Sensual

Lo sensual nos mantiene en contacto con la vida. Nos comunica con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestro propio cuerpo. Vivimos demasiado en los pensamientos, razonamientos y juicios ¡Y eso es como vivir en la Luna! ¡De algunas partes de nuestro cuerpo sólo nos acordamos cuando nos duelen! El Tantra suguiere cultivar de una manera decidida lo sensual, sentir el cuerpo y todo lo que le rodea, más que acumular información sobre asuntos que están a miles de kilómetros de nosotros, y que a la postre son nocivos para nuestra vida o al menos insustanciales.

Lo que sí tiene sustancia es sentir el frío en la cara cuando salimos a la calle en invierno ¡toda una caricia! Y lo conseguimos sólo con estar un poco presentes y olvidarnos un rato del móvil. Percibir en nuestras manos el calor de una taza de nuestra infusión favorita con toda presencia, es un gran lujo, que se complementa con el aroma, con el sabor, mientras respiramos a fondo y nos relajamos ¡sin prisas! Si estamos dándole vueltas como una lavadora centrifugado a una tontería que nos dijo un compañero de trabajo, nos la tragamos sentir casi nada.

Los suaves rayos de sol del invierno, apreciar el alargamiento de los días, el olor de la hierba recién cortada andando descalzos sobre ella, mirar las estrellas, alimentarnos degustando delicadamente la comida, darse un baño de espuma o una ducha fría, una sonrisa de un desconocido o de una conocida, que también vale. Sentir el calor o el frío de una mano al estrecharla, abrazos cálidos, besos bien dados, masajes por todo el cuerpo, bailar, caminar, hace el el amor… ¡Y mil cosas más!

Para hacer todo esto no se necesitan alardes monetarios, ni técnicos, ni organizativos. Sólo una cosa: Presencia, con ella los actos más sencillos se vuelven maravillosos. Lo que el Tantra propone es sensibilizar nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestra percepción: ¡nuestra vida!

Taller De TANTRA

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Sexo tántrico: una metáfora culinaria

He escrito varios artículos sobre las diferencias fundamentales entre el sexo tántrico y el sexo convencional. En esta ocasión lo haré a través de una metáfora: dos parejas acuden, por separado, a un restaurante estupendo situado en un ático, para celebrar sus respectivos aniversarios. Como reservaron con antelación les han dispuesto en el mejor sitio de la sala, junto a una cristalera inmensa con vistas al exterior.

Ambas parejas llegan un poco tarde, el tráfico está fatal. Los tántricos, en cuando entran al restaurante, se olvidan de los problemas de aparcamiento. Se dejan seducir por la encantadora sonrisa de la camarera que les atenderá durante la cena, por el ambiente acogedor y cálido del restaurante y por la increíble visión de la ciudad iluminada por la Navidad. Cuelgan sus abrigos en el perchero del recibidor y apagan sus móviles.

Los convencionales tienen un pequeño enganche: sobre la impuntualidad de ella y sobre la obsesión de ir en coche a todos los sitios de él. No se percatan de la belleza de su ciudad hasta pasados 10 minutos de estar sentados, no se han atrevido a apagar los móviles, están un poco tensos.

La pareja tántrica ha decidido probar los platos de la carta más atrevidos, tras atender las explicaciones de la simpática camarera sobre los ingredientes, se deleitan intentando sentir los diferentes sabores y compartiendo entre ambos lo que ha pedido cada uno, mediante un bocado perfecto. Un bocado perfecto es tomar con un tenedor o una cuchara una pizca de todos los ingredientes de un plato y delicadamente introducirlos en la boca de tu pareja, mientras está cierra los ojos y ronronea ligeramente. El beso es opcional aunque recomendable. (Aclaración importante: el bocado se hace pluscuanperfecto si se sirve con los dedos).

