Crisis sexual y 3 (El remedio)

El remedio a la falta de calidad en el sexo y su escasa práctica pasa por volver al cuerpo. Refinar nuestros sentidos, relajar nuestros músculos, abrir el corazón al amor y permitir que la energía vital circule sin fin. Salirnos de la mente, del morbo, el sexo no se piensa se siente. Bueno quizá el morbo pueda ser como un aperitivo, como la guinda de un pastel, pero lo bueno es disfrutar del pastel entero. El sexo placentero, sensual, amoroso, que genera éxtasis -el éxtasis es sobrepasar nuestro yo pequeñito para convertirnos en un oceano de Paz, Amor y Placer- se consigue cultivando la intimidad con nuestra pareja. Mirándonos a los ojos, compartiendo nuestros gustos, siendo vulnerables a lo que ocurre en cada encuentro sexual, todos son diferentes. Sentirnos en cada roce de la piel, en cada beso, en cada abrazo, en cada gemido. Sin dejarnos llevar por una excitación apresurada que genera ansiedad por lograr el orgasmo. El sexo gozoso no produce estrés ni cansancio al contrario genera pura relajación, puro deleite, quedándose uno con la boca abierta ante la inconmensurable energía que fluye por todo nuestro cuerpo, no sólo por los genitales. Inundándonos de placer, paz, amor y de una mágica conexión con nuestra pareja… hasta tal punto que ya no hay límites entre ambos…

El sexo tántrico se basa en la circulación de la energía entre los amantes. Para que esa energía circule en bucle y no sea expulsada del cuerpo es necesario estar presentes en el acto sexual. Con la presencia evitamos dejarnos llevar por la excitación, la tensión y el aumento de los ritmos respiratorio y cardíaco que conducirán inevitablemente a una catarsis, al orgasmo, y a la salida de la energía vital y gozosa del cuerpo. No se trata de reprimir ninguna de esas situaciones de manera frontal sino de sentirlas y dejarlas pasar sin engancharnos a ellas. El Tantra deja al cuerpo hacer el amor, y nunca mejor utilizada la expresión, de una manera natural y espontánea. Con la presencia lo que intentamos conseguir es desprogramar los automatismos sexuales que culturalmente nos han inculcado y que nos restan creatividad, sensualidad, placer, amor y conexión con lo Divino.

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Crisis sexual 2

Decía en el post anterior que la industria del sexo es uno de los mayores negocios del mundo. Y lo es por qué a pesar de la “liberación” sexual que comenzó en los años 60 la calidad y la satisfacción en las relaciones sexuales es escasa. En realidad prima el morbo y el sexo mental sobre el sexo corporal y sensual. Dicho de otra manera el sexo es más pensado que sentido y eso crea frustración y más morbo en un círculo vicioso sin fin. La cantidad de personas que tienen una sexualidad plena de forma natural es pequeña, como también es pequeña la cantidad de personas que tiene una habilidad innata para la música por ejemplo. Para los demás es fundamental la educación y en cuestiones sexuales es prácticamente nula más allá de la anticoncepción y de la prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Los padres que no fueron enseñados por los suyos no trasmiten a sus hijos la sexualidad amorosa, sensual y placentera. No saben tampoco como hablar de ello por qué en el fondo sigue siendo un tabú. La mayoría de los púberes y adolescentes tienen como primera referencia sexual la pornográfica y es terrible. La pornografía fija exclusivamente su atención en una parte de la sexualidad: la genitalidad. Además de fomentar el machismo, la agresividad, la falta de cariño, las posturas inverosímiles y difundir mitos ridículos sobre dimensiones fálicas o mamarias.

¿Por qué ha tenido tanto exito, sobre todo entre las mujeres, la trilogía Cincuenta sombras de Grey? A mi juicio por qué el sexo que se practica de manera mayoritaria es mecánico, poco creativo, basado en la fricción de los genitales y en la excitación ansiosa. !Y eso aburre! Entonces nos cuentan que un hombre rico y guapo se obsesiona con una mujer, la anula como persona hasta “invitarla” a unas prácticas sexuales de sumisión, humillación y artificio ridículo. ¡Y eso triunfa! A eso me refiero con el sexo mental, el sexo de verdad el corpóreo, el de tocarse con presencia, sensualidad y amor para que circule la energía generadora de placer no se practica ¡Lo sustituimos por pajas mentales! Que son en definitiva lo mismo que ir a un restaurante exquisito y comerse el papel donde esta escrito el menú en vez de la comida.

Continuará.

Crisis sexual 1

La otra noche vi un reportaje en la televisión sobre Japón. En el programa Fuera de cobertura de Alejandra Andrade. Lleva por título Tokio y habla sobre la vida en esa megalópolis. La cantidad de horas extras que deben hacer los japoneses es tan grande que tienen un término para referirse a morir por exceso de trabajo: karoshi. Los suicidios en Japón son la primera causa de muerte entre los hombres jóvenes. Y la soledad el mayor problema, ¡en la aglomeración humana más grande del planeta! ¡36 millones de personas! Como no tiene tiempo para casi nada, sólo trabajar, existen empresas que ofrecen amigos por horas. Contratan a una persona, 8 euros la hora, y van con ella a pasear o a tomar algo o a hacerse fotos para poder contarle sus penas o pedir consejo sobre asuntos personales. Otros compran un mini robot que habla y que aprende según va avanzando “la relación” con el dueño. Tienen además un detector de estados de ánimo a través del reconocimiento facial. Se crean vínculos emocionales muy profundos con la máquina como sustitutos de los humanos.

Pero sobre todo me llamó la atención la sexualidad de los habitantes del país más avanzado tecnológicamente de la tierra. Según un estudio el 70% de los hombres y el 60% de las mujeres entre 18 y 34 años no tienen pareja, y el 40% de los jóvenes hasta una edad considerable permanecen vírgenes. El 55% de las parejas apenas hacen el amor y el resto una vez al mes como mucho. Pero como consecuencia de estas cifras la industria del sexo en Japón mueve cantidades ingentes de dinero. La energía sexual no se puede ocultar ni reprimir por siempre, surge entonces de otro modo. Si no hay sexo natural, corporal y placentero surge el sexo mental o morboso. En Tokio existen cafés de sirvientas donde adolescentes vestidas de niña y con una actitud absolutamente infantil atienden a hombres hechos y derechos. Compra venta de bragas y otras prendas íntimas usadas por adolescentes y sin lavar como fetiches sexuales, en España también existe ese comercio. Sex-shop por doquier, hentai, porno, prostitución, mercantilización de la mujer y del sexo. Y no sólo en Japón en todo el mundo desarrollado existe una crisis sexual sin precedentes.

Nunca ha habido tanta permisividad hacia el sexo en la historia de la humanidad pero no ha traído consigo prácticas sexuales placenteras, nutritivas, sensuales ni amorosas. Al contrario la hipersexualuzación de la sociedad actual nos convierte en individuos aislados y sometidos al imperio de la industria del sexo y sus modas. Como cualquier industria trata de atender las necesidades de sus potenciales clientes y a la vez crear promesas de placer y amor que en el fondo sólo conllevan vacío, aburrimiento y dolor. Por industria del sexo no solo me refiero a la prostitución, la pornografía, “el tuppersex” o las Cincuenta sombras de Grey también se puede incluir de forma indirecta la publicidad que trata de vendernos un coche u otros artículos a través del sexo. La obsesión que nos inculcan por estar siempre jóvenes y atractivos sexualmente, como si un hombre o una mujer madura no lo fueran, mueve montañas de dinero: cosméticos, cirugía estética, moda…

Continuará.