La belleza nos saca de la mente

La belleza es una experiencia sensorial, corporal, física… que nos procura vivencias espirituales. Nos saca por un tiempo del yo pequeñito que creemos ser, nos aparta de la mente pensante y acaparadora. Entra por los sentidos: un delicado aroma a tierra mojada, para por un instante la conversación interna, llenando nuestros plumones de puro placer. La música, una voz humana cálida, profunda, sostenida, un susurro, un llanto, el trino de un pájaro… nos maravillan, nos llenan el corazón de Amor. Lo sorpresivo del sentido del gusto puede dejarnos boquiabiertos ante un suculento plato de macarrones con tomate. El tacto nos transporta directamente al éxtasis, por la unión física, amorosa y presente con otros seres humanos. Los ojos nos iluminan ante la hermosura de los hombres y las mujeres que pueblan nuestras vidas. Ante una montaña, un cuadro, una casa o unos ojitos casi cerrados de un bebito. La belleza nos aparta del juicio, nos conmueve, nos sana, nos recuerda quienes somos. Y si, sobre la belleza también se puede pensar, pero ya es otra cosa…

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El remedio

El remedio a la falta de calidad en el sexo y su escasa práctica pasa por volver al cuerpo. Refinar nuestros sentidos, relajar nuestros músculos, abrir el corazón al amor y permitir que la energía vital circule sin fin. Salirnos de la mente, del morbo, el sexo no se piensa se siente. Bueno quizá el morbo pueda ser como un aperitivo, como la guinda de un pastel, pero lo bueno es disfrutar del pastel entero. El sexo placentero, sensual, amoroso, que genera éxtasis -el éxtasis es sobrepasar nuestro yo pequeñito para convertirnos en un oceano de Paz, Amor y Placer- se consigue cultivando la intimidad con nuestra pareja. Mirándonos a los ojos, compartiendo nuestros gustos, siendo vulnerables a lo que ocurre en cada encuentro sexual, todos son diferentes. Sentirnos en cada roce de la piel, en cada beso, en cada abrazo, en cada gemido. Sin dejarnos llevar por una excitación apresurada que genera ansiedad por lograr el orgasmo. El sexo gozoso no produce estrés ni cansancio al contrario genera pura relajación, puro deleite, quedándose uno con la boca abierta ante la inconmensurable energía que fluye por todo nuestro cuerpo, no sólo por los genitales. Inundándonos de placer, paz, amor y de una mágica conexión con nuestra pareja… hasta tal punto que ya no hay límites entre ambos…

El sexo tántrico se basa en la circulación de la energía entre los amantes. Para que esa energía circule en bucle y no sea expulsada del cuerpo es necesario estar presentes en el acto sexual. Con la presencia evitamos dejarnos llevar por la excitación, la tensión y el aumento de los ritmos respiratorio y cardíaco que conducirán inevitablemente a una catarsis, al orgasmo, y a la salida de la energía vital y gozosa del cuerpo. No se trata de reprimir ninguna de esas situaciones de manera frontal sino de sentirlas y dejarlas pasar sin engancharnos a ellas. El Tantra deja al cuerpo hacer el amor, y nunca mejor utilizada la expresión, de una manera natural y espontánea. Con la presencia lo que intentamos conseguir es desprogramar los automatismos sexuales que culturalmente nos han inculcado y que nos restan creatividad, sensualidad, placer, amor y conexión con lo Divino.

Taller De TANTRA

Felicidad

La felicidad no es euforia sin fin, ni alegría exultante, ni el sentimiento de ir ganando siempre, ni tampoco la consecución del placer perpetuo. Todos estos estados emocionales y sensoriales forman parte de la vida, es maravilloso poder sentirlos en toda su plenitud. Pero son transitorios, también existen los contrarios: la depresión, la tristeza, la perdida y el dolor. ¡Todo lo que sube baja! Claro, es muy seguro que preferimos los primeros a los segundos -exceptuando a los masoquistas- pero la existencia los trae a todos de serie ¡y no hay manera de evitarlos!