La pareja convencional tiene un pequeño problema a la hora de elegir las viandas. Ella quiere probar cosas nuevas, pero tiene muchos reparos sobre algunos ingredientes que no saben si le van a gustar, y no hace mas que preguntar a la camarera sobre esto y sobre lo otro. El lo tiene claro: “donde esté un buen chuletón que se quiten éstas pijadas”. Elige lo que más se parece a algo ya conocido y piensa que se va a quedar con un hambre del demonio, está deseando que lleguen los postres ¡que tienen una pinta! La conversación versa sobre el mal ambiente que hay en el trabajo de él y sobre el daño que le están haciendo a ella los zapatos de tacón de aguja, que nunca se pone. Ambos coinciden, tras comerse sus platos, en un recuerdo difuso: “no estaba tan mal, estaba rica la comida”.

A la camarera le están entrado lo siete males, se está dando cuenta de que su novio y ella se parecen más a quienes no se miran casi a los ojos, que a los otros dos tortolitos que no paran de darse besos y reírse todo el rato. Siente envidia admirativa hacia ellos, y eso que ha tenido que desarmar su mesa, pidieron sentarse uno junto al otro ¡se sentían tan lejos frente a frente! Cuando observa que la mujer tántrica se ha quitado los zapatos de tacón de aguja, que tampoco se pone nunca y que también le aprietan, y que ha metido su dedo gordo del pie izquierdo en el calcetín del pie derecho del hombre tántrico, mientras relajadamente siguen deleitándose con los postres, que decide invitarles a una golosina que lleva por nombre “Amour Fou”

Mientras el hombre convencional ha salido a la terraza a fumar, disimuladamente ha cogido el móvil para ver cómo va el fútbol, encima pierde su equipo. Su pareja también ha sacado el móvil y sin ningún disimulo está haciendo fotos a los platos y al restaurante pa subirlos al Face y al Insta y presumir de lo bien que se lo pasa. Se han comido los postres con tal ansia que ha sido un visto y no visto, no les dio tiempo a disfrutarlos, se les sigue notando tensos.

Llega la hora de los regalos, son estos: un smartphone de última generación, un viaje a Sicilia, un smartwatch de última generación y un curso de parapente. Fácil saber a quien le corresponde cada regalo y quien lo hace ¿verdad?

¡Bueno me voy que me está entrando un hambre! ¡Jajaja!

Ciao, ciao.

Sensibilidad e intensidad

Intentar ser fuertes siempre y considerar que podemos con todo es agotador. Nos puede producir un deterioro físico y emocional importante. La intensidad constante es una huida. Es fácil de explicar, cuando nos enganchamos a lo intenso huimos de la fragilidad, de la delicadeza, de la sensibilidad y de la humildad. Salimos corriendo de la intimidad con nosotros mismos y con los demás. Creemos que sí dejamos de ser fuertes el mundo se caerá, solo es una justificación para no afrontar nuestras necesidades más sutiles.

La intensidad permanente genera tensión corporal, incapacidad emocional y dureza mental, dicho en una palabra: ESTRÉS. Cuanto más estresados estamos mayor es el deseo de intensidad para poder sentir algo, entramos en un círculo vicioso muy perturbador, que siempre rompe por algún lado.

El cultivo de la sensibilidad es fundamental para tener una vida equilibrada. Entregarnos a las sensaciones y a los sentimientos más tiernos requiere una pizca de humildad: No puedo con todo, no lo sé todo, acepto mis carencias y mis miedos, soy también frágil y delicado, y tengo derecho a llorar y a pedir ayuda y a derrumbarme.

Para disfrutar de los placeres más estupendos que la vida nos ofrece, entre ellos el éxtasis, es necesario relajarse, ser sensibles, ingenuos, juguetones. Tener el cuerpo y la mente disponibles al misterio y al no-control, en definitiva no huir de la fragilidad cristalina que nos hace Uno con la Vida.

El sujetador

Este verano he visto a unas cuantas adolescentes por las calles de Madrid en sujetador. No con un top ni con la parte de arriba de un bikini ni con un sujetador deportivo ¡Eran sujetadores de ropa interior! Me ha parecido primero sorprendente y luego fantástico. Por tres razones: una estética, estaban bellísimas, la segunda política, se autodeterminan. Hace más por lo femenino una muchacha sóla en sujetador esperando el autobús ante la mirada atónita de los viandantes, que berrear barbaridades contra los hombres en manifestaciones multitudinarias. La vitalidad sería la tercera razón, las y los adolescentes nos recuerdan a los adultos que aún existen la sensualidad, la seducción, el atrevimiento y dicen: a la mierda tanta norma social.

