“Ahí abajo”

¡Una imagen muy evocadora! Es de un artista gaditano llamado Mariano Vargas. No es una pintura, es una fotografía. Provoca sensaciones y emociones eróticas y estéticas por doquier. A mi además me sugiere amor. Amor hacia el cuerpo al interesarse por él. La naturalidad con que la joven abre sus piernas y el gesto de curiosidad por saber que hay entre ellas, es amor hacia su condición femenina y su sexualidad, en definitiva puro amor hacia ella misma. Lo hace a conciencia, rasurándose y tomándose su tiempo para observar su vulva, su vagina, su yoni con todo detalle ¡No hay vergüenza!

Conozco a mujeres que dicen ” ahí abajo” no solo ancianas de más de 80, también con la mitad de años, incluso con 20 primaveras. Es una expresión que indica: “Yo no vivo en mi sexo, es algo que está ahí abajo, ajeno a mi” ¡Demoledor! También ocurre con la energía sexual, existe un gran desconocimiento de cual es su funcionamiento. La energía sexual es la energía vital que nos regala placer y éxtasis al Hacer el Amor. Además nos impulsa a ser pasionales, alegres, creativos, fuertes. Cuando la energía vital llega al corazón, logramos amar la vida tal y como es, nos convertimos en seres compasivos y sensibles. No reprimamos ni tiremos la divina energía sexual que nos da la vida y nos procura placer y amor. No la convirtamos en un producto de consumo, superficial y vacío, más.

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El remedio

El remedio a la falta de calidad en el sexo y su escasa práctica pasa por volver al cuerpo. Refinar nuestros sentidos, relajar nuestros músculos, abrir el corazón al amor y permitir que la energía vital circule sin fin. Salirnos de la mente, del morbo, el sexo no se piensa se siente. Bueno quizá el morbo pueda ser como un aperitivo, como la guinda de un pastel, pero lo bueno es disfrutar del pastel entero. El sexo placentero, sensual, amoroso, que genera éxtasis -el éxtasis es sobrepasar nuestro yo pequeñito para convertirnos en un oceano de Paz, Amor y Placer- se consigue cultivando la intimidad con nuestra pareja. Mirándonos a los ojos, compartiendo nuestros gustos, siendo vulnerables a lo que ocurre en cada encuentro sexual, todos son diferentes. Sentirnos en cada roce de la piel, en cada beso, en cada abrazo, en cada gemido. Sin dejarnos llevar por una excitación apresurada que genera ansiedad por lograr el orgasmo. El sexo gozoso no produce estrés ni cansancio al contrario genera pura relajación, puro deleite, quedándose uno con la boca abierta ante la inconmensurable energía que fluye por todo nuestro cuerpo, no sólo por los genitales. Inundándonos de placer, paz, amor y de una mágica conexión con nuestra pareja… hasta tal punto que ya no hay límites entre ambos…

El sexo tántrico se basa en la circulación de la energía entre los amantes. Para que esa energía circule en bucle y no sea expulsada del cuerpo es necesario estar presentes en el acto sexual. Con la presencia evitamos dejarnos llevar por la excitación, la tensión y el aumento de los ritmos respiratorio y cardíaco que conducirán inevitablemente a una catarsis, al orgasmo, y a la salida de la energía vital y gozosa del cuerpo. No se trata de reprimir ninguna de esas situaciones de manera frontal sino de sentirlas y dejarlas pasar sin engancharnos a ellas. El Tantra deja al cuerpo hacer el amor, y nunca mejor utilizada la expresión, de una manera natural y espontánea. Con la presencia lo que intentamos conseguir es desprogramar los automatismos sexuales que culturalmente nos han inculcado y que nos restan creatividad, sensualidad, placer, amor y conexión con lo Divino.

Taller De TANTRA

¿Qué se hace en un taller de Tantra?

En los talleres de Tantra que yo facilito creo un contenedor emocional, energético y físico seguro, acogedor y cálido donde poder abrirnos al sentir. Intento que la Presencia, y no las técnicas, sea la guía que nos lleve a experimentar aspectos de nuestro Ser que olvidamos en la vida diaria. Vivimos demasiado en nuestros pensamientos, en la tecnología y en las prisas dejando de lado el cuerpo, las sensaciones y la relajación. La vida está en el cuerpo… la felicidad no se piensa se siente.

¿Tantra blanco o Tantra rojo?

