Piel con Piel

La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo. Sirve como barrera protectora y como fuente de disfrute. La piel está inundada de terminaciones nerviosas que correctamente estimuladas nos procuran sanación, amor, placer o éxtasis. A pesar de ser latinos nos tocamos poco y en ocasiones mal, aún existen muchos tabúes al respecto ¡no quiero imaginar como lo hacen Japón o en Escandinavia!

Al tocar nuestros cuerpos existen dos energías diferentes: la energía sensual y la energía sexual. Saber diferenciarlas nos hará disfrutar plenamente de la piel y del cuerpo.

  • La energía sensual tiene la cualidad de ser abierta, acogedora, libre, la sensualidad nos mece, nos acaricia, nos relaja.
  • La energía sexual tiene la cualidad de ser concreta, potente, enfocada, la sexualidad nos toma, nos impulsa, nos activa.

La energía sexual se da entre adultos y su finalidad es tener una intimidad muy concreta: sexo. La energía sensual tiene una finalidad diferente: disfrutar de la piel y del resto del cuerpo sin que haya sexo por medio. La sensualidad puede darse entre hombres heterosexuales y mujeres también, aunque es más fácil que surja entre ellas. O entre personas de diferente género sin ninguna intención sexual. Bailar, abrazar, besar, dar masajes, acariciar, son actos sensuales. No estamos acostumbrados a ver que dos amigos, ambos heterosexuales, se acarician por miedo a meter el sexo por medio. En algunas culturas diferentes a la nuestra, los amigos, hombres, se pasean por las calles cogidos de la mano, es por tanto un asunto de costumbres.

Puede que en determinadas circunstancias la energía sensual cambie hacia una energía más sexual, pero sabiendo las diferencias podemos establecer límites claros y disfrutar de ambas cuando corresponda. No hace mucho tiempo que la desnudez era un gran tabú, ahora las playas y otros lugares están repletos de personas que muestran sus cuerpos con naturalidad, esperemos que pronto ocurra con la sensualidad.

Anuncios

¡Tantra!

Caras sonrientes, relajadas y felices tras el Taller De TANTRA de ayer. Gracias por vuestra entrega, vuestro amor y vuestra disposición a la felicidad ¡me encanta formar parte de esto! Como siempre digo la felicidad se siente no se piensa ¡y salta a la vista!

Abrazos tántricos

 

 

¡Somos humanos!

¡No somos ciberhumanoides electrónicos hiperconcectados en red pero aislados en cubículos! ¡De momento somos humanos! Mamíferos de sangre caliente, machos y hembras con necesidades animales: Respirar, comer, beber, defecar, orinar, sexo, jugar, necesitamos expandirnos, pertenecer a grupos (no sólo de Whatsapp o Facebook) nos  encanta el contacto físico, la sensualidad, los abrazos, los besos, las caricias… pero de calidad… con presencia… con amor. No de forma atropellada entre un atracón de Neflix, la subida de fotos en Instragram y el recuento de Like en Facebook. Además de machos y hembras somos hombres y mujeres, seres racionales, con una capacidad de abstracción superlativa y una inteligencia estupenda, también somos seres de luz, dioses y diosas, consciencia y energía. Vivimos en esa dualidad que hace posible la existencia, al menos en este universo. Pero se nos olvida con frecuencia que somos animales, carne viva, con necesidades y bendiciones. Recuerdo una historia que me contaron sobre una gatita encontrada en un cubo de basura. Aún tenía el cordón umbilical colgando, su madre no pudo ni siquiera lamerla. Salvaron su vida y la cuidaron con mucho mimo pero al crecer se convirtió en una gata arisca y enfadada. Nadie puede acercarse a ella, ni siquiera un gato alfa puede montarla. Le faltó el contacto físico de sus iguales, de su madre y de sus hermanos. Cuando las hembras lamen a sus cachorros no solo es para limpiarles, inmunizarles con la saliva o calentarles el cuerpo, también les abrazan con la lengua, les trasmiten cariño, amor y placer.

