¿Qué se hace en un taller de Tantra?

En los talleres de Tantra que yo facilito creo un contenedor emocional, energético y físico seguro, acogedor y cálido donde poder abrirnos al sentir. Intento que la Presencia, y no las técnicas, sea la guía que nos lleve a experimentar aspectos de nuestro Ser que olvidamos en la vida diaria. Vivimos demasiado en nuestros pensamientos, en la tecnología y en las prisas dejando de lado el cuerpo, las sensaciones y la relajación. La vida está en el cuerpo… la felicidad no se piensa se siente.

¿Tantra blanco o Tantra rojo?

Muchos me hacen esa pregunta, yo la contesto medio en broma medio en serio diciendo que en mis talleres hago Tantra multicolor. Se supone que el Tantra blanco es meditativo y espiritual y que el Tantra rojo es corporal y sexual. En realidad esa distinción es ficticia, a mi juicio sólo existe el Tantra bueno y el Tantra malo. Os aseguro que la mejor meditación que existe es hacer el Amor desde la Presencia, la relajación y la entrega… el Tantra es confiar en la vida. No hay nada más espiritual que experimentar junto a tu amante como el éxtasis para el tiempo…

Devoción

El Tantra es devoción por la vida: lo que nos gusta y lo que nos disgusta. El Tantra que yo práctico se basa en el Amor, la Presencia y la entrega devocional a la existencia. Uso técnicas exclusivamente para desprogramar los condicionamientos y dejar que nuestro Ser viva con naturalidad y espontaneidad. Hay personas a quienes les cuesta mucho sentir y dejarse llevar por su energía, centrándose demasiado en las técnicas, las usan como forma de control, creando a la larga más problemas que beneficios. El control, por ejemplo, de músculo PC (pubococcigeo) para aumentar la energía sexual y retadar la eyaculación acaba endureciendo e insensibilizando la zona perineal entorpeciendo el libre fluir de la energía sexual.

Desnudarse

En los talleres de Tantra la mayoría de los ejercicios los hacemos vestidos, algunos se practican sin ropa como masajes con aceite o crema o dinámicas donde sensibilizar la piel es el propósito. Pero cada persona es siempre libre de decidir si quiere desprenderse de alguna prenda de vestir o no.

Los limites: La primera enseñanza del Tantra

Saber poner límites es fundamental para lograr una buena vida. Es un arte que se adquiere a lo largo de nuestra existencia. Para poder abrir nuestro corazón de par en par y asumir riesgos debemos tener desarrollados la autoestima y la capacidad de poner límites. En los talleres se afrontan situaciones donde aprendemos a colocar límites adecuados que nos hacen aumentar nuestra autoestima.

Todo lo que ocurre es bienvenido

Quizá ocurra que la persona que esté a tu lado disfrute de un masaje y lo exprese a través de suspiros, gemidos o sonidos guturales, mientras tú permeneces más rígido que una puerta e incapaz de disfrutar ¡no hay nada malo en ello! todo lo que ocurre es bienvenido, tú estas allí para explorar tus limites, aceptarlos, amarlos e intentar superarlos yendo en cada ocasión un poquito más lejos.

Lo Femenino y lo Masculino

Existe mucho miedo a asumir nuestra parte femenina y masculina más básica, nuestra parte animal. Somos primero hembras y machos humano, luego mujeres y hombres y finalmente diosas y dioses… energía y consciencia pura. Pero hay que empezar por el principio… hacemos dinámicas donde movilizamos nuestro fuego interno como fundamento de nuestra sexualidad, vitalidad y creatividad.

Si tienes alguna pregunta sobre el Tantra o el funcionamiento de los talleres no dudes en escribirme o hablar conmigo, gracias y un abrazo tántrico,