Muchos me hacen esa pregunta, yo la contesto medio en broma medio en serio diciendo que en mis talleres hago Tantra multicolor. Se supone que el Tantra blanco es meditativo y espiritual y que el Tantra rojo es corporal y sexual. En realidad esa distinción es ficticia, a mi juicio sólo existe el Tantra bueno y el Tantra malo. Os aseguro que la mejor meditación que existe es hacer el Amor desde la Presencia, la relajación y la entrega… el Tantra es confiar en la vida. No hay nada más espiritual que experimentar junto a tu amante como el éxtasis para el tiempo…

Devoción

El Tantra es devoción por la vida: lo que nos gusta y lo que nos disgusta. El Tantra que yo práctico se basa en el Amor, la Presencia y la entrega devocional a la existencia. Uso técnicas exclusivamente para desprogramar los condicionamientos y dejar que nuestro Ser viva con naturalidad y espontaneidad. Hay personas a quienes les cuesta mucho sentir y dejarse llevar por su energía, centrándose demasiado en las técnicas, las usan como forma de control, creando a la larga más problemas que beneficios. El control, por ejemplo, de músculo PC (pubococcigeo) para aumentar la energía sexual y retadar la eyaculación acaba endureciendo e insensibilizando la zona perineal entorpeciendo el libre fluir de la energía sexual.

Desnudarse

En los talleres de Tantra la mayoría de los ejercicios los hacemos vestidos, algunos se practican sin ropa como masajes con aceite o crema o dinámicas donde sensibilizar la piel es el propósito. Pero cada persona es siempre libre de decidir si quiere desprenderse de alguna prenda de vestir o no.

Los limites: La primera enseñanza del Tantra

Saber poner límites es fundamental para lograr una buena vida. Es un arte que se adquiere a lo largo de nuestra existencia. Para poder abrir nuestro corazón de par en par y asumir riesgos debemos tener desarrollados la autoestima y la capacidad de poner límites. En los talleres se afrontan situaciones donde aprendemos a colocar límites adecuados que nos hacen aumentar nuestra autoestima.

Todo lo que ocurre es bienvenido

Quizá ocurra que la persona que esté a tu lado disfrute de un masaje y lo exprese a través de suspiros, gemidos o sonidos guturales, mientras tú permeneces más rígido que una puerta e incapaz de disfrutar ¡no hay nada malo en ello! todo lo que ocurre es bienvenido, tú estas allí para explorar tus limites, aceptarlos, amarlos e intentar superarlos yendo en cada ocasión un poquito más lejos.

Lo Femenino y lo Masculino

Existe mucho miedo a asumir nuestra parte femenina y masculina más básica, nuestra parte animal. Somos primero hembras y machos humano, luego mujeres y hombres y finalmente diosas y dioses… energía y consciencia pura, pero hay que empezar por el principio. Realizamos dinámicas para movilizar nuestro fuego interno, nos ayudan a disfrutar más de nuestra sexualidad, vitalidad y creatividad.

Si tienes alguna pregunta sobre el Tantra o el funcionamiento de los talleres no dudes en escribirme o hablar conmigo, gracias y un abrazo tántrico,

KiKe Gómez Rubio

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Éxtasis y 3

La relajación escribíamos en el post anterior es el estado desde el cual se llega al éxtasis. Por qué entonces la energía vital o el prana o la bio-electricidad circulan sin ningún obstáculo. La tensión es la gran barrera que impide el estado placentero, amoroso y de paz infinita que es el éxtasis. En la experiencia sexual tántrica la circulación de la energía se potencia a través de la respiración consciente y acompasada con la pareja. Se trata de unir la energía sexual y creativa de los genitales con el amor del corazón. Los movimientos, cuando sean necesarios, han de ser lentos, naturales, acompasados, sensuales, espontáneos… Se trata de dejarnos llevar por la energía, por el cuerpo, por las sensaciones… y no por lo que dicta nuestra mente, ni por la costumbre, ni por el objetivo de alcanzar el orgasmo. El sexo se siente no se piensa. La mecanicidad mata el sexo extático y el amor. El éxtasis se disfruta cuando la entrega a lo que está sucediendo es total, nada que hacer en concreto, sólo Ser…  los límites entre los amantes se difuminan… sólo hay que diluirse en el océano infinito de Placer, Amor y Paz…

