Sensibilidad e intensidad

Intentar ser fuertes siempre y considerar que podemos con todo es agotador. Nos puede producir un deterioro físico y emocional importante. La intensidad constante es una huida. Es fácil de explicar, cuando nos enganchamos a lo intenso huimos de la fragilidad, de la delicadeza, de la sensibilidad y de la humildad. Salimos corriendo de la intimidad con nosotros mismos y con los demás. Creemos que sí dejamos de ser fuertes el mundo se caerá, solo es una justificación para no afrontar nuestras necesidades más sutiles.

La intensidad permanente genera tensión corporal, incapacidad emocional y dureza mental, dicho en una palabra: ESTRÉS. Cuanto más estresados estamos mayor es el deseo de intensidad para poder sentir algo, entramos en un círculo vicioso muy perturbador, que siempre rompe por algún lado.

El cultivo de la sensibilidad es fundamental para tener una vida equilibrada. Entregarnos a las sensaciones y a los sentimientos más tiernos requiere una pizca de humildad: No puedo con todo, no lo sé todo, acepto mis carencias y mis miedos, soy también frágil y delicado, y tengo derecho a llorar y a pedir ayuda y a derrumbarme.

Para disfrutar de los placeres más estupendos que la vida nos ofrece, entre ellos el éxtasis, es necesario relajarse, ser sensibles, ingenuos, juguetones. Tener el cuerpo y la mente disponibles al misterio y al no-control, en definitiva no huir de la fragilidad cristalina que nos hace Uno con la Vida.

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Taller De TANTRA para Parejas

La pareja es la relación humana donde más podemos crecer. Logramos evolucionar positivamente en nuestras emociones y en nuestra sensualidad cuando traemos Presencia y Amor a la intimidad. El Tantra propone movilizar la energía vital y el amor del corazón, unir lo masculino y lo femenino en una danza creativa, placentera y extática.

Para acudir al taller no es necesario tener experiencia previa. Se realizaran dinámicas en grupo y en pareja que nos aportaran algunas claves para mejorar la convivencia y tener una mejor conexión sexual. Al acabar el taller te sentirás más consciente de ti mism@ y de la relación que mantienes con tu pareja.

El Taller se realizará en la Sala ALMA de Madrid el DOMINGO 16 de DICIEMBRE de 11 a 15 horas, la aportación es voluntaria y consciente, es necesario reservar plaza en el móvil: 654 42 36 02 o en el e-mail: blocdenotas7@gmail.com

Si deseas más información puedes leer este blog sobre Tantra o ponerte en contacto conmigo, te atenderé encantado.

Un abrazo tántrico
KiKe Gómez Rubio

Info: Taller De TANTRA para Todos

Felicidad

La felicidad no es euforia sin fin, ni alegría exultante, ni el sentimiento de ir ganando siempre, ni tampoco la consecución del placer perpetuo. Todos estos estados emocionales y sensoriales forman parte de la vida, es maravilloso poder sentirlos en toda su plenitud. Pero son transitorios, también existen los contrarios: la depresión, la tristeza, la perdida y el dolor. ¡Todo lo que sube baja! Claro, es muy seguro que preferimos los primeros a los segundos -exceptuando a los masoquistas- pero la existencia los trae a todos de serie ¡y no hay manera de evitarlos!

Con la aceptación de todo lo que nos depara la vida, nos guste o no nos guste, conseguimos paz interior. Huir permanentemente de la tristeza o del dolor acarrea tensión, miedo, sufrimiento y a la postre un colapso vital. El sufrimiento es el alargamiento del dolor no aceptado ni sentido en el tiempo.

La felicidad se parece a un estado inaprensible de paz o aceptación de uno mismo y del mundo, y a un Amor sin objeto hacia la Vida, traiga ésta lo que traiga. En definitiva un profundo sentimiento de pertenencia a algo infinitamente más grande que nosotros.

Taller De TANTRA 

Pereza de Sentir

Cuando hablamos mentimos ¡mucho! a veces con intención de hacerlo y en ocasiones sin darnos cuenta.

Mentimos para ocultar cosas dolorosas:

-¿Qué tal el trabajo?

-¡Uf, fenomenal!

Por no llevar la contraria:

-Yo no creo que que haya cambio climático.

-Ya… yo tampoco.

Por no herir sentimientos:

-¿Qué tal me queda el pelo rosa?

-¡Precioso!

Por no romper el momento:

-¡Otra ronda de birras!

-¡¡¡PERO SI LLEVAMOS SIETE!!! ¡… venga vale, la última!

-¡La penúltima!

Por presumir:

-¿Qué tal en Birmania?