A todos aquellos adultos a quienes se lo comenté les pareció fatal ¡Donde vamos a llegar! Frase totalmente reaccionaria y mil veces pronunciada: se grito cuando se pasó del bañador-burka al bañador que dejaba ver las piernas, luego al bikini y más tarde al top-lesss. También se dijo en múltiples ocasiones cuando se iban acortando los largos de las faldas, de las camisetas, de los pantalones y hasta de las bragas. Todas las generaciones viven algo parecido, mi madre que tiene 91 años me cuenta que cuando era jovencita, a finales de los años 40 del siglo pasado, años duros de verdad, se ponía las medias del revés para no parecerse a las viejas. Pero ocurre que cuando nos vamos haciendo adultos se nos olvida la sensualidad, el atrevimiento, la seducción y hasta follar. Demasiada vergüenza, demasiado miedo, demasiado convencionalismo, demasiada mente. Es claro que existen diferencias al vivir la sensualidad a los 15 años, a los 30, a los 45 o a los 60, pero otra cosa es encapsularla y tirarla al mar. La solución es afrontar todo esto volviendo al cuerpo ¡Más entregarse al sentir y menos discursos huecos!

 

Taller De TANTRA: El Arte de Amar

Existen muchos mitos y confusiones acerca del Tantra. Intentaré explicarlo brevemente: El Tantra es vivir en Lo Que Es. Es aprender a vivir en Presencia. Sea lo que sea lo que esté sucediendo.

Aceptar la dualidad de la existencia: vida y muerte, dolor y placer, alegría y tristeza, cuerpo y espíritu, femenino y masculino… vivir sin rehuir nada. El Tantra no fomenta ni niega el sexo, lo acepta, lo ama y lo celebra con naturalidad y consciencia, como todo lo demás.

¡El Tantra es Amor a la Vida! 

Para acudir al taller no es necesario tener experiencia previa ni venir en pareja, aunque las parejas son bienvenidas si desean acudir. Realizaremos diferentes dinámicas en un ambiente cálido, respetuoso y acogedor, y sabiendo siempre que los límites los pone cada uno. Después del taller saldrás más relajad@, sensual, consciente de ti mism@, amoros@ y satisfech@.

  • El Taller se realizará en la Sala ALMA de Madrid el sábado 16 de marzo de 11 a 15 y de 17 a 21 horas.
  • La aportación es voluntaria y consciente. 
  • Es necesario reservar plaza en el móvil: 654 42 36 02

Si deseas más información puedes leer este blog sobre Tantra o ponerte en contacto conmigo, te atenderé encantado.

Un abrazo tántrico
KiKe Gómez Rubio

 

¿Saben las mujeres poner límites?

Saber poner límites es fundamental para tener una buena vida. Después de respirar y de comer es la necesidad más importante. Poner límites es básico para poder entregarnos con plenitud física, emocional, sexual y energética al misterio de vivir. Sin límites concretos y fuertes nos invadirán, harán de nosotros lo que quieran e incluso podrán agredirnos y violentarnos fácilmente. Quizás hartos de tanto maltrato decidamos poner límites tan estrictos que nadie querrá acercarse a nosotros o al menos no lo suficiente. No podremos disfrutar de relaciones íntimas y nutritivas. El arte de poner límites se aprende como todo arte, con la práctica.