Si no nos damos cariño, piel, amor físico, besos, abrazos, mimos, placer nos volvemos en principio seres mentales, siempre pensando nunca sintiendo. Algunos se tornan ariscos, otros agresivos y muchos violentos o adictivos. Si no nos tocamos con el tiempo, el amor y la presencia suficientes perdemos el instinto animal de como acercarnos a los demás. Y lo suplimos con torpes maneras: invadiendo, manipulando, exigiendo o directamente agrediendo. Perdemos el instinto carnal y la forma de arreglarlo que tenemos no es volviendo a ser sensuales sino con normas, leyes, procediementos, protocolos…. todo muy mental ¡No se pueden regular las relaciones físicas y emocionales humanas como si fuera el mercado hipotecario!

Toda la información sobre el taller de Tantra

 

 

Paz interior

La paz interior es una sensación maravillosa, yo personalmente la pondría como la más estupenda… Llega cuando dejamos de dar vueltas y vueltas a como debe ser el mundo. Yo creo que hay algo neurótico en pretender saberlo todo, controlar cada detalle, acaparar cosas, experiencias, hasta poseer personas. Y no sólo neurótico también hay mucha soberbia y cantidad de eso que se ha dado en llamar ego. La vida es tan grande, tan salvaje, tan caótica que es una quimera pretender domarla. Al contrario cuando nos relajamos en Lo Que Es, en aquello que está sucediendo, en el famoso Aquí y Ahora, como por arte de magia la existencia se vuelve sencilla, aunque lo que este pasando sea algo muy fuerte, estruendoso o complicado. Al centrar nuestra energía y nuestra presencia se abre como un espacio que te abraza, te mece… es la paz, el silencio, el vacío búdico o llámalo como quieras. Oponernos a Lo Que Es, en el fondo es una manera de agresión hacía nosotros mismos… entregarse a la vida es tan placentero… tan sensual… tan femenino… trae tanta paz… que merece la pena arriesgar…

Talleres de Tantra

Tantra: Culto a la vida

La devoción por la vida es la esencia del Tantra. El Tantra no tiene reglas, ni dogmas, ni creencias. Usa técnicas, recomendaciones y sugerencias para intentar desprogramar nuestros condicionamientos. Para liberar la naturalidad y la espontaneidad de nuestro Ser, para vivir con pasión el momento presente. En la experiencia tántrica no hay respuestas aprendidas a lo que sucede, cada situación es diferente si se vive desde el Amor y la Presencia.

Cuando vivimos atrapados en el pasado, tanto si fue agradable como si fue doloroso, o diseñando cada detalle del futuro perdemos la gracia del momento presente. Ocurre también cuando cuadriculamos la vida con normas, creencias y valores. Es cierto que cada persona tiene sus gustos y sus inclinaciones pero deben estar en consonancia con lo que sucede y no con la idea de lo que sucede. La vida como obra de arte, el buen artista no se repite, es único en matices y sutilizas. La sensibilidad, la presencia y la relajación se cultivan en el Tantra como un acto de Amor, como una entrega total hacia la vida. La espiritualidad no es un listado de exigencias y deseos al universo, es un tributo sencillo, humilde y apasionado a la existencia, un pequeño regalo por la inmensa suerte de estar vivos.

Talleres de Tantra

Éxtasis 1

¿Qué es el éxtasis? Es para empezar un misterio. Y los misterios se dejan explicar mal, pero voy a intentarlo. La RAE dice lo siguiente sobre el éxtasis:

1. m. Estado placentero de exaltación emocional y admirativa.

2. m. Rel. Estado del alma carecterizado por cierta unión mística con Dios mediante la contemplación el amor, y la suspensión de los sentidos.

3. m. Droga sintética que produce efectos alucinógenos y afrodisíacos.

La tercera acepción la abandonamos por tóxica y adictiva. El académico que ocupó el sillón de la letra E y que redactó la definición no iba muy desencaminado aunque le faltó añadir algunas formas de conseguirlo. Lo que no sabemos es si experimentó alguno o lo que escribió fue de oídas.

