Talleres

Taller De TANTRA
Cuando vivimos atrapados en la ansiedad y en la tensión muscular nuestra capacidad de sentir y de disfrutar de la vida disminuyen de forma considerable. Para el Tantra el cuerpo es el lugar sagrado donde resuena el universo. El Tantra propone relajar y sensibilizar el cuerpo para que la energía sexual circule por él en forma de placer. Si logramos movilizar, expandir y mantener la energía sexual, en un cuerpo sensible y disponible al Amor, podremos alcanzar maravillosos estados extáticos.

En este taller aprenderemos a sentirnos sensuales y amorosos mediante el contacto físico con los demás. La intuición, la Presencia y la escucha serán nuestros aliados en el maravilloso arte del masaje.

No es necesario tener experiencia previa, ni venir en pareja, aunque las parejas son bienvenidas si desean acudir. Las dinámicas se realizan en un ambiente cálido, amoroso y acogedor, y sabiendo siempre que los límites los pone cada uno. Después del taller saldrás más relajado, sensual, consciente de ti mismo, amoroso y satisfecho.

El Taller se realizará en la Sala ALMA de Madrid el SÁBADO 27 de OCTUBRE de 11 a 15 y de 17 a 21 horas. La aportación es de 45 euros y es necesario reservar plaza en el móvil: 654 42 36 02 o en el e-mail: blocdenotas7@gmail.com

Se deseas más información puedes leer mi blog sobre Tantra o ponerte en contacto conmigo, te atenderé encantado.

Un abrazo tántrico
KiKe Gómez Rubio

 

Próximos talleres:

  • Sábado 17 de noviembre de 11 a 15 y de 17 a 21 (Taller de 8 horas)
  • Sábado 8 y domingo 9 de diciembre de 11 a 15 y de 17 a 21 (Taller de 16 horas)
  • Sábado 15 de diciembre de 17 a 22 (Taller de 5 horas)
  • Sábado 22 de diciembre de 11 a 15 y de 17 a 22 (Taller de 8 horas)
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Emociones mentales

Las emociones mentales son intentos de sentir desde el pensamiento. Cuando tenemos bloqueado nuestro sentir por alguna razón (traumas, fobias, miedo existencial) no podemos ser del todo conscientes de la energía que nos atraviesa el cuerpo. Las sensaciones corporales y los sentimientos están distorsionados y la energía vital apenas es perceptible. Vivimos entonces en la mente, pero vivimos una vida a medias, porque como ya sabemos la vida no se piensa se siente.

A pesar del bloqueo emocional siempre hay una intuición de que la vida es algo más que la mente, y también al observar como otras personas disfrutan desde sus sensaciones y sus sentimientos de una existencia más vivida, intentamos imitarles, inflando nuestras emociones desde el ego. Con un ejemplo lo comprenderemos mejor: si tenemos muchas ganas de tener pareja estable y no conseguimos dar en la diana, podemos agrandar la emoción hacia una persona que nos guste. Porque tiene los ojos preciosos o unos pechos grandes o una voz seductora o es muy divertida. Pero al no estar conectados con nuestro cuerpo y con nuestra energía no percibimos si realmente es una atracción profunda, no estamos percibiendo a la persona real. Inflamos la emoción mediante pensamientos, intentamos engañar al cuerpo cortando la energía. Cuando esa emoción explota como un globo o la relación amorosa con esa persona se convierte en dolorosa o vacía el batacazo emocional es soberbio. Tras muchos batacazos quizá decidamos abrir nuestro sentir, conectarnos con nuestra energía y con la energía de los otros ¡conectarnos con la vida!

Brillo en los ojos

Los ojos adquieren un brillo especial cuando uno se enamora. Enamorarse es un sentimiento muy potente, un hechizo provocado por las flechas embadurnadas de Amor por Cupido o por Eros, o un subidón de hormonas si nos ponemos menos poéticos. La naturaleza lo utiliza para abrir nuestro corazón, un poco, no de par en par, para que comencemos a intimar con la otra mitad de la pareja (y sobre todo con uno mismo) y sirve además para disfrutar muchísimo de cualquier cosa. La vida entonces adquiere un carácter como de cuento de Hadas. De verdad es fantástico enamorarse, nos sentimos acompañados, ligeros, completos, alegres, incluso nos cambian un poco las voces, se van los tonos estridentes, las caras como que relucen. Cualquier tontería puede ser motivo de jolgorio, no hace falta nadie, ni casi nada. Sólo infinitos besos de chocolate, sexo por doquier y promesas de Amor eterno ¡C’est l’amour!

Todo lo que sube baja, todo lo que comienza termina: el enamoramiento también. Entonces va desapareciendo el hechizo y nos damos cuenta de que la otra persona no es el ideal que nos habíamos creído, es ahí donde empieza lo bueno de verdad. Al concluir el encantamiento es cuando debemos darlo todo. Si las cosas no fluyen como al principio es cuando tenemos que estar más en Presencia. Es ahí donde se forja el Amor, el Amor como estado del Alma no como sentimiento pasajero. El subidón hormonal que se produce al enamorarse no es una broma, hay personas muy enganchadas que cuando sienten la disminución de sus efectos, y deben dar la cara, salen corriendo despavoridos a buscar otra ración extra de hormonas en cualquiera que se cruce por la calle, bueno ahora más bien en las redes sociales.

