¡Entregarse a la Vida!

¡Vivir!

¡Entregarse a la Vida es el anhelo más íntimo que guardamos en nuestro corazón!

¡Soltar los frenos y lanzarnos a sentir! A dejarnos imbuir por el misterio de la existencia.

En ocasiones lo hacemos y salimos medio escaldados o escaldados enteros. Y es estupendo, es parte de la experiencia de vida. Lo problemático es que después de esas experiencias dolorosas nos encerramos en nosotros mismos, no queremos saber nada sobre vivir a la intemperie. Entonces nos aburrimos como monos en una jaula, a los monos les encanta estar libres en la selva.

El Tantra que es un camino espiritual femenino, otros son masculinos como el Zen o el Yoga, sugiere que tenemos que dejarnos penetrar por la vida, entregarnos plenamente a ella, ser atravesados por la energía vital, pero desde la Presencia y el Amor.

Con una buena autoestima podemos abrirnos de par en par a la vida y si vienen mal dadas poner nuestros límites. Si nos entregamos al sentir desde el Amor y no desde su carencia, no desde el miedo, es más probable que la experiencia sea satisfactoria. Porque nos funciona la intuición, sabemos lo que nos hace bien. Cuando vivimos en Presencia las experiencias pasadas nos sirven de enseñanza, son nuestras maestras, nos iluminan el camino. Dejarnos penetrar por la existencia, por todas sus divinas manifestaciones ¡es estar vivos! Es fundir nuestros pequeños límites personales en pos de lo extático, en pos del Uno que ya Es: ¡Puro Tantra!

Taller de Tantra: Amar y Ser 

Meditar no es pasar el rato

Meditar es estar presente. Es estar con Lo Que Es. Es aprender a vivir en Presencia. La meditación no es una actividad para sentirse bien y relajarse. Puede que acabes super relajado y sintiéndote fantásticamente bien o puede que te haga sentir los miedos que te acechan desde niño. O quizá saque a la luz los traumas y heridas del pasado o sientas que eres la pura Presencia… y acabes en éxtasis. La meditación se puede realizar de muchas maneras desde el silencio más sepulcral y sentado durante horas y horas, hasta con movimientos espasmódicos y con sonido ensordecedor. En el Tantra la meditación principal se realiza en el acto sexual, en la unión física, sensual, emocional y espiritual de los amantes. El acto formal de meditar que se realiza en un tiempo determinado con unas técnicas concretas tiene por objeto plantar una semilla, una semilla de consciencia que ira creciendo hasta que toda nuestra vida sea una meditación. Hasta que vivir en Presencia sea algo natural para nosotros, vivir aceptando la existencia en todas sus manifestaciones: dolor/placer, tristeza/alegría, masculino/femenino vida/muerte, cuerpo/espíritu… vivir abriendo nuestro corazón de par en par al Amor y celebrando el milagro de la vida en todo su esplendor.

En esta New Ege de espiritualidad descafeinada que nos invade se intenta vender la idea de que meditar es algo así como ir a un spa a relajarse y que se le quiten a uno todos los problemas y ansiedades de golpe. Se podrán liberar los miedos y los conflictos emocionales y descubrir que eres la pura Presencia encarnada, sí… pero después de aceptarlos, sentirlos y amarlos… plenamente. Por qué la vida es todo, todo lo que ocurrre, la vida es Lo Que Es.

A vueltas con el apego y el desapego

Existe mucha confusión en torno al apego y al desapego. El apego es desear seguir viviendo algo que ya ha pasado por no querer sentir lo que viene después ¡imposible! Nos apegamos a lo placentero, a lo alegre, a los subidones energéticos, a los enamoramientos románticos, a los aplausos… pero incluso nos apegamos a relaciones tormentosas o vacías por miedo a estar sin pareja. Nos apegamos a personas, pensamientos, acciones o sustancias tóxicas por miedo a asumir nuestra responsabilidad, y por el pánico al no saber. El apego es muy doloroso, es vivir fuera de nosotros mismos. El desapego es dejar ir lo que ya sucedió, es aceptar de una manera orgánica, vivida y total que lo que empieza termina. Para eso hace falta lo que siempre apunto: autoestima (Amor) y valor y coraje (Presencia)

La confusión viene cuando hartos de sufrir por apegarnos a todo lo “bueno” y a una parte considerable de lo “malo” nos convertimos en “desapegaos”: En seres que ni siente ni padecen. Tenemos relaciones de pareja embutidos en trajes de neopreno, se muere nuestra madre y no hacemos ni duelo ni nada. Nos hacen la vida imposible en el trabajo y decimos “como he decidido desapegarme de todo pues no me importa” Desapegarse no es convertirse en espectador de esta tragi-comedia-dramática-absurda-y-maravillosa que llamanos vida, es seguir siendo el actor principal. El desapego es sencillamente dejar pasar lo ya vivido, pero tras vivirlo plenamente claro, e intuir que lo que nos depare la existencia será lo adecuado para nosotros. Existir en el escenario de nuestra vida es maravilloso, no lo es tanto acoplarse en patio de butacas.

