Talleres

Taller De TANTRA

El sábado 1 de septiembre inauguramos la temporada de Tantra con un taller de 8 horas de duración (de 11 a 15 y de 17 a 21 horas) con aportación voluntaria y consciente. Se realizará en la Sala Alma de Madrid:

Calle Aduana 11, Planta 3 Puerta L Metro: Sol y Gran Vía.

En los talleres que yo facilito creamos entre todos un ambiente cálido, respetuoso y seguro donde poder explorar las emociones y la energía sexual con amor y presencia. El Tantra nos propone aceptar la vida tal y como viene, ayudándonos a potenciar el placer, sin apegarnos a él, y a aceptar el dolor sin reuhirlo.

No es necesario tener experiencia previa ni venir en pareja, aunque las parejas son bienvenidas si desean acudir. Es necesario traer un pareo o un pañuelo o una toalla grandes. Saldrás del taller más relajado, consciente de ti mismo, enérgico y alegre.

Si tienes alguna duda puedes leer este blog sobre Tantra o ponerte en contacto conmigo, te atenderé gustoso. Es necesario reservar plaza en el móvil 654 42 36 02 o en el e-mail: blocdenotas7@gmail.com

Un gran abrazo tántrico,
KiKe Gómez Rubio

Próximo taller: 

Sábado 29 de septiembre de 11 a 15 y de 17 a 21 horas.

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Meditar no es pasar el rato

Meditar es estar presente. Es estar con Lo Que Es. Es aprender a vivir en Presencia. La meditación no es una actividad para sentirse bien y relajarse. Puede que acabes super relajado y sintiéndote fantásticamente bien o puede que te haga sentir los miedos que te acechan desde niño. O quizá saque a la luz los traumas y heridas del pasado o sientas que eres la pura Presencia… y acabes en éxtasis. La meditación se puede realizar de muchas maneras desde el silencio más sepulcral y sentado durante horas y horas, hasta con movimientos espasmódicos y con sonido ensordecedor. En el Tantra la meditación principal se realiza en el acto sexual, en la unión física, sensual, emocional y espiritual de los amantes. El acto formal de meditar que se realiza en un tiempo determinado con unas técnicas concretas tiene por objeto plantar una semilla, una semilla de consciencia que ira creciendo hasta que toda nuestra vida sea una meditación. Hasta que vivir en Presencia sea algo natural para nosotros, vivir aceptando la existencia en todas sus manifestaciones: dolor/placer, tristeza/alegría, masculino/femenino vida/muerte, cuerpo/espíritu… vivir abriendo nuestro corazón de par en par al Amor y celebrando el milagro de la vida en todo su esplendor.

En esta New Ege de espiritualidad descafeinada que nos invade se intenta vender la idea de que meditar es algo así como ir a un spa a relajarse y que se le quiten a uno todos los problemas y ansiedades de golpe. Se podrán liberar los miedos y los conflictos emocionales y descubrir que eres la pura Presencia encarnada, sí… pero después de aceptarlos, sentirlos y amarlos… plenamente. Por qué la vida es todo, todo lo que ocurrre, la vida es Lo Que Es.

A vueltas con el apego y el desapego

Existe mucha confusión en torno al apego y al desapego. El apego es desear seguir viviendo algo que ya ha pasado por no querer sentir lo que viene después ¡imposible! Nos apegamos a lo placentero, a lo alegre, a los subidones energéticos, a los enamoramientos románticos, a los aplausos… pero incluso nos apegamos a relaciones tormentosas o vacías por miedo a estar sin pareja. Nos apegamos a personas, pensamientos, acciones o sustancias tóxicas por miedo a asumir nuestra responsabilidad, y por el pánico al no saber. El apego es muy doloroso, es vivir fuera de nosotros mismos. El desapego es dejar ir lo que ya sucedió, es aceptar de una manera orgánica, vivida y total que lo que empieza termina. Para eso hace falta lo que siempre apunto: autoestima (Amor) y valor y coraje (Presencia)

La confusión viene cuando hartos de sufrir por apegarnos a todo lo “bueno” y a una parte considerable de lo “malo” nos convertimos en “desapegaos”: En seres que ni siente ni padecen. Tenemos relaciones de pareja embutidos en trajes de neopreno, se muere nuestra madre y no hacemos ni duelo ni nada. Nos hacen la vida imposible en el trabajo y decimos “como he decidido desapegarme de todo pues no me importa” Desapegarse no es convertirse en espectador de esta tragi-comedia-dramática-absurda-y-maravillosa que llamanos vida, es seguir siendo el actor principal. El desapego es sencillamente dejar pasar lo ya vivido, pero tras vivirlo plenamente claro, e intuir que lo que nos depare la existencia será lo adecuado para nosotros. Existir en el escenario de nuestra vida es maravilloso, no lo es tanto acoplarse en patio de butacas.