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Éxtasis 2

El éxtasis decíamos en el anterior post es la disolución de los límites personales para convertirnos en Amor, Placer o Paz. El Tantra procura la aceptación del dolor y potencia el placer y la consecución del éxtasis, y fundamentalmente lo hace a través de la relajación y la circulación de la energía. Entendamos que la relajación no es pasividad ni abulia, es confianza hacia la vida y a hacia todo lo que nos trae, sea lo que sea. Estamos relajados cuando afrontamos y liberamos los sucesos dolorosos del pasado, nos quitamos una gran carga… ¡y eso relajaaaa muchooo! Y cuando entendemos que el futuro no se puede controlar ni conocer a ciencia cierta, ¡el futuro es un misterio! sino lo fuera sería muy aburrido vivir. La aceptación del dolor y de lo desagradable como parte intrínseca de la existencia también nos tranquiliza, simplemente dejamos de huir y dejamos de estar ansiosos. Cuando aceptamos nuestro cuerpo, lo habitamos y lo cuidamos, sin obsesiones, se calma y nos lo agradece en forma de placer y gusto por la vida. Una vez relajados física y mentalmente nos instalamos en la presencia… en la puerta del éxtasis…

Continuará…

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Éxtasis 1

¿Qué es el éxtasis? Es para empezar un misterio. Y los misterios se dejan explicar mal, pero voy a intentarlo. La RAE dice lo siguiente sobre el éxtasis:

1. m. Estado placentero de exaltación emocional y admirativa.

2. m. Rel. Estado del alma carecterizado por cierta unión mística con Dios mediante la contemplación el amor, y la suspensión de los sentidos.

3. m. Droga sintética que produce efectos alucinógenos y afrodisíacos.

La tercera acepción la abandonamos por tóxica y adictiva. El académico que ocupó el sillón de la letra E y que redactó la definición no iba muy desencaminado aunque le faltó añadir algunas formas de conseguirlo. Lo que no sabemos es si experimentó alguno o lo que escribió fue de oídas.

El éxtasis es una modificación de nuestro estado de consciencia habitual en el que los límites personales se diluyen, eso que se a dado en llamar el ego. Es una sensación oceánica, en la que “tu” eres el océano, no que estés dentro de un océano. Pongo el “tu” entre comillas porque desapareces. Ese océano en que te conviertes es de Amor o de Placer o de Paz o de las tres cosas juntas. Utilizo las mayúsculas por qué las sensaciones las merecen. Es inenarrable, inasible, increíble… místico… Es la Unión con lo Divino.

No debe confundirse con la alegría exultante de movimientos compulsivos y gritos huracanados. Eso es otra cosa mariposa. El éxtasis se produce en un estado mental de relajación profunda. Sí es cierto que existen algunos procedimientos agresivos como girar sobre uno mismo, realizar respiraciones espasmódicas, bailar, ayunar, etc. para lograr éxtasis. En realidad esos actos no producen lo extático sino el cansancio mental y físico que algunas personas necesitan para alcanzar dicho estado. El éxtasis no es un frenesí violento, neurótico y desgarrador es una Paz que supera cualquier entendimiento. Es una vuelta, y al ser una experiencia es por un tiempo, al Origen, al Uno.

La contemplación de una obra de arte pictórica o arquitectónica, la lectura apasionada de un poema, la escucha ensimismada de la música, la visión de la naturaleza salvaje, la realización de algún acto que nos entusiasme, la cercanía de un ser querido pueden provocar éxtasis espontáneos, te quedas sin palabras ante la maravilla que es la vida… con la boca abierta como la chica de la foto y se te cae la baba… de ahí viene el dicho.

En el próximo post hablaré sobre el éxtasis tántrico, pero eso mañana ¡ciao!

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Cuerpo

Nuestro cuerpo es el lugar donde resuena el universo. Un mágico y sagrado sitio donde recalan las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos, las emociones…
Entender el cuerpo como el receptor de la vida nos ayuda a aceptarlo, a cuidarlo y a amarlo. Escuchar, entender lo que le sienta bien, más allá de las modas, es básico para tener una buena vida. En ocasiones lo maltratamos, sobre todo de adolescentes y jóvenes, para tener sensación de pertenencia a un grupo: tomado drogas y alcohol por ejemplo. Tampoco lo cuidamos mucho cuando queremos cambiarlo a toda costa: cirugía estética, ciclos de anabolizantes para incrementar nuestra masa muscular, dietas de adelgazamiento absurdas. Las malas posturas, la falta o el exceso de ejercicio físico, la obesidad y la incorrecta alimentación contribuyen también a su debilitamiento. Cuidar el cuerpo de una manera natural y relajada, sin obsesiones, sólo requiere de un poco de autoestima. Amar al cuerpo nos hace felices, nos devuelve con creces el amor que le aportamos en forma de placer y éxtasis.

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