Toda la info sobre el taller de Tantra

Éxtasis y 3

La relajación escribíamos en el post anterior es el estado desde el cual se llega al éxtasis. Por qué entonces la energía vital o el prana o la bio-electricidad circulan sin ningún obstáculo. La tensión es la gran barrera que impide el estado placentero, amoroso y de paz infinita que es el éxtasis. En la experiencia sexual tántrica la circulación de la energía se potencia a través de la respiración consciente y acompasada con la pareja. Se trata de unir la energía sexual y creativa de los genitales con el amor del corazón. Los movimientos, cuando sean necesarios, han de ser lentos, naturales, acompasados, sensuales, espontáneos… Se trata de dejarnos llevar por la energía, por el cuerpo, por las sensaciones… y no por lo que dicta nuestra mente, ni por la costumbre, ni por el objetivo de alcanzar el orgasmo. El sexo se siente no se piensa. La mecanicidad mata el sexo extático y el amor. El éxtasis se disfruta cuando la entrega a lo que está sucediendo es total, nada que hacer en concreto, sólo Ser…  los límites entre los amantes se difuminan… sólo hay que diluirse en el océano infinito de Placer, Amor y Paz…

Tienes toda la información sobre el taller de Tantra pinchando aquí: Talleres

Amor propio

El Amor hacia uno mismo es la clave de la vida. Cuando digo esto algunas personas creen que estoy exaltando el egoísmo. Consideran que quererse mucho es sinónimo de creerse el mejor, de acapararlo todo para uno mismo, de sentirse el centro del universo, de convertirse en un egocéntrico vamos. En realidad el amor propio termina en humildad. Nos amamos cuando amamos todo lo que nos pertenece, nuestros dones, nuestras virtudes, nuestro cuerpo, nuestros gustos… pero debemos incluir también en el lote nuestros condicionamientos, manías, ridiculeces, traumas, miedos, rencores, tonterías y demás “defectos”. Amar incondicionalmente nuestra parte oculta, oscura y dolorosa, la famosa sombra mentada por Jung. Amar nuestra sombra no significa necesariamente que nos guste o que no la intentemos cambiar, amarla significa mirarla, darle presencia, abrazarla, iluminarla… afirmar que existe. Cuando somos capaces de esto, estamos siendo compasivos con nosotros mismos, y a nuestra existencia acude la paz, la tranquilidad y la felicidad. Nos volvemos humildes por qué entendemos que la sombra de los demás ¡es tan parecida a la nuestra! Compartir se vuelve entonces algo hermoso y mágico…

Os deseo a todos muchísimo Amor propio para el 2018, un abrazo tántrico,

KiKe

Toda la información sobre el taller de Tantra pinchando aquí: Talleres

 

 

Ayuda

Ayudar de corazón es una de las acciones humanas que produce más satisfacción. La ayuda es de corazón cuando es altruista, cuando el placer de ayudar es la única motivación. Si existe un “quid pro quo”, yo te doy y tú me das, el placer de dar disminuye, digamos que la relación es más funcional pero válida si se hace desde la consciencia y el respeto. Cuando el ayudar esconde un querer recibir que no se muestra a las claras entramos en la manipulación. Ejemplo: una persona se desvive por otra, ofreciéndose siempre a llevarla a casa tras el trabajo, a solucionar constantemente sus problemas informáticos, y sí además, escucha sin pausa sus conflictos emocionales, en realidad quiere tener sexo con ella pero no se atreve a decirlo abiertamente. Si el ayudar se convierte en una acción continúa hacia una persona entramos en el sometimiento. La persona ayudada terminará infravalorandose y le será muy difícil crecer y valerse por sí misma. Abandona el rumbo de su vida en manos de otra. El ayudador constante en realidad desea someter, crear dependencia en el ayudado para sentirse valido y estar seguro de ser necesitado siempre. La relación que se crea entre ambos es turbia y complicada: culpa, reproches, mentiras… en realidad nadie quiere ser esclavo aunque la jaula sea de oro.

