se convirtió en una gata arisca y enfadada. Nadie puede acercarse a ella, ni siquiera un gato alfa puede montarla. Le faltó el contacto físico de sus iguales, de su madre y de sus hermanos. Cuando las hembras lamen a sus cachorros no solo es para limpiarles, inmunizarles con la saliva o calentarles el cuerpo, también les abrazan con la lengua, les trasmiten cariño, amor y placer.

Si no nos damos cariño, piel, amor físico, besos, abrazos, mimos, placer nos volvemos en principio seres mentales, siempre pensando nunca sintiendo. Algunos se tornan ariscos, otros agresivos y muchos violentos o adictivos. Si no nos tocamos con el tiempo, el amor y la presencia suficientes perdemos el instinto animal de como acercarnos a los demás. Y lo suplimos con torpes maneras: invadiendo, manipulando, exigiendo o directamente agrediendo. Perdemos el instinto carnal y la forma de arreglarlo que tenemos no es volviendo a ser sensuales sino con normas, leyes, procediementos, protocolos…. todo muy mental ¡No se pueden regular las relaciones físicas y emocionales humanas como si fuera el mercado hipotecario!

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Lo Sensual y 2

El Tantra propone sensibilizar el cuerpo, por una razón muy clara: en ello nos va la buena vida. Si vivimos con tensión en todos nuestros músculos, estrés emocional y encadenados a los pensamientos nos insensibilizamos. Se crea un muro entre el cuerpo y el resto de la existencia ¡literalmente nos aislamos! Si nuestra vida está marcada por la dureza o el trauma, para poder percibir debemos tener experiencias cada vez más intensas, lo que conlleva a su vez volvernos más insensibles. Entonces es cuando acudimos a drogas, alcohol, sexo compulsivo, acciones con descarga adrenalinica y otras adiciones para saltar el muro, para intentar sentir algo. O nos volvemos apáticos y tristes. La indicación tántrica por tanto es ser sensibles y no intensos. Cuando somos intensos dejamos las sutilezas por el camino, el disfrute de lo pequeño y también de lo grande. Perdemos la escucha del mundo, de los demás. Perdemos la Presencia en una huida desesperada por sentirnos vivos, ¡cuando es precisamente la Presencia lo que nos hace vivir!

Ser sensible es ser sensual, es ser uno con la vida, fluir con ella. Lo sensual hace desaparecer el muro entre la Vida y tú. Te vuelves poroso a lo que acontece, disfrutas de cualquier cosa y en cualquier situación, incluso a veces te fundes con la existencia en un océano de paz, placer y amor: el éxtasis.

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Lo Sensual 1

Lo sensual nos mantiene en contacto con la vida. Nos comunica con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestro propio cuerpo. Vivimos demasiado en los pensamientos, razonamientos y juicios ¡Y eso es como vivir en la Luna! ¡De algunas partes de nuestro cuerpo sólo nos acordamos cuando nos duelen! El Tantra suguiere cultivar de una manera decidida lo sensual, sentir el cuerpo y todo lo que le rodea, más que acumular información sobre asuntos que están a miles de kilómetros y que a la postre son nocivos para nuestra vida o al menos insustanciales.

Lo que sí tiene sustancia es sentir el frío en la cara cuando salimos a la calle en invierno ¡toda una caricia! Y lo conseguimos sólo con estar un poco presentes y olvidarnos un rato del móvil. Percibir en nuestras manos el calor de la taza de nuestra infusión favorita con toda presencia… es un lujo que se complementa con el aroma… con el sabor… todo muy despacito… mientras respiramos a fondo y nos relajados. Bueno si estamos dándole vueltas como una lavadora centrifugado a una tontería que nos dijo un compañero de trabajo, nos la tragamos sentir casi nada. Los suaves rayos de sol del invierno, apreciar el alargamiento de los días, el olor de la hierba recién cortada andando descalzos sobre ella, mirar las estrellas, comer degustando delicadamente la comida, darse un baño de espuma o una ducha fría, una sonrisa de un desconocido o de una conocida, que también vale, sentir el calor o el frío de una mano al estrecharla, abrazos cálidos, besos bien dados, masajes por todo el cuerpo, bailar, caminar, hacer deporte… ¡Y mil cosas más! Para hacer todo esto no se necesitan alardes monetarios, ni técnicos, ni organizativos. Sólo una cosa: Presencia, con ella los actos más sencillos se vuelven maravillosos. Lo que el Tantra propone es sensibilizar nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestra percepción…

continuará…

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¿Qué es el Tantra?