-¡¡¡Genial!!! ¡Me encanta viajar! (Te dio colitis, te brearon los mosquitos, te robaron la mochila, te horneaste de calor y encima por una pasta)

Por “amor”:

-¿Te ha gustado?

-¡Me encanta el sexo contigo!

Por envidia y por fastidiar:

-Mira con que hombre tan guapo y tan buenorro he quedado está noche.

-Yo le veo del montón.

Por miedo:

-¿No te importa quedarte un par de horas más?

-En absoluto, hasta que venga el pedido.

Por interés:

-Entonces el funcionario me dijo que me faltaba un papel… ¿me estás escuchando?

-Si claro que te escucho… que te faltaba un escote… digo un funcionario… esto un papel… muy interesante la conversación…

-¡Miramé a los ojos!

La mentira está tan arraigada que nos mentimos a nosotros mismos cuando pensamos:

-No le he llamado gordo, sólo le he dicho que come como un elefante, que le sobran 20 kilos y que está fofo ¿Por qué se enfada?

Otro ejemplo:

¡Si no bebo tanto! Hoy únicamente cuatro whiskys y seis cervezas.

Más pensamientos:

¡Estoy alegre! ¡Soy alegre! ¡Vivo en la alegría! ¡Pensamiento positivo! Fuera tristeza fuera, no quiero sentirte…

Mentimos desde el pensamiento y lo hacemos fundamentalmente para no sentir. Los pensamientos nos sirven de amortiguadores. Los utilizamos para manipular la realidad, para no vivir lo que no nos gusta. Cuando ponemos filtros mentales nos rodeamos de escudos protectores que nos aíslan, pero es lo último que queremos. Deseamos fervientemente intimidad con nosotros mismos y con los demás: la mentira boicotea la intimidad. La sinceridad es intimidad con uno mismo y por ende con los otros. Se crea intimidad cuando abrimos el corazón y regalamos nuestro sentir a la vida, nos unimos con ella. Experimentar todos los sentimientos, todas las sensaciones, todas las emociones es la plenitud ¡La sinceridad libera el Alma!

Toda la info sobre el taller de Tantra

 

 

 

 

Sanación sexual 2

Decíamos en el post anterior que al practicar sexo de forma convencional (excitación, búsqueda del orgasmo, fricción de los genitales, tensión corporal, fantasías y morbo) se nos olvida lo más importante: Ser espontáneos y naturales, dejar que nuestros cuerpos sean quienes hagan el amor y no nuestras mentes ¡El sexo se siente, no se piensa!

Tras años de práctica de sexo convencional, que en ocasiones puede ser muy placentero todo hay que decirlo, el cuerpo va perdiendo sensibilidad y es entonces cuando disminuye el interés por él o nos lanzamos a experiencias cada vez más intensas que hacen que perdamos más sensibilidad, entrando en un bucle sin fin.

La sanación sexual de las heridas producidas por agresiones, y sobre todo las secuelas ocasionadas por prácticas sexuales ejercidas desde la carencia de amor propio y la inconsciencia, y también la insensibilidad producida por el sexo convencional, pasan primero de todo por darnos cuenta de que las tenemos. Parece obvio, pero dado la casi nula educación sexual y la mercantilización del sexo no es tan fácil. Las referencias sexuales conscientes son escasas y minoritarias. Ser sinceros con nosotros mismos y admitir que nuestra vida sexual no es tan placentera como quisiéramos es el primer paso. Luego hay que añadir un poco de coraje para afrontar las emociones dolorosas y mucho, mucho cariño hacia nosotros mismos y hacia nuestras parejas.

El Tantra propone la sanación sexual a través de movilizar, expandir y mantener la energía sexual por nuestro cuerpo y la sensibilización de este. El movimiento de la energía sexual y creativa de los genitales va abriendo camino, deshaciendo los bloqueos tanto físicos, como energéticos y emocionales y liberando las heridas que deben ser acogidas y sentidas desde la Presencia y el Amor. La manera de movilizar la energía sexual va desde meditaciones en movimiento, en pareja, respiraciones profundas y acompasadas en solitario o en pareja, el mágico Circulo de la Luz, visualizaciones, masajes y por supuesto haciendo el amor de forma consciente. La sensibilización del cuerpo se basa, como siempre, en la presencia, en este caso corporal y en amarlo y cuidarlo. Los masajes, estiramientos, relajaciones, cariños, mimos, besos, susurros y abrazos ablandan el cuerpo, y este agradecido celebra las delicadezas que le ofrecemos en forma de placer.