A la pregunta que lleva este texto por título, yo respondo: A las mujeres les cuesta poner límites. Mi madre cuando yo era niño y no quería hacer algo que me ordenaba, cometía alguna fechoría o estudiaba poco me decía aquello de: “Ya verás cuando venga tu padre”. Podemos concluir que esa incapacidad de ponerme límites estaba condicionada por el rol tradicional de mujer que le tocó vivir. Pero si seguimos indagando con pericia nos damos cuenta que en la actualidad, en plena revolución feminista, a las mujeres les siguen costando poner límites claros, sobre todo en las relaciones de pareja y con los hijos (Hiperpermisivad y sobreprotección, las mujeres siguen llevando las riendas de la educación, los hombres se siguen escapando) Incluso mujeres empoderadas socialmente, directivas, jefas, catedráticas, doctoras o capitanas de la Guardia Civil, que mandan sobre un considerable número de hombres y de mujeres, no saben formular un NO sin fisuras a sus parejas y a sus hijos. La explicación podemos encontrarla en que aún existen retazos del tradicional reparto de géneros o que hay desequilibrios sustanciales entre lo femenino y lo masculino.

Para el Tantra la dualidad femenino-masculino no sólo se manifiesta en el exterior. Existe un hombre interior en cada mujer y una mujer interior en cada hombre. Jung llamaba ánimus a lo masculino que hay en cada mujer y ámina a la parte femenina que hay en cada hombre. Ambos aspectos de nuestra existencia tienen cualidades diferentes. Lo femenino abraza, acoge, intuye, ama, cuida, atrae, es abierto, instintivo, sensual, sensible, es la energía. Lo masculino sostiene, desafía, razona, provee, es atraído, concreto, metal, sexual, fuerte, es la consciencia. Ni lo femenino es exclusivo de las mujeres ni lo masculino de los hombres.

Esencialmente si una mujer tiene miedo, odio, abandono o represión hacia lo masculino que hay en su interior, difícilmente podrá aplicar con gracia las cualidades que genera su ánimus. En el caso que nos ocupa, el de los límites, si una mujer no establece una conexión con su masculino, exteriormente vendrán hombres invasivos, la obligarán a ejercer su fuerza si quiere tener una buena vida. El equilibrio entre lo femenino y lo masculino es el abrazo entre la Diosa Shakti (la Energía) y el Dios Shiva (la Consciencia). Es la danza perpetua entre el caos y el equilibrio, la vida es la maravillosa posibilidad de experimentar que la Unión entre los contrarios nos hace felices.

Termino este artículo como lo comencé, con una pregunta:

¿Saben los hombres vivir sus emociones?

Información sobre el Taller De TANTRA

Sexo, un rito mistérico (parte 1)

Las religiones mistéricas son aquellas cuyos ritos son experienciales. Experiencias directas con lo divino, lo sagrado, lo numinoso… con el misterio de la vida. En un rito mistérico no es necesaria la intermediación entre el devoto y Dios, pueden existir guías (sacerdotisas, chamanes, brujas, gurús, maestras o hechiceros) que propicien un contexto adecuado para que suceda la experiencia, pero son instrumentos secundarios. Lo importante es la unión o mejor dicho la re-unión del devoto con lo sagrado. Se logra a través de sustancias enteógenas, privaciones sensoriales, soledad prolongada, bailes caóticos, ayunos, giros, meditaciones, esoterismos, encuentros sexuales o simplemente esperando a que suceda. En las religiones no mistéricas, las grandes religiones, es necesaria la mediación de una casta sacerdotal (papas, obispos, curas, imanes, rabinos, lamas, swamis) que interpretan los libros revelados y dictan los credos y los rituales a seguir. Consideran al devoto incapaz de experimentar lo sagrado por sí mismo, y se lo hacen creer. En el pasado impusieron su lectura de lo divino a sangre, fuego y miedo como forma de control de las élites dominantes. Prohibieron toda espiritualidad fuera de los cánones establecidos por las jerarquías eclesiásticas, sobre todo el sexo, sólo bendecido en su forma reproductiva. Hubo a lo largo de los siglos tan control y represión de lo sexual que se olvidó por completo su capacidad para sacarnos de nosotros mismos y experimentar la Presencia. Es tal la importancia del sexo en los humanos que hasta regímenes “revolucionarios” y ateos como los comunistas (la URSS, los países del Este, Corea del Norte o la China maoísta) impusieron un férreo sometimiento sobre lo sexual como forma de control político.

