Tantra: Culto a la vida

La devoción por la vida es la esencia del Tantra. El Tantra no tiene reglas, ni dogmas, ni creencias. Usa técnicas, recomendaciones y sugerencias para intentar desprogramar nuestros condicionamientos. Para liberar la naturalidad y la espontaneidad de nuestro Ser, para vivir con pasión el momento presente. En la experiencia tántrica no hay respuestas aprendidas a lo que sucede, cada situación es diferente si se vive desde el Amor y la Presencia.

Cuando vivimos atrapados en el pasado, tanto si fue agradable como si fue doloroso, o diseñando cada detalle del futuro perdemos la gracia del momento presente. Ocurre también cuando cuadriculamos la vida con normas, creencias y valores. Es cierto que cada persona tiene sus gustos y sus inclinaciones pero deben estar en consonancia con lo que sucede y no con la idea de lo que sucede. La vida como obra de arte, el buen artista no se repite, es único en matices y sutilizas. La sensibilidad, la presencia y la relajación se cultivan en el Tantra como un acto de Amor, como una entrega total hacia la vida. La espiritualidad no es un listado de exigencias y deseos al universo, es un tributo sencillo, humilde y apasionado a la existencia, un pequeño regalo por la inmensa suerte de estar vivos.

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