A los hombres -en general, siempre hay excepciones- por nuestra musculatura y por muchos condicionamientos culturales impuestos nos cuesta más sensibilizarnos. Nos dicen: “los hombres son fuertes” cierto que debemos serlo pero también sensibles y eso nos lo recuerdan poco. A las mujeres por todo el pasado de abusos y de violencia y por ser receptoras de la energía sexual os cuesta, por lo general, más sentir las heridas emocionales que se alojan en los órganos sexuales. Una mujer puede ayudar a sensibilizar a un hombre desde su amor y su sensualidad, y un hombre puede contribuir a liberar las heridas de una mujer desde su presencia y su sexualidad, cuando le hace el amor de forma presente. Un pene consciente es un instrumento sanador de energías negativas y heridas sexuales. Una vez liberados los bloqueos y sensibilizado el cuerpo el Tantra sugiere unir la energía sexual y creativa de los genitales con el amor del corazón: es el éxtasis tántrico o la fusión con lo Divino.

Talleres de Tantra

Sanación sexual 1

El sexo es un misterio maravilloso y como buen misterio no se deja dominar. Hay que entregarse a él para disfrutarlo plenamente. La cuestión estriba en si nos entregamos desde el Amor y la Presencia o desde la carencia de ambos: el miedo y la inconsciencia. Lo que buscamos en el sexo es contacto- energético y fisico- placer, cariño, ternura, relajación, amor, éxtasis, vitalidad, conexión con lo Divino… pero dependiendo desde dónde se practique podemos pasarlo estupendamente o hacernos daño.

Cuando existe un abuso sexual o una violación el daño causado es muy grande y evidente, la culpa es siempre de quien causa la agresión y debe ser castigado con dureza. Los efectos negativos sobre la persona agredida o violentada deben ser tratados debidamente desde el Amor, la compasión y la sanación e intentando con mucha delicadeza no victimizar, pues está carga directamente contra la autoestima.

En las relaciones sexuales consentidas y buscadas también podemos dañarnos, pero de una manera sutil y encubierta, un daño que se va acumulnado hasta saturar nuestro cuerpo. Cuando somos adolescentes y jóvenes, ahora parece que somos jóvenes hasta los cincuenta, en ocasiones practicamos sexo por razones que no cuadran mucho con la consecución del amor o el placer. Hacemos el amor de cualquier manera y con personas por las que no sentimos una especial conexión por miedo a no parecer atrevidos, por miedo a la soledad, para que nos quieran, para sacar la energía sexual de nuestros cuerpos cuando está nos desborda, para conseguir derechos sobre la otra persona -me acuesto contigo si haces lo que yo diga- para huir de problemas y situaciones conflictivas, sexo de pago, sexo por obligación… En definitiva que a veces la motivación para participar sexo es evitar enfrentarnos a nuestros miedos.

Y una vez en la cama, o en el coche, o en un probador de ropa o a la salida de una discoteca practicamos sexo de manera inconsciente. Claro si tenemos como referencias sexuales el porno, las pelis americanas, las canciones románticas, los consejos de las revistas femeninas, los sex-shops y el tupper-sex pues estamos apañados. Sucumbimos a prácticas sexuales en las que prima la tensión muscular, la fricción de lo genitales, la excitación compulsiva, el morbo, la búsqueda desesperada del orgasmo, las fantasías eróticas, los juguetitos… ¡y nos olvidamos de lo importante!

Continuará…

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Lo Sensual y 2

El Tantra propone sensibilizar el cuerpo, por una razón muy clara: en ello nos va la buena vida. Si vivimos con tensión en todos nuestros músculos, estrés emocional y encadenados a los pensamientos nos insensibilizamos. Se crea un muro entre el cuerpo y el resto de la existencia ¡literalmente nos aislamos! Si nuestra vida está marcada por la dureza o el trauma, para poder percibir debemos tener experiencias cada vez más intensas, lo que conlleva a su vez volvernos más insensibles. Entonces es cuando acudimos a drogas, alcohol, sexo compulsivo, acciones con descarga adrenalinica y otras adiciones para saltar el muro, para intentar sentir algo. O nos volvemos apáticos y tristes. La indicación tántrica por tanto es ser sensibles y no intensos. Cuando somos intensos dejamos las sutilezas por el camino, el disfrute de lo pequeño y también de lo grande. Perdemos la escucha del mundo, de los demás. Perdemos la Presencia en una huida desesperada por sentirnos vivos, ¡cuando es precisamente la Presencia lo que nos hace vivir!

Ser sensible es ser sensual, es ser uno con la vida, fluir con ella. Lo sensual hace desaparecer el muro entre la Vida y tú. Te vuelves poroso a lo que acontece, disfrutas de cualquier cosa y en cualquier situación, incluso a veces te fundes con la existencia en un océano de paz, placer y amor: el éxtasis.

Toda la info sobre El Taller de Tantra pinchando aquí: Talleres