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Los hombres no piden permiso

Los hombres no piden permiso para ser hombres. A nadie: ni a su mamá, ni a su papá, ni a su novia, ni a su mujer, ni a su amante, ni a sus hermanas o hermanos, ni a los profesores… Tampoco a quienes culpabilizan a los hombres de todos los males, ni a las modas de género imperantes, ni a ningún maestro espiritual, ni siquiera le pide permiso a la “crisis de masculinidad.” Si pides permiso nunca te haces un hombre. Los niños deben pedir permiso y los adolescentes también, aunque estos intentan rebelarse. Si un hombre pide permiso nunca es un hombre es un niño grande. Si un hombre no se responsabiliza de si mismo es un adolescente eterno. Para ser un hombre debes honrar tu verdad y responsabilizarte por ello. No es fácil, si lo fuera no sería cosa de hombres. Un hombre se hace ejerciendo de hombre. Quitándote de encima los patrones familiares y sociales que no van contigo, conquistando tu espacio vital, defendiendo tus gustos y tus sueños. Tomando decisiones contrarias a personas cercanas si sientes que son tu verdad, incluyendo sentir culpa por ello. Un hombre forma su carácter tomando riesgos, sintiendo el vértigo y el miedo al no saber. Un hombre se hace ejercitando su fuerza, su coraje y su valentía contra lo que le impide ser un hombre. Debe poner límites cuando le agredan, no rehuir los conflictos ¡dar un puñetazo encima de la mesa cuando sea preciso! ¡los hombres no nacen! nacen lo niños ¡los hombres se hacen! Cuando un hombre honra su virilidad aunque haya sido muy machacada y lucha por ella, se sana, se aviva su fuego interno, se convierte en hombre. Los hombres competimos e intentamos ganar, no hay nada más masculino, ni nada execrable en ello. También es muy masculino aceptar la derrota y seguir para adelante. Un hombre que ama su energía sexual y la comprende jamás será un violador. Los hombres que no respetan su hombría se convierten en pusilánimes gatitos o en adictos a algo que les haga olvidarse de no ser hombres o se tornan agresivos y violentos. Un hombre en su centro, en su presencia, en su fuerza no maltrata a su mujer ¡la ama! y es capaz de abrirse ante ella, de ser vulnerable, sensible, delicado… y llorar de alegría por ser un hombre.

La masculinidad no está en crisis está tomando fuerza ¡Vivan los hombres!

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Éxtasis y 3

La relajación escribíamos en el post anterior es el estado desde el cual se llega al éxtasis. Por qué entonces la energía vital o el prana o la bio-electricidad circulan sin ningún obstáculo. La tensión es la gran barrera que impide el estado placentero, amoroso y de paz infinita que es el éxtasis. En la experiencia sexual tántrica la circulación de la energía se potencia a través de la respiración consciente y acompasada con la pareja. Se trata de unir la energía sexual y creativa de los genitales con el amor del corazón. Los movimientos, cuando sean necesarios, han de ser lentos, naturales, acompasados, sensuales, espontáneos… Se trata de dejarnos llevar por la energía, por el cuerpo, por las sensaciones… y no por lo que dicta nuestra mente, ni por la costumbre, ni por el objetivo de alcanzar el orgasmo. El sexo se siente no se piensa. La mecanicidad mata el sexo extático y el amor. El éxtasis se disfruta cuando la entrega a lo que está sucediendo es total, nada que hacer en concreto, sólo Ser…  los límites entre los amantes se difuminan… sólo hay que diluirse en el océano infinito de Placer, Amor y Paz…

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Amor propio

El Amor hacia uno mismo es la clave de la vida. Cuando digo esto algunas personas creen que estoy exaltando el egoísmo. Consideran que quererse mucho es sinónimo de creerse el mejor, de acapararlo todo para uno mismo, de sentirse el centro del universo, de convertirse en un egocéntrico vamos. En realidad el amor propio termina en humildad. Nos amamos cuando amamos todo lo que nos pertenece, nuestros dones, nuestras virtudes, nuestro cuerpo, nuestros gustos… pero debemos incluir también en el lote nuestros condicionamientos, manías, ridiculeces, traumas, miedos, rencores, tonterías y demás “defectos”. Amar incondicionalmente nuestra parte oculta, oscura y dolorosa, la famosa sombra mentada por Jung. Amar nuestra sombra no significa necesariamente que nos guste o que no la intentemos cambiar, amarla significa mirarla, darle presencia, abrazarla, iluminarla… afirmar que existe. Cuando somos capaces de esto, estamos siendo compasivos con nosotros mismos, y a nuestra existencia acude la paz, la tranquilidad y la felicidad. Nos volvemos humildes por qué entendemos que la sombra de los demás ¡es tan parecida a la nuestra! Compartir se vuelve entonces algo hermoso y mágico…

Os deseo a todos muchísimo Amor propio para el 2018, un abrazo tántrico,

KiKe

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Ayuda

Ayudar de corazón es una de las acciones humanas que produce más satisfacción. La ayuda es de corazón cuando es altruista, cuando el placer de ayudar es la única motivación. Si existe un “quid pro quo”, yo te doy y tú me das, el placer de dar disminuye, digamos que la relación es más funcional pero válida si se hace desde la consciencia y el respeto. Cuando el ayudar esconde un querer recibir que no se muestra a las claras entramos en la manipulación. Ejemplo: una persona se desvive por otra, ofreciéndose siempre a llevarla a casa tras el trabajo, a solucionar constantemente sus problemas informáticos, y sí además, escucha sin pausa sus conflictos emocionales, en realidad quiere tener sexo con ella pero no se atreve a decirlo abiertamente. Si el ayudar se convierte en una acción continúa hacia una persona entramos en el sometimiento. La persona ayudada terminará infravalorandose y le será muy difícil crecer y valerse por sí misma. Abandona el rumbo de su vida en manos de otra. El ayudador constante en realidad desea someter, crear dependencia en el ayudado para sentirse valido y estar seguro de ser necesitado siempre. La relación que se crea entre ambos es turbia y complicada: culpa, reproches, mentiras… en realidad nadie quiere ser esclavo aunque la jaula sea de oro.

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