Con la aceptación de todo lo que nos depara la vida, nos guste o no nos guste, conseguimos paz interior. Huir permanentemente de la tristeza o del dolor acarrea tensión, miedo, sufrimiento y a la postre un colapso vital. El sufrimiento es el alargamiento del dolor no aceptado ni sentido en el tiempo.

La felicidad se parece a un estado inaprensible de paz o aceptación de uno mismo y del mundo, y a un Amor sin objeto hacia la Vida, traiga ésta lo que traiga. En definitiva un profundo sentimiento de pertenencia a algo infinitamente más grande que nosotros.

Taller De TANTRA 

Sexo, un rito mistérico (parte 1)

Las religiones mistéricas son aquellas cuyos ritos son experienciales. Experiencias directas con lo divino, lo sagrado, lo numinoso… con el misterio de la vida. En un rito mistérico no es necesaria la intermediación entre el devoto y Dios, pueden existir guías (sacerdotisas, chamanes, brujas, gurús, maestras o hechiceros) que propicien un contexto adecuado para que suceda la experiencia, pero son instrumentos secundarios. Lo importante es la unión o mejor dicho la re-unión del devoto con lo sagrado. Se logra a través de sustancias enteógenas, privaciones sensoriales, soledad prolongada, bailes caóticos, ayunos, giros, meditaciones, esoterismos, encuentros sexuales o simplemente esperando a que suceda. En las religiones no mistéricas, las grandes religiones, es necesaria la mediación de una casta sacerdotal (papas, obispos, curas, imanes, rabinos, lamas, swamis) que interpretan los libros revelados y dictan los credos y los rituales a seguir. Consideran al devoto incapaz de experimentar lo sagrado por sí mismo, y se lo hacen creer. En el pasado impusieron su lectura de lo divino a sangre, fuego y miedo como forma de control de las élites dominantes. Prohibieron toda espiritualidad fuera de los cánones establecidos por las jerarquías eclesiásticas, sobre todo el sexo, sólo bendecido en su forma reproductiva. Hubo a lo largo de los siglos tan control y represión de lo sexual que se olvidó por completo su capacidad para sacarnos de nosotros mismos y experimentar la Presencia. Es tal la importancia del sexo en los humanos que hasta regímenes “revolucionarios” y ateos como los comunistas (la URSS, los países del Este, Corea del Norte o la China maoísta) impusieron un férreo sometimiento sobre lo sexual como forma de control político.

A comienzos del siglo XX comenzó de manera tímida un cambio de paradigma sexual con el psicoanálisis, pero la obsesión de Freud por convertir la psicología humana en una ciencia causo no pocos estragos. Aunque no es para extrañarse, el austriaco fue hijo de su cultura. En ninguna otra civilización, que no sea la occidental, se creó algo parecido a la teología, la ciencia de Dios ¡que soberbia! desde entonces conocer lo sagrado fue adquiriendo mayor importancia que experimentarlo. Otros muchos propiciaron los cambios en torno a lo sexual: médicos, sociólogos, activistas políticos, feministas, escritores, cineastas, músicos, maestros espirituales… pero la verdadera revolución vino en los sesenta con la liberación de las costumbres, la encumbración de la juventud, los anticonceptivos eficaces, la contracultura… todo ello con la permisividad del poder, que en plena guerra fría consideró imprescindible diferenciarse del bloque comunista. Como toda revolución, y en lo sexual lo fue verdaderamente, hubo sus excesos y sus locuras pero sirvió para evolucionar positivamente en muchos aspectos. El péndulo fue hacia el otro lado, aún no ha vuelto al punto de equilibrio, de la represión se pasó al libertinaje y de ahí a la banalización y comercialización del sexo en la actualidad. A mayor importancia del consumo menor relevancia de las religiones tradicionales para el control de la población. Realmente el consumismo es la nueva religión mundial.

