Taller De TANTRA para Parejas

La pareja es la relación humana donde más podemos crecer. Logramos evolucionar positivamente en nuestras emociones y en nuestra sensualidad cuando traemos Presencia y Amor a la intimidad. El Tantra propone movilizar la energía vital y el amor del corazón, unir lo masculino y lo femenino en una danza creativa, placentera y extática.

Para acudir al taller no es necesario tener experiencia previa. Se realizaran dinámicas en grupo y en pareja que nos aportaran algunas claves para mejorar la convivencia y tener una mejor conexión sexual. Al acabar el taller te sentirás más consciente de ti mism@ y de la relación que mantienes con tu pareja.

El Taller se realizará en la Sala ALMA de Madrid el DOMINGO 16 de DICIEMBRE de 11 a 15 horas, la aportación es voluntaria y consciente, es necesario reservar plaza en el móvil: 654 42 36 02 o en el e-mail: blocdenotas7@gmail.com

Si deseas más información puedes leer este blog sobre Tantra o ponerte en contacto conmigo, te atenderé encantado.

Un abrazo tántrico
KiKe Gómez Rubio

Info: Taller De TANTRA para Todos

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¡Lo importante!

Existen tantas opciones en el mundo que nos resulta casi imposible saber que es lo importante. Nos perdemos en distracciones y en emociones superficiales. Cada vez nos resulta más complicado fijar la atención. Hace diez años una persona con muy buen ojo me dijo: “eres como un globo llevado por el viento” ¡el tipo aquel sin conocerme de nada y a 7000 km de mi vida dio en el clavo! Me dejaba llevar por las modas, los impulsos, las opiniones ajenas… la vida así no es nada placentera. Afortunadamente aquel comentario me llegó hondo y comencé a dejar de volar por los aires emocionales ¡me costó tanto bajar a la tierra!

Requerimos de raíces sólidas donde poder arraigarnos. Con ellas podemos diferenciar claramente los deseos de las necesidades. Para entendernos, los deseos son requerimientos del ego, las necesidades lo son del alma. Si nos dejamos llevar por los deseos egóticos vivimos fuera de nosotros. Vamos por la vida corriendo como adolescentes eternos tras objetos, sensaciones o sentimientos tontorrones. Los deseos son como los alimentos que engordan mucho pero nutren poco. Ahora hay tal cantidad de estímulos, algunos a precios tan bajos, que necesitamos de grandes esfuerzos para sustraernos a ellos.

En una ocasión acudí al traumatólogo para solucionar definitivamente los problemas de mi pie derecho. Tras un esguince mal curado surgieron mucho otros, como consecuencia de ellos tengo los ligamentos elogandos. Yo quería operarme y olvidarme de los esguinces para siempre. El médico muy comprensivo entendió mi dolor pero me hizo una pregunta muy importante: ¿es para ti una necesidad vital hacer deporte regularmente? Mi respuesta fue que no. Entonces no pases por el quirofano, tiene sus riesgos ¡No me operé! Desde entonces tengo más cuidado y solo he vuelto a tener uno más, y eso que doy rienda suelta a mi cuerpo al bailar. ¿Se aprecia la diferencia entre la necesidad y el deseo?

Pongamos otro ejemplo:

Verano, tiempo de vacaciones, el deseo os impulsa a hacer un viaje a tierras exóticas.

“Todo el mundo lo hace, nosotros también” le dices a tu pareja.

“De acuerdo vamos, aunque no sé yo…” dice ella, poco entusiasmada.

Pasáis las de Caín con el jet lag, el calor, los mosquitos, las diarreas, el inglés… todo por un dineral. Las fotos de Facebook e Instagram salen al precio de un book profesional de una top-model. Quizás la necesidad sea pasar un tiempo en intimidad con tu pareja. Sin niños, sin nadie, haciendo el amor a casi todas horas, hablando, sacando lo “malo” llorando, sanando cosas, riendo, bailando, mirándose a los ojos… para esas grandes vacaciones es suficiente tu propia casa o la casa de tus abuelos en su pueblo. Bueno también es necesario abrir un “poquito” el corazón… para saber que es lo importante en tu vida.

¡Somos humanos!