Toda la info sobre El Taller de Tantra pinchando aquí: Talleres

Amor

El Amor es un regalo de la existencia envuelto en “papel miedo” ¡Hay que atreverse a desenvolverlo! El Amor es lo que une lo diferente, incluso lo contrario. Con el Amor se pinta la existencia ¡mezclando los colores! Mezclando las vidas, las galaxias, las ideas, las células, el fuego, los sentimientos, el agua, las energías… ¡todo! Entre Amor y Amor hay huequecitos de miedo para que sientas un ratito el vértigo de vivir. El Amor es como un unguento mágico que todo lo sostiene. Como esa historia de la India que cuenta que la Tierra se sostiene en cuatro elefantes y una tortuga gigante que nada por un océano infinito. El Amor son los cuatro elefantes y la tortuga y el océano y tú, yo… y hasta Donald Trump. El Amor es lo contrario del miedo. Pero incluso cuando sientes miedo el Amor está contigo, un poquito escondido jugando a dejarte solo, jugando a experimentar la vida en todos sus matices. La mente no puede comprender el Amor como el pez no comprende el mar por donde transita. Quizá tampoco haga demasiada falta, viajamos todos por el océano del Amor llevados por corrientes cambiantes que sabe Dios donde nos llevarán… incluso algunos dicen que no hay nadie a quien llevar ni lugar a donde ir…

¡Feliz Navidad Amor!

KiKe

Extra-Ordinario

En ocasiones pretendemos vivir enganchados a lo “extraordinario” en conexión perfecta con la vida y con los demás. Nos da miedo existir en lo “ordinario” en lo cotidiano, en lo normal. Quizá sea porque cuando todo fluye “nosotros no estamos ahí” nuestro pequeño yo desaparece, simplemente en esos momentos disfrutamos de lo que ocurre. En lo “ordinario” “sí que estamos ahí” y es cuando la vida nos exige darlo todo: nos exige estar presentes. En realidad la distinción entre lo extraordinario y lo ordinario se diluye en la presencia. Las cosas más sencillas pueden ser extraordinarias si logramos estar junto a ellas. También las situaciones conflictivas o dolorosas o simplemente incómodas pueden ser extraordinarias si estamos presentes. Nos hacen crecer, madurar, experimentar… nos hacen vivir, que es al fin y al cabo de lo que se trata. ¡Presencia=Vida!

Toda la info sobre el Taller de Tantra pinchando aquí: Tantra

Dolor y sufrimiento

El dolor es una parte absolutamente inevitable de la vida. Asumir eso es indispensable para madurar. En el Tantra la dualidad placer/dolor se acepta con naturalidad. Cuando toca reír se ríe y cuando toca llorar se llora. Parece algo obvio pero no lo es tanto cuando nos pasamos media vida aplazando el dolor. Y digo aplazando por qué tarde o temprano lo tendremos que sentir. El dolor no sentido genera sufrimiento. El sufrimiento es el alargamiento del dolor en el tiempo. A la postre es peor ocultar el dolor que sentirlo cuando toca. Es como pedir un préstamo de tiempo.

“Tu tranquilo ya sentirás el dolor en otro momento”

Te dice Cronos el banquero del tiempo, pero como buen banquero te cobra suculentos intereses: El sufrimiento.

Existen muchas expresiones que utilizamos para designar el dolor no sentido.

“Tengo un peso encima que no puedo más con él”

“Siento un nudo en la garganta que me axifia”

“La opresión en el pecho me va a matar”

“Tengo el estómago encogido”

Darle presencia, darle luz al dolor evita el sufrimiento. Pués eso, a sentir lo que toca…

¡Y qué a gusto se queda uno!

 

Toda la info sonre el taller de Tantra, pincha aquí: Tantra

Presencia

La presencia es estar con lo que ocurre. O mejor dicho ser con lo que ocurre. Ser con Lo Que Es. La presencia es la vida. Cuanto más presencia más vida, sencillo. ¿Por qué entonces vivimos a medias y no estamos más presentes? Por qué la presencia no permite esconderse tras corazas y mascaras. Ni dejar los sentimientos y las sensaciones para mañana. Tampoco entiende mucho de normas ni de moralidades varias. La presencia considera que las respuestas se deben dar Aquí y Ahora, desde tu verdad, y no desde la que promulga un libro por muy bueno que sea, o lo que dicten las buenas costumbres o la inercia o la religión. Claro que es más fácil vivir con las respuestas aprendidas pero mucho menos estimulante. Cuando las respuestas o la forma de vivir que nos han impuesto no nos convencen pero no nos atrevemos a quitárnoslas de encima, nos volvemos adictos. Adictos a cualquier cosa: drogas, comida, móvil, sexo, alcohol, compras, discusiones, trabajo, deporte, etc. La adicción es la forma autodestructiva de evitar estar presentes. Las personas que viven con presencia son espontáneas, naturales, tienen el coraje y el valor de afrontar lo que venga, sea lo que sea, disfrutan mucho de la vida y da gusto estar en su compañía.

Toda la información sobre el taller de Tantra, pincha aquí: Tantra