KiKe Gómez Rubio

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Éxtasis y 3

La relajación escribíamos en el post anterior es el estado desde el cual se llega al éxtasis. Por qué entonces la energía vital o el prana o la bio-electricidad circulan sin ningún obstáculo. La tensión es la gran barrera que impide el estado placentero, amoroso y de paz infinita que es el éxtasis. En la experiencia sexual tántrica la circulación de la energía se potencia a través de la respiración consciente y acompasada con la pareja. Se trata de unir la energía sexual y creativa de los genitales con el amor del corazón. Los movimientos, cuando sean necesarios, han de ser lentos, naturales, acompasados, sensuales, espontáneos… Se trata de dejarnos llevar por la energía, por el cuerpo, por las sensaciones… y no por lo que dicta nuestra mente, ni por la costumbre, ni por el objetivo de alcanzar el orgasmo. El sexo se siente no se piensa. La mecanicidad mata el sexo extático y el amor. El éxtasis se disfruta cuando la entrega a lo que está sucediendo es total, nada que hacer en concreto, sólo Ser…  los límites entre los amantes se difuminan… sólo hay que diluirse en el océano infinito de Placer, Amor y Paz…

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Éxtasis 2

El éxtasis decíamos en el anterior post es la disolución de los límites personales para convertirnos en Amor, Placer o Paz. El Tantra procura la aceptación del dolor y potencia el placer y la consecución del éxtasis, y fundamentalmente lo hace a través de la relajación y la circulación de la energía. Entendamos que la relajación no es pasividad ni abulia, es confianza hacia la vida y a hacia todo lo que nos trae, sea lo que sea. Estamos relajados cuando afrontamos y liberamos los sucesos dolorosos del pasado, nos quitamos una gran carga… ¡y eso relajaaaa muchooo! Y cuando entendemos que el futuro no se puede controlar ni conocer a ciencia cierta, ¡el futuro es un misterio! sino lo fuera sería muy aburrido vivir. La aceptación del dolor y de lo desagradable como parte intrínseca de la existencia también nos tranquiliza, simplemente dejamos de huir y dejamos de estar ansiosos. Cuando aceptamos nuestro cuerpo, lo habitamos y lo cuidamos, sin obsesiones, se calma y nos lo agradece en forma de placer y gusto por la vida. Una vez relajados física y mentalmente nos instalamos en la presencia… en la puerta del éxtasis…

Continuará…

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Éxtasis 1

¿Qué es el éxtasis? Es para empezar un misterio. Y los misterios se dejan explicar mal, pero voy a intentarlo. La RAE dice lo siguiente sobre el éxtasis:

1. m. Estado placentero de exaltación emocional y admirativa.

2. m. Rel. Estado del alma carecterizado por cierta unión mística con Dios mediante la contemplación el amor, y la suspensión de los sentidos.

3. m. Droga sintética que produce efectos alucinógenos y afrodisíacos.

La tercera acepción la abandonamos por tóxica y adictiva. El académico que ocupó el sillón de la letra E y que redactó la definición no iba muy desencaminado aunque le faltó añadir algunas formas de conseguirlo. Lo que no sabemos es si experimentó alguno o lo que escribió fue de oídas.

El éxtasis es una modificación de nuestro estado de consciencia habitual en el que los límites personales se diluyen, eso que se a dado en llamar el ego. Es una sensación oceánica, en la que “tu” eres el océano, no que estés dentro de un océano. Pongo el “tu” entre comillas porque desapareces. Ese océano en que te conviertes es de Amor o de Placer o de Paz o de las tres cosas juntas. Utilizo las mayúsculas por qué las sensaciones las merecen. Es inenarrable, inasible, increíble… místico… Es la Unión con lo Divino.

No debe confundirse con la alegría exultante de movimientos compulsivos y gritos huracanados. Eso es otra cosa mariposa. El éxtasis se produce en un estado mental de relajación profunda. Sí es cierto que existen algunos procedimientos agresivos como girar sobre uno mismo, realizar respiraciones espasmódicas, bailar, ayunar, etc. para lograr éxtasis. En realidad esos actos no producen lo extático sino el cansancio mental y físico que algunas personas necesitan para alcanzar dicho estado. El éxtasis no es un frenesí violento, neurótico y desgarrador es una Paz que supera cualquier entendimiento. Es una vuelta, y al ser una experiencia es por un tiempo, al Origen, al Uno.

La contemplación de una obra de arte pictórica o arquitectónica, la lectura apasionada de un poema, la escucha ensimismada de la música, la visión de la naturaleza salvaje, la realización de algún acto que nos entusiasme, la cercanía de un ser querido pueden provocar éxtasis espontáneos, te quedas sin palabras ante la maravilla que es la vida… con la boca abierta como la chica de la foto y se te cae la baba… de ahí viene el dicho.