Es verdaderamente alucinante la confusión, el equívoco y el caos que existen en estos momentos en relación al sexo. La agresión que se ejerce sobre la mujer es un agujero negro en la civilización. Desgraciadamente en muchas mentalidades se sigue asociando el sexo con la conquista y la violencia. Los medios de comunicación focalizan demasiado su atención en tamaños, tiempos, posturas, orgasmos, artilugios, parafilílias… olvidando la esencia de lo sexual, con algunos ejemplos se puede sintetizar fácilmente. En periódicos y webs serios de la derecha conservadora y católica, y también en otros de la izquierda progresista-feminista, también muy serios, se leen reportajes donde actores porno dan consejos de como durar más en la cama. Se les considera como referentes sexuales ¿será por el tamaño de sus penes o de sus pechos o por el Amor que desprenden? Lo cierto es que ser una “pornostar” es muy arriesgado, muchos y muchas acaban con problemas emocionales y físicos graves, abuso de drogas, alcohol y alta probabilidad de suicidio, su revoltijo energético es perturbador. Multitud de artículos, programas de radio y videos hablan sobre sexo, creados sobre todo por sexólogas, terapeutas, consejeras de pareja y sex-coach, no alcanzo a comprender el motivo de que casi todas sean mujeres. Generalmente escriben y hablan con un tono desinhibido y parecen promiscuas y liberadas (los hombres ya no hablan así en publico, no se atreven) y aconsejan sobre todo una cosa: “Si te apetece, hazlo” hedonismo en estado puro, dan igual las consecuencias ¡Así nos va! Si nos adentramos en el porno, los sex-shop, los tappersex, la publicidad, los cánones de belleza (cosméticos, lencería, cirugía estética, moda, etc) prostitución y Las 50 sombras de Grey entonces hablamos de industrias multimillonarias que se lucran como lo hacen todas las industrias: creando deseos que luego satisfacen de forma superficial. Las industrias se interesan, siempre, primero por sus beneficios, por su supervivencia y muy tangencialmente por la felicidad de sus clientes. Leí hace unos días que la última novela de Murakami se iba a vender mejor al haber sido prohibida en Hong Kong por algunas escenas sexuales. ¿Adultos sexualmente satisfechos se dejarían influir por eso? La educación sexual de adolescentes y jóvenes se basa en la utilización correcta de métodos anticonceptivos y la evicitación de enfermedades de transmisión sexual. En realidad los padres y demás adultos no tienen mucho más que trasmitirles, a los 15 años ya conocen todo lo que se supone deben saber ¡del porno! ¿De verdad son necesarios tantos cachivaches, tanta información vacía, tanto postureo y tanta tontería para tener buen sexo? realmente no es necesario más que un sitio acogedor y dos personas interesadas en volver a convertir el sexo en un rito mistérico, en un rito de Amor.

Continuará

¡Vivir mucho!

¡Estoy vivo y me siento vivo! Cuando esté en una silla de ruedas en el jardín de la residencia de ancianos quiero tener una sonrisa resplandeciente de ear a ear. Por haber Hecho el Amor con mi pareja hasta la extenuación. Lo pongo en mayúsculas porque son tan preciosas las palabras como el hecho en sí ¡Faire l’ Amour! Y no es fácil Hacer mucho el Amor existen muchas distracciones y muchos miedos que lo impiden. Eso también: Quiero afrontar mis miedos con todas sus consecuencias, me dará mucha pena cuando me tengan que bañar en la residencia, por no poder hacerlo sólo, no haber Honrado mi Verdad por miedo al ridículo o por miedo a romper las reglas familiares o por miedo a salirme del mainstream o por miedo a equivocarme o por miedo a enfrentarme a mis traumas. Cuando tenga que comer sin sal y sin grasas y sin lactosa y sin gluten… sin chicha ni limoná vamos, imaginaré que estoy comiendo las ricas viandas que degusté rodeado de personas atrevidas y gustosas que no sólo ingerían tofu y brócoli, de vez en cuando se arriesgaban con el jamón serrano. Recordaré cuando me duelan a rabiar las rodillas lo mucho que bailé y lo mucho que disfruté en los ecstatic dance y en otros templos del baile. Y será estupendo remenorar como hice todo lo posible por compartir el Amor que en ocasiones me desborda el Alma con todo aquel que quiso hacerlo. También será maravilloso poder dar la mano a una anciana con la que logré abrir mi cuore de par en par y contemplar el suyo en carne viva. Y será divertido aventurar como es el Último Viaje o la Muerte o Estirar la Pata. Me siento bien contemplando como el mundo cambia y como cambio yo con él. Cuando tenga 90 años, dentro de 40, todo será tan distinto que ni me lo imagino, quizá no entienda algunas cosas, sólo espero seguir teniendo la mirada de aquel niño que aseguraba que el mundo lo hizo Dios para que jugara todo lo que quisiera.