El éxtasis es una modificación de nuestro estado de consciencia habitual en el que los límites personales se diluyen, eso que se a dado en llamar el ego. Es una sensación oceánica, en la que “tu” eres el océano, no que estés dentro de un océano. Pongo el “tu” entre comillas porque desapareces. Ese océano en que te conviertes es de Amor o de Placer o de Paz o de las tres cosas juntas. Utilizo las mayúsculas por qué las sensaciones las merecen. Es inenarrable, inasible, increíble… místico… Es la Unión con lo Divino.

No debe confundirse con la alegría exultante de movimientos compulsivos y gritos huracanados. Eso es otra cosa mariposa. El éxtasis se produce en un estado mental de relajación profunda. Sí es cierto que existen algunos procedimientos agresivos como girar sobre uno mismo, realizar respiraciones espasmódicas, bailar, ayunar, etc. para lograr éxtasis. En realidad esos actos no producen lo extático sino el cansancio mental y físico que algunas personas necesitan para alcanzar dicho estado. El éxtasis no es un frenesí violento, neurótico y desgarrador es una Paz que supera cualquier entendimiento. Es una vuelta, y al ser una experiencia es por un tiempo, al Origen, al Uno.

La contemplación de una obra de arte pictórica o arquitectónica, la lectura apasionada de un poema, la escucha ensimismada de la música, la visión de la naturaleza salvaje, la realización de algún acto que nos entusiasme, la cercanía de un ser querido pueden provocar éxtasis espontáneos, te quedas sin palabras ante la maravilla que es la vida… con la boca abierta como la chica de la foto y se te cae la baba… de ahí viene el dicho.

En el próximo post hablaré sobre el éxtasis tántrico, pero eso mañana ¡ciao!

Toda la info sobre El Taller de Tantra pinchando aquí: Talleres

 

 

Crisis sexual y 3 (El remedio)

El remedio a la falta de calidad en el sexo y su escasa práctica pasa por volver al cuerpo. Refinar nuestros sentidos, relajar nuestros músculos, abrir el corazón al amor y permitir que la energía vital circule sin fin. Salirnos de la mente, del morbo, el sexo no se piensa se siente. Bueno quizá el morbo pueda ser como un aperitivo, como la guinda de un pastel, pero lo bueno es disfrutar del pastel entero. El sexo placentero, sensual, amoroso, que genera éxtasis -el éxtasis es sobrepasar nuestro yo pequeñito para convertirnos en un oceano de Paz, Amor y Placer- se consigue cultivando la intimidad con nuestra pareja. Mirándonos a los ojos, compartiendo nuestros gustos, siendo vulnerables a lo que ocurre en cada encuentro sexual, todos son diferentes. Sentirnos en cada roce de la piel, en cada beso, en cada abrazo, en cada gemido. Sin dejarnos llevar por una excitación apresurada que genera ansiedad por lograr el orgasmo. El sexo gozoso no produce estrés ni cansancio al contrario genera pura relajación, puro deleite, quedándose uno con la boca abierta ante la inconmensurable energía que fluye por todo nuestro cuerpo, no sólo por los genitales. Inundándonos de placer, paz, amor y de una mágica conexión con nuestra pareja… hasta tal punto que ya no hay límites entre ambos…

El sexo tántrico se basa en la circulación de la energía entre los amantes. Para que esa energía circule en bucle y no sea expulsada del cuerpo es necesario estar presentes en el acto sexual. Con la presencia evitamos dejarnos llevar por la excitación, la tensión y el aumento de los ritmos respiratorio y cardíaco que conducirán inevitablemente a una catarsis, al orgasmo, y a la salida de la energía vital y gozosa del cuerpo. No se trata de reprimir ninguna de esas situaciones de manera frontal sino de sentirlas y dejarlas pasar sin engancharnos a ellas. El Tantra deja al cuerpo hacer el amor, y nunca mejor utilizada la expresión, de una manera natural y espontánea. Con la presencia lo que intentamos conseguir es desprogramar los automatismos sexuales que culturalmente nos han inculcado y que nos restan creatividad, sensualidad, placer, amor y conexión con lo Divino.