Las relaciones de pareja son un abrazo grande que nos da la vida. Una posibilidad de crecimiento emocional y espiritual a través de la intimidad. Pero la intimidad sólo se logra mediante la vulnerabilidad. Siendo sinceros con uno mismo y con nuestro amante. Dejando ver nuestra sombra al otro y viendo la suya con generosidad y respeto. Sintiéndonos frágiles como un recién nacido y también fuertes como un tigre para poder sostener los problemas que vayan surgiendo. Nuestra pareja es un espejo mágico donde poder mirarnos por dentro, se requiere un compromiso con el amado o con la amada y con nosotros mismos. Y también dedicar energía, tiempo, valor, coraje y sobre todo Amor y Presencia. Entregarse al Amor es un regalo de la existencia envuelto en papel miedo.

 

Desborde emocional

Situándonos en nuestra zona de confort: tumbados en el sofá con la mantita de cuadros, tomando a sorbos nuestra infusión preferida y viendo una temporada entera de una serie estupenda. Podemos imaginar también una zona de confort más ruidosa y movida: la rutina diaria con nuestros hijos, o el trabajo y las clases de yoga, o una relación de pareja muy establecida y un tanto aburrida, o los amigos de siempre con la conversación de siempre… y de repente viene una ola emocional que se lleva todo por delante.

La metáfora perfecta sería meterse en el mar tras pasar un año sin hacerlo. El agua está brava, dejas de hacer pie, ves venir a lo lejos una ola impetuosa, intentas nadar, intentas huir… pero por mucho que te esfuerces te pone patas arriba. No sabes donde estás, la superficie del agua no aparece por ningún lado… sí, sí parece que la claridad es hacia arriba, te das la vuelta y de repente otra ola salvaje te sacude todo el cuerpo, te falta el aire, la superficie vuelve a desaparecer, entras en pánico y crees que vas a morir… con el desborde emocional ocurre algo muy parecido.

La muerte repentina de una persona cercana o una enfermedad grave, el despido de un trabajo o la quiebra de una empresa propia, un divorcio o el enésimo desencuentro sentimental pueden provocar emociones muy fuertes. Pero también situaciones agradables suelen desbordarnos emocionalmente: el anuncio de un embarazo, el nacimiento de un bebé, cambiar de lugar de residencia a otra ciudad o a otro país, materializar el proyecto de nuestros sueños,  enamorarse, la intimidad, el sexo…

Cuando vivimos algunos de éstos momentos se pueden abrir muchos frentes emocionales: la herida de abandono, el miedo al fracaso, el miedo a no ser suficiente, heridas sexuales, la baja autoestima, rabia o tristeza acumuladas durante años, el miedo a no saber… si en el mar una ola nos sumerge enteros saber nadar nos ayuda a salir de ella. Debemos aprender a nadar emocionalmente antes de que las situaciones nos desborden por completo. Salir de nuestra zona de confort para sanar nuestra herida de abandono, nuestro rechazo a la intimidad o nuestro miedo al sexo, es como aprender a nadar antes de meternos en el mar.

Toda la información sobre el Taller De TANTRA pinchando aquí: Talleres

 

Talleres

 

Próximos talleres: 

  • Sábado 17 de noviembre de 11 a 15 y de 17 a 21 horas y domingo 18 de 11 a 15 horas. (Taller de 12 horas)
  • Sábado 8 y domingo 9 de diciembre de 11 a 15 y de 17 a 21 horas. (Taller de 16 horas)
  • Sábado 15 de diciembre de 17 a 22 horas (Taller de 5 horas)
  • Sábado 22 de diciembre de 11 a 15 y de 17 a 21 horas. (Taller de 8 horas)

¿Qué se hace en un taller de Tantra?

En los talleres de Tantra que yo facilito creo un contenedor emocional, energético y físico seguro, acogedor y cálido donde poder abrirnos al sentir. Intento que la Presencia, y no las técnicas, sea la guía que nos lleve a experimentar aspectos de nuestro Ser que olvidamos en la vida diaria. Vivimos demasiado en nuestros pensamientos, en la tecnología y en las prisas dejando de lado el cuerpo, las sensaciones y la relajación. La vida está en el cuerpo… la felicidad no se piensa se siente.

¿Tantra blanco o Tantra rojo?