En el próximo post hablaré sobre el éxtasis tántrico, pero eso mañana ¡ciao!

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Cuerpo

Nuestro cuerpo es el lugar donde resuena el universo. Un mágico y sagrado sitio donde recalan las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, las emociones…
Entender el cuerpo como el receptor de la vida nos ayuda a aceptarlo, a cuidarlo y a amarlo. Escuchar, entender lo que le sienta bien, más allá de las modas, es básico para tener una buena vida. En ocasiones lo maltratamos, sobre todo de adolescentes y jóvenes, para tener sensación de pertenencia a un grupo: tomado drogas y alcohol por ejemplo. Tampoco lo cuidamos mucho cuando queremos cambiarlo a toda costa: cirugía estética, ciclos de anabolizantes para incrementar nuestra masa muscular, dietas de adelgazamiento absurdas. Las malas posturas, la falta o el exceso de ejercicio físico, la obesidad y la incorrecta alimentación contribuyen también a su debilitamiento. Cuidar el cuerpo de una manera natural y relajada, sin obsesiones, sólo requiere de un poco de autoestima. Amar al cuerpo nos hace felices, nos devuelve con creces el amor que le aportamos en forma de placer y éxtasis.

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Ritmo y Tantra

El Tantra tiene un ritmo lento. No somos computadoras ni robots. Para sentir la vida de una manera auténtica y nutritiva debemos ir un poco más despacio. Conseguimos así abrir capas de sensaciones y sentimientos que necesitan tiempo y confianza. Nuestros pensamientos van más rápidos que nuestro sentir pero salen más “baratos” no es lo mismo pensar en la vulnerabilidad que sentirla. ¡La mente es un poco fanfarrona! Al vivir un poco más relajadamente aumentaremos mucho nuestra calidad de vida. En ocasiones puede ser complicado desacelerar pero en la mayoría de los quehaceres diarios no es necesaria la prisa. El estrés es debido en gran parte a la inercia, sólo con estar presentes podemos bajar el ritmo y nuestros cuerpos lo agradecerán.

El sexo tántrico es conocido por su lentitud y por su duración. Es fundamental estar relajados para hacer del sexo un experiencia maravillosa. La excitación del sexo convencional produce tensión y prisas que disminuyen de forma drástica la intimidad entre los amantes, el placer y finalmente el éxtasis. El sexo tántrico se fundamenta en la circulación de la energía entre los cuerpos de los amantes y esto se consigue con la relajación, la respiración y la presencia durante el encuentro sexual. El sexo convencional por el contrario se basa en la fricción de los cuerpos, sobre todo de los genitales, y en el aumento constante de la excitación, olvidándose de la respiración y del estar presentes, hasta llegar rápida y compulsivamente al orgasmo. La pasión y la intensidad se pueden dar con un ritmo lento. ¡Slow Life!

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Sexo 2

En este segundo post hablaré sobre las diferencias esenciales entre el sexo tántrico y el convencional que iré desarrollando en escritos sucesivos.

El sexo convencional se basa en la excitación mental y corporal que provoca tensión y un incremento considerable del ritmo de la respiración. También se utiliza la fricción de los cuerpos, sobre todo de los genitales, como forma de conseguir placer hasta llegar de manera compulsiva al orgasmo. Se trata de ir incrementando la energía sexual de manera exponencial hasta llegar a un punto máximo explosivo que es el orgasmo, con él la energía es expulsada del cuerpo.

El sexo tántrico se fundamenta en la presencia, esta trae consigo relajación corporal y mental. Los amantes tántricos hacen circular la energía sexual a través de la respiración y la consciencia en lo que está sucediendo, expandiéndola por todo el cuerpo y no focalizándola en los genitales. Tratan de mantenerla en sus cuerpos sin buscar complusivamente el orgasmo, tampoco lo reprimen, y disfrutan de las sucesivas oleadas de placer, o éxtasis, que provoca la circulación de la energía.

Un breve apunte: el sexo convencional pone el acento en el futuro (disfrutar del orgasmo) y el sexo tántrico lo pone en el presente ( el orgasmo es ahora).

continuará…