Sobre el bello arte de poner limites

Saber poner límites está relacionado directamente con la autoestima. Si la tenemos por los suelos nunca colocaremos límites por miedo a quedarnos solos o a que nos censuren. Sin límites claros y vigorosos nos invadirán, harán de nosotros lo que quieran, incluso podrán agerdirnos y violentarnos fácilmente. Quizás hartos de tanto maltrato decidamos poner límites tan altos como los muros de un castillo. Entonces nadie se acercará a nosotros o al menos no lo suficiente para disfrutar de relaciones íntimas y nutritivas. La clave para poner los límites justos está en aumentar nuestra autoestima. O dicho de otro modo: no ir por la vida mendigando un puñadito de Amor y una tacita de Presencia a cambio de dejarnos manipular e invadir.

En los talleres de Tantra que facilito observo que poner límites es una de las acciones que más hace aumentar la autoestima, al aumentar la autoestima resulta más fácil colocar límites, rompiendo así un círculo vicioso de dolorosas consecuencias. Un poco de valor y otro poco de coraje sirven para comenzar a cultivar el bello arte de poner límites precisos. Como todo arte lleva su tiempo y su dedicación, al principio nos pasaremos un poco con los límites o tal vez no lleguemos, lo crucial es comenzar. Cuanto más afinemos nuestro arte más fácil será abrir el corazón de par en par al misterio de la existencia.

La felicidad no se piensa, se siente

Nos sorprende mucho no sentirnos felices con todo lo que tenemos. Es entonces cuando iniciamos inventario: tengo pareja, dos hijos, trabajo, una casa bonita, dos coches, un perro, dos amigos íntimos, interés por la vida… (cada uno hace inventario de lo que tiene) ¿por qué no me siento feliz? También puede ser al revés, haces inventario de lo que tienes para sentirte feliz: tengo pareja, dos hijos, trabajo, una casa bonita, dos coches, un perro, dos amigos íntimos, interés por la vida… ¿cómo no voy a sentirme feliz? En el primer caso hay al menos sinceridad y humildad, en el segundo mentira y soberbia, estás intentando manipularte a ti mismo mediante el pensamiento.

La felicidad no se piensa, se siente. Es más, la felicidad es una sensación, se percibe en el cuerpo. Es una sensación sutil, no es euforia, ni alegría, ni risas, ni tampoco el sentimiento de ir ganado siempre o de que todo vaya bien. La felicidad es entregarse a la vida, es confiar en la existencia más allá de nuestros deseos egóticos. Cuando esto sucede la mente se tranquiliza y el cuerpo se relaja profundamente. La felicidad tiene que ver con la Presencia, con acompañar a la vida en todo momento, suceda lo que suceda. Si evitas la tristeza o la ira o el conflicto o tu fuerza o tus instintos o tus miedos estás evitando la mitad de la existencia, estás creando tensión: huyes de la vida. La felicidad es una dicha inasible, impensable, corporal, sutil, poética, humilde, sencilla… es el estado natural del Ser, Amor puro Amor.