El Tantra es el arte de amar o el arte de vivir en el presente. El Tantra invita a aceptar lo que está sucediendo: la alegría y la tristeza, el placer y el dolor, el amor y el miedo, lo espiritual y lo mundano. Aceptar la existencia tal y como es aunque en ocasiones no sea de nuestro agrado trae paz interior a nuestras vidas. Para el Tantra amar no es un sentimiento pasajero ni volátil es un estado del Alma. Amar no es lo contrario de odiar es lo contrario del miedo. Cuando amamos la vida tal y como se manjfiesta, ese miedo difuso al no saber que pasará acaba diluyendose.

Desde el amor la vida es un placer a celebrar y no una carga llena de miedos a sufrir. Celebrar para el Tantra es fundamental, celebrar a pesar de todo, a pesar de la crisis, del terrorismo, del cambio climatico, de la enfermedad… Siempre hay algún motivo para honrar el don de la vida: disfrutar de nuestra respiración, de nuestra piel, del danzar de nuestros cuerpos, del sexo, de la comida, del compartir, del darse a los demás, de cualquiera de los deleites que la vida nos proporciona. Celebrar con consciencia, el Tantra no es hedonismo ciego ni consumismo vacío es entregarse a la vida desde el respeto a nuestro cuerpo y a nuestros sentimientos y a los de los demás.

El Tantra no niega ni fomenta el sexo lo acepta, lo ama y lo celebra con naturalidad, uniendo la energía sexual de los genitales con el amor del corazón. En el sexo tántrico no se necesita del morbo, ni de la exitación ansiosa, ni de la fricción compulsiva de los cuerpos, ni de la búsqueda desesperada del orgasmo. El Tantra busca la relajación, la calidez y la intimidad de los amantes. A través de la respiración y del estar presente en todo lo que suceda durante el acto sexual se consigue que el placer invada todo nuestro cuerpo. El éxtasis se logra cuando nuestra entrega a la vida es total, y es ahí donde podemos saber que somos verdaderamente…..

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Misterio

La vida no tiene solución. La vida no es un problema. Es un misterio a experimentar. La vida por más que nos empeñemos es Asimétrica: unos tan guapos y otros tan feos, unos tan ricos y otros tan pobres… Aleatoria: ¿Por qué algunos de nosotros somos felices y otros depresivos en realidades parecidas? Cambiante: todo cambia ¡afortunadamente! menudo aburrimiento todo el día con la misma canción. Imprevisible: ¿Recuerdas como querías ser de mayor cuando eras niño? ¿Lo lograste? Salvaje: La naturaleza es salvaje y nosotros somos parte de ella, por mucho que nos sofistequemos con nuestras civilizaciones y nuestra cultura somo salvajes. De hecho la civilización y la cultura son unos grandes creadores de lo salvaje.

¿Como podemos vivir con todo esto? Pues desde la aceptación relajada, desde el amor inconmensurable que todo lo abarca y desde la celebración de este estupendo y misterioso espectáculo que es la vida.

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Inmadurez

Cada vez maduramos más tarde y es doloroso. La inmadurez es no asumir una parte importante de la vida. Es negarnos a nosotros mismos experimentar desde una consciencia nueva. Nos quedamos estancados repitiendo curso una y otra vez. No madurar es no querer responsabilizarnos de lo que la vida nos ofrece, es miedo a nuevos retos. El retraso en abandonar la juventud puede parecer divertido a primera vista pero en el fondo es muy doloroso. Las personas inmaduras son muy conscientes de que lo son y de lo que pierden por ello. Son incapaces de mantener relaciones de pareja sanas e intimas, afrontar retos, tomar decisiones difíciles, ser constantes o abandonar la zona de confort. Muchos achacan su inmadurez a no querer ser iguales que la generación anterior: ¡aburrida! La educación hiperpermisiva y la sobreprotección de los hijos tienen mucha responsabilidad en la plaga de inmadurez que nos acecha. Madurar con presencia es lo más divertido y estimulante que existe: aceptar la vida tal y como es, amar lo que nos ofrece y celebrarla a pesar de todo.

Tantra: El arte de amar

Existen muchos mitos y confusiones acerca del Tantra. Intentaré explicarlo brevemente: El Tantra es estar en Lo Que Es, es aprender a vivir en Presencia. Sea lo que sea lo que esté sucediendo. Aceptar la dualidad de la existencia: vida y muerte, dolor y placer, alegría y tristeza, sexo y espíritu, femenino y masculino… vivir sin rehuir nada. El Tantra no fomenta ni niega el sexo lo acepta, lo ama y lo celebrar con naturalidad y consciencia. ¡El Tantra es amor a la vida! Para practicarlo sólo es necesario querer abrir el corazón al Amor. Lo contrario del Amor no es el odio es el miedo. El Amor es un estado del alma y no un sentimiento pasajero hacia algo o hacia alguien. El Tantra es un arte, el arte de entregarse a ese estado de Amor que siempre esta aquí.