¡No somos ciberhumanoides electrónicos hiperconcectados en red pero aislados en cubículos! ¡De momento somos humanos! Mamíferos de sangre caliente, machos y hembras con necesidades animales: Respirar, comer, beber, defecar, orinar, sexo, jugar, necesitamos expandirnos, pertenecer a grupos (no sólo de Whatsapp o Facebook) nos  encanta el contacto físico, la sensualidad, los abrazos, los besos, las caricias… pero de calidad… con presencia… con amor. No de forma atropellada entre un atracón de Neflix, la subida de fotos en Instragram y el recuento de Like en Facebook. Además de machos y hembras somos hombres y mujeres, seres racionales, con una capacidad de abstracción superlativa y una inteligencia estupenda, también somos seres de luz, dioses y diosas, consciencia y energía. Vivimos en esa dualidad que hace posible la existencia, al menos en este universo. Pero se nos olvida con frecuencia que somos animales, carne viva, con necesidades y bendiciones. Recuerdo una historia que me contaron sobre una gatita encontrada en un cubo de basura. Aún tenía el cordón umbilical colgando, su madre no pudo ni siquiera lamerla. Salvaron su vida y la cuidaron con mucho mimo pero al crecer se convirtió en una gata arisca y enfadada. Nadie puede acercarse a ella, ni siquiera un gato alfa puede montarla. Le faltó el contacto físico de sus iguales, de su madre y de sus hermanos. Cuando las hembras lamen a sus cachorros no solo es para limpiarles, inmunizarles con la saliva o calentarles el cuerpo, también les abrazan con la lengua, les trasmiten cariño, amor y placer.

Si no nos damos cariño, piel, amor físico, besos, abrazos, mimos, placer nos volvemos en principio seres mentales, siempre pensando nunca sintiendo. Algunos se tornan ariscos, otros agresivos y muchos violentos o adictivos. Si no nos tocamos con el tiempo, el amor y la presencia suficientes perdemos el instinto animal de como acercarnos a los demás. Y lo suplimos con torpes maneras: invadiendo, manipulando, exigiendo o directamente agrediendo. Perdemos el instinto carnal y la forma de arreglarlo que tenemos no es volviendo a ser sensuales sino con normas, leyes, procediementos, protocolos…. todo muy mental ¡No se pueden regular las relaciones físicas y emocionales humanas como si fuera el mercado hipotecario!

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Lo Sensual y 2

El Tantra propone sensibilizar el cuerpo, por una razón muy clara: en ello nos va la buena vida. Si vivimos con tensión en todos nuestros músculos, estrés emocional y encadenados a los pensamientos nos insensibilizamos. Se crea un muro entre el cuerpo y el resto de la existencia ¡literalmente nos aislamos! Si nuestra vida está marcada por la dureza o el trauma, para poder percibir debemos tener experiencias cada vez más intensas, lo que conlleva a su vez volvernos más insensibles. Entonces es cuando acudimos a drogas, alcohol, sexo compulsivo, acciones con descarga adrenalinica y otras adiciones para saltar el muro, para intentar sentir algo. O nos volvemos apáticos y tristes. La indicación tántrica por tanto es ser sensibles y no intensos. Cuando somos intensos dejamos las sutilezas por el camino, el disfrute de lo pequeño y también de lo grande. Perdemos la escucha del mundo, de los demás. Perdemos la Presencia en una huida desesperada por sentirnos vivos, ¡cuando es precisamente la Presencia lo que nos hace vivir!

Ser sensible es ser sensual, es ser uno con la vida, fluir con ella. Lo sensual hace desaparecer el muro entre la Vida y tú. Te vuelves poroso a lo que acontece, disfrutas de cualquier cosa y en cualquier situación, incluso a veces te fundes con la existencia en un océano de paz, placer y amor: el éxtasis.

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Lo Sensual 1

Lo sensual nos mantiene en contacto con la vida. Nos comunica con lo que tenemos a nuestro alrededor y con nuestro propio cuerpo. Vivimos demasiado en los pensamientos, razonamientos y juicios ¡Y eso es como vivir en la Luna! ¡De algunas partes de nuestro cuerpo sólo nos acordamos cuando nos duelen! El Tantra suguiere cultivar de una manera decidida lo sensual, sentir el cuerpo y todo lo que le rodea, más que acumular información sobre asuntos que están a miles de kilómetros y que a la postre son nocivos para nuestra vida o al menos insustanciales.