A comienzos del siglo XX comenzó de manera tímida un cambio de paradigma sexual con el psicoanálisis, pero la obsesión de Freud por convertir la psicología humana en una ciencia causo no pocos estragos. Aunque no es para extrañarse, el austriaco fue hijo de su cultura. En ninguna otra civilización, que no sea la occidental, se creó algo parecido a la teología, la ciencia de Dios ¡que soberbia! desde entonces conocer lo sagrado fue adquiriendo mayor importancia que experimentarlo. Otros muchos propiciaron los cambios en torno a lo sexual: médicos, sociólogos, activistas políticos, feministas, escritores, cineastas, músicos, maestros espirituales… pero la verdadera revolución vino en los sesenta con la liberación de las costumbres, la encumbración de la juventud, los anticonceptivos eficaces, la contracultura… todo ello con la permisividad del poder, que en plena guerra fría consideró imprescindible diferenciarse del bloque comunista. Como toda revolución, y en lo sexual lo fue verdaderamente, hubo sus excesos y sus locuras pero sirvió para evolucionar positivamente en muchos aspectos. El péndulo fue hacia el otro lado, aún no ha vuelto al punto de equilibrio, de la represión se pasó al libertinaje y de ahí a la banalización y comercialización del sexo en la actualidad. A mayor importancia del consumo menor relevancia de las religiones tradicionales para el control de la población. Realmente el consumismo es la nueva religión mundial.

Es verdaderamente alucinante la confusión, el equívoco y el caos que existen en estos momentos en relación al sexo. La agresión que se ejerce sobre la mujer es un agujero negro en la civilización. Desgraciadamente en muchas mentalidades se sigue asociando el sexo con la conquista y la violencia. Los medios de comunicación focalizan demasiado su atención en tamaños, tiempos, posturas, orgasmos, artilugios, parafilílias… olvidando la esencia de lo sexual, con algunos ejemplos se puede sintetizar fácilmente. En periódicos y webs serios de la derecha conservadora y católica, y también en otros de la izquierda progresista-feminista, también muy serios, se leen reportajes donde actores porno dan consejos de como durar más en la cama. Se les considera como referentes sexuales ¿será por el tamaño de sus penes o de sus pechos o por el Amor que desprenden? Lo cierto es que ser una “pornostar” es muy arriesgado, muchos y muchas acaban con problemas emocionales y físicos graves, abuso de drogas, alcohol y alta probabilidad de suicidio, su revoltijo energético es perturbador. Multitud de artículos, programas de radio y videos hablan sobre sexo, creados sobre todo por sexólogas, terapeutas, consejeras de pareja y sex-coach, no alcanzo a comprender el motivo de que casi todas sean mujeres. Generalmente escriben y hablan con un tono desinhibido y parecen promiscuas y liberadas (los hombres ya no hablan así en publico, no se atreven) y aconsejan sobre todo una cosa: “Si te apetece, hazlo” hedonismo en estado puro, dan igual las consecuencias ¡Así nos va! Si nos adentramos en el porno, los sex-shop, los tappersex, la publicidad, los cánones de belleza (cosméticos, lencería, cirugía estética, moda, etc) prostitución y Las 50 sombras de Grey entonces hablamos de industrias multimillonarias que se lucran como lo hacen todas las industrias: creando deseos que luego satisfacen de forma superficial. Las industrias se interesan, siempre, primero por sus beneficios, por su supervivencia y muy tangencialmente por la felicidad de sus clientes. Leí hace unos días que la última novela de Murakami se iba a vender mejor al haber sido prohibida en Hong Kong por algunas escenas sexuales. ¿Adultos sexualmente satisfechos se dejarían influir por eso? La educación sexual de adolescentes y jóvenes se basa en la utilización correcta de métodos anticonceptivos y la evicitación de enfermedades de transmisión sexual. En realidad los padres y demás adultos no tienen mucho más que trasmitirles, a los 15 años ya conocen todo lo que se supone deben saber ¡del porno! ¿De verdad son necesarios tantos cachivaches, tanta información vacía, tanto postureo y tanta tontería para tener buen sexo? realmente no es necesario más que un sitio acogedor y dos personas interesadas en volver a convertir el sexo en un rito mistérico, en un rito de Amor.

Continuará