Muchos me hacen esa pregunta, yo la contesto medio en broma medio en serio diciendo que en mis talleres hago Tantra multicolor. Se supone que el Tantra blanco es meditativo y espiritual y que el Tantra rojo es corporal y sexual. En realidad esa distinción es ficticia, a mi juicio sólo existe el Tantra bueno y el Tantra malo. Os aseguro que la mejor meditación que existe es hacer el Amor desde la Presencia, la relajación y la entrega… el Tantra es confiar en la vida. No hay nada más espiritual que experimentar junto a tu amante como el éxtasis para el tiempo…

Devoción

El Tantra es devoción por la vida: lo que nos gusta y lo que nos disgusta. El Tantra que yo práctico se basa en el Amor, la Presencia y la entrega devocional a la existencia. Uso técnicas exclusivamente para desprogramar los condicionamientos y dejar que nuestro Ser viva con naturalidad y espontaneidad. Hay personas a quienes les cuesta mucho sentir y dejarse llevar por su energía, centrándose demasiado en las técnicas, las usan como forma de control, creando a la larga más problemas que beneficios. El control, por ejemplo, de músculo PC (pubococcigeo) para aumentar la energía sexual y retadar la eyaculación acaba endureciendo e insensibilizando la zona perineal entorpeciendo el libre fluir de la energía sexual.

Desnudarse

En los talleres de Tantra la mayoría de los ejercicios los hacemos vestidos, algunos se practican sin ropa como masajes con aceite o crema o dinámicas donde sensibilizar la piel es el propósito. Pero cada persona es siempre libre de decidir si quiere desprenderse de alguna prenda de vestir o no.

Los limites: La primera enseñanza del Tantra

Saber poner límites es fundamental para lograr una buena vida. Es un arte que se adquiere a lo largo de nuestra existencia. Para poder abrir nuestro corazón de par en par y asumir riesgos debemos tener desarrollados la autoestima y la capacidad de poner límites. En los talleres se afrontan situaciones donde aprendemos a colocar límites adecuados que nos hacen aumentar nuestra autoestima.

Todo lo que ocurre es bienvenido

Quizá ocurra que la persona que esté a tu lado disfrute de un masaje y lo exprese a través de suspiros, gemidos o sonidos guturales, mientras tú permeneces más rígido que una puerta e incapaz de disfrutar ¡no hay nada malo en ello! todo lo que ocurre es bienvenido, tú estas allí para explorar tus limites, aceptarlos, amarlos e intentar superarlos yendo en cada ocasión un poquito más lejos.

Lo Femenino y lo Masculino

Existe mucho miedo a asumir nuestra parte femenina y masculina más básica, nuestra parte animal. Somos primero hembras y machos humano, luego mujeres y hombres y finalmente diosas y dioses… energía y consciencia pura. Pero hay que empezar por el principio… hacemos dinámicas donde movilizamos nuestro fuego interno como fundamento de nuestra sexualidad, vitalidad y creatividad.

Si tienes alguna pregunta sobre el Tantra o el funcionamiento de los talleres no dudes en escribirme o hablar conmigo, gracias y un abrazo tántrico,

KiKe Gómez Rubio

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Los hombres no piden permiso

Los hombres no piden permiso para ser hombres. A nadie: ni a su mamá, ni a su papá, ni a su novia, ni a su mujer, ni a su amante, ni a sus hermanas o hermanos, ni a los profesores… Tampoco a quienes culpabilizan a los hombres de todos los males, ni a las modas de género imperantes, ni a ningún maestro espiritual, ni siquiera le pide permiso a la “crisis de masculinidad.” Si pides permiso nunca te haces un hombre. Los niños deben pedir permiso y los adolescentes también, aunque estos intentan rebelarse. Si un hombre pide permiso nunca es un hombre es un niño grande. Si un hombre no se responsabiliza de si mismo es un adolescente eterno. Para ser un hombre debes honrar tu verdad y responsabilizarte por ello. No es fácil, si lo fuera no sería cosa de hombres. Un hombre se hace ejerciendo de hombre. Quitándote de encima los patrones familiares y sociales que no van contigo, conquistando tu espacio vital, defendiendo tus gustos y tus sueños. Tomando decisiones contrarias a personas cercanas si sientes que son tu verdad, incluyendo sentir culpa por ello. Un hombre forma su carácter tomando riesgos, sintiendo el vértigo y el miedo al no saber. Un hombre se hace ejercitando su fuerza, su coraje y su valentía contra lo que le impide ser un hombre. Debe poner límites cuando le agredan, no rehuir los conflictos ¡dar un puñetazo encima de la mesa cuando sea preciso! ¡los hombres no nacen! nacen lo niños ¡los hombres se hacen! Cuando un hombre honra su virilidad aunque haya sido muy machacada y lucha por ella, se sana, se aviva su fuego interno, se convierte en hombre. Los hombres competimos e intentamos ganar, no hay nada más masculino, ni nada execrable en ello. También es muy masculino aceptar la derrota y seguir para adelante. Un hombre que ama su energía sexual y la comprende jamás será un violador. Los hombres que no respetan su hombría se convierten en pusilánimes gatitos o en adictos a algo que les haga olvidarse de no ser hombres o se tornan agresivos y violentos. Un hombre en su centro, en su presencia, en su fuerza no maltrata a su mujer ¡la ama! y es capaz de abrirse ante ella, de ser vulnerable, sensible, delicado… y llorar de alegría por ser un hombre.

La masculinidad no está en crisis está tomando fuerza ¡Vivan los hombres!

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