Lo que sí tiene sustancia es sentir el frío en la cara cuando salimos a la calle en invierno ¡toda una caricia! Y lo conseguimos sólo con estar un poco presentes y olvidarnos un rato del móvil. Percibir en nuestras manos el calor de la taza de nuestra infusión favorita con toda presencia… es un lujo que se complementa con el aroma… con el sabor… todo muy despacito… mientras respiramos a fondo y nos relajados. Bueno si estamos dándole vueltas como una lavadora centrifugado a una tontería que nos dijo un compañero de trabajo, nos la tragamos sentir casi nada. Los suaves rayos de sol del invierno, apreciar el alargamiento de los días, el olor de la hierba recién cortada andando descalzos sobre ella, mirar las estrellas, comer degustando delicadamente la comida, darse un baño de espuma o una ducha fría, una sonrisa de un desconocido o de una conocida, que también vale, sentir el calor o el frío de una mano al estrecharla, abrazos cálidos, besos bien dados, masajes por todo el cuerpo, bailar, caminar, hacer deporte… ¡Y mil cosas más! Para hacer todo esto no se necesitan alardes monetarios, ni técnicos, ni organizativos. Sólo una cosa: Presencia, con ella los actos más sencillos se vuelven maravillosos. Lo que el Tantra propone es sensibilizar nuestro cuerpo, nuestros sentidos, nuestra percepción…

continuará…

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Culpa

La culpa es el sentimiento más denostado del mundo ¡Injustamente! Sentirnos culpables es absolutamente necesario para madurar, evolucionar emocionalmente y encarar cambios de todo tipo ¡Me explico! Para poder experimentar la libertad y ser tú mismo debes separarte de los valores, tradiciones y normas familiares que no van contigo. Y eso te produce mucha culpa. También la separación física de tu familia puede hacerte sentir culpable. Pero no queda otra si quieres hacer tu vida. Otro ejemplo: Si tú existencia es mucho más placentera que la de algunos de tus hermanos o hermanas quizá la culpa venga a visitarte ¡aceptala! o renuncia a los regalos que la vida te ofrece. Más situaciones: Tras una larga relación de pareja puede que el amor comience a disiparse, de repente te enamoras del profesor o profesora de yoga y sientes deseos ardientes de vivir con tu nuevo amor. Caben dos opciones o te sientes culpable o haces como Meryl Streep en Los puentes de Madison.

La culpa forma parte de la vida, es un dolor emocional con el que hay que convivir. Si nos equivocamos repetidamente o hacemos daño a alguien o no estamos demasiado presentes es lógico que sintamos culpa. Si huimos despavoridos de ella es cuando se convierte en una carga insoportable. Si además le añadimos el sambenito de ser uno de los ejes fundamentales del catolicismo, nos sentimos culpables por sentirnos culpables y entonces entramos de lleno en un círculo culposo, que es como el famoso círculo vicioso pero monográfico.

¡Pongamos a nuestra culpa un plato a la mesa!

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El amor no duele

El #amor no duele lo que duele es su ausencia. En las relaciones de pareja aún existe la creencia, muy extendida por cierto, que sentir amor por el otro conlleva inevitablemente una buena dosis de dolor. No me refiero al dolor que produce la compasión hacia nuestra pareja en una enfermedad o en un conflicto emocional. Me refiero al dolor de sentirnos limitados, controlados, ninguneados o ya en los casos extremos agredidos y violentados. Las relaciones amorosas no dan derecho a ninguna de esas acciones. Eso no es amor en ninguna circunstancia ¡eso se llama apego! ¿y por qué nos apegamos a una persona que nos maltrata? Esencialmente por tener una autoestima baja, en otras palabras por no querernos a nosotros mismos, por tener el amor propio congelado. Entonces nos juntamos con cualquiera que nos de un poquito de amor, unas migajas de presencia a un precio muy alto: humillación. Pero el maltratador también tiene una bajísima autoestima que intenta soportar menoscabando la de su pareja para sentirse superior. Siempre es muy doloroso tapar nuestras carencias con el otro.

Las relaciones de pareja sanas se basan en compartir el amor que cada uno tiene. Nadie, jamás nos va a dar todo el amor que necesitamos, nos lo tenemos que dar a nosotros mismos. También es importante respetar los gustos y las preferencias del otro, hablo de libertad, y en ayudarse mutuamente para crecer como seres humanos, hablo de compromiso. No propongo idealizar las relaciones en una especie de neo-romanticismo consciente, siempre habrá conflictos y momentos duros pero se trata de afronrarlos desde el respeto, la sinceridad y el amor.

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