¡Vivir mucho!

¡Estoy vivo y me siento vivo! Cuando esté en una silla de ruedas en el jardín de la residencia de ancianos quiero tener una sonrisa resplandeciente de ear a ear. Por haber Hecho el Amor con mi pareja hasta la extenuación. Lo pongo en mayúsculas porque son tan preciosas las palabras como el hecho en sí ¡Faire l’ Amour! Y no es fácil Hacer mucho el Amor existen muchas distracciones y muchos miedos que lo impiden. Eso también: Quiero afrontar mis miedos con todas sus consecuencias, me dará mucha pena cuando me tengan que bañar en la residencia, por no poder hacerlo sólo, no haber Honrado mi Verdad por miedo al ridículo o por miedo a romper las reglas familiares o por miedo a salirme del mainstream o por miedo a equivocarme o por miedo a enfrentarme a mis traumas. Cuando tenga que comer sin sal y sin grasas y sin lactosa y sin gluten… sin chicha ni limoná vamos, imaginaré que estoy comiendo las ricas viandas que degusté rodeado de personas atrevidas y gustosas que no sólo ingerían tofu y brócoli, de vez en cuando se arriesgaban con el jamón serrano. Recordaré cuando me duelan a rabiar las rodillas lo mucho que bailé y lo mucho que disfruté en los ecstatic dance y en otros templos del baile. Y será estupendo remenorar como hice todo lo posible por compartir el Amor que en ocasiones me desborda el Alma con todo aquel que quiso hacerlo. También será maravilloso poder dar la mano a una anciana con la que logré abrir mi cuore de par en par y contemplar el suyo en carne viva. Y será divertido aventurar como es el Último Viaje o la Muerte o Estirar la Pata. Me siento bien contemplando como el mundo cambia y como cambio yo con él. Cuando tenga 90 años, dentro de 40, todo será tan distinto que ni me lo imagino, quizá no entienda algunas cosas, sólo espero seguir teniendo la mirada de aquel niño que aseguraba que el mundo lo hizo Dios para que jugara todo lo que quisiera.

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La felicidad no se piensa, se siente

Nos sorprende mucho no sentirnos felices con todo lo que tenemos. Es entonces cuando iniciamos inventario: tengo pareja, dos hijos, trabajo, una casa bonita, dos coches, un perro, dos amigos íntimos, interés por la vida… (cada uno hace inventario de lo que tiene) ¿por qué no me siento feliz? También puede ser al revés, haces inventario de lo que tienes para sentirte feliz: tengo pareja, dos hijos, trabajo, una casa bonita, dos coches, un perro, dos amigos íntimos, interés por la vida… ¿cómo no voy a sentirme feliz? En el primer caso hay al menos sinceridad y humildad, en el segundo mentira y soberbia, estás intentando manipularte a ti mismo mediante el pensamiento.

La felicidad no se piensa, se siente. Es más, la felicidad es una sensación, se percibe en el cuerpo. Es una sensación sutil, no es euforia, ni alegría, ni risas, ni tampoco el sentimiento de ir ganado siempre o de que todo vaya bien. La felicidad es entregarse a la vida, es confiar en la existencia más allá de nuestros deseos egóticos. Cuando esto sucede la mente se tranquiliza y el cuerpo se relaja profundamente. La felicidad tiene que ver con la Presencia, con acompañar a la vida en todo momento, suceda lo que suceda. Si evitas la tristeza o la ira o el conflicto o tu fuerza o tus instintos o tus miedos estás evitando la mitad de la existencia, estás creando tensión: huyes de la vida. La felicidad es una dicha inasible, impensable, corporal, sutil, poética, humilde, sencilla… es el estado natural del Ser, Amor puro Amor.

Femenino

Soy un hombre, orgulloso de serlo. Amo mi masculinidad y vivo mi energía sexual en toda su plenitud. Me ha resultado muy duro aceptar mi hombría, desde niño me dio mucho miedo su poder, ya no temo mi virilidad ahora la ejerzo. De siempre viví más en mi parte femenina, la tenía más desarrollada o eso creía yo…

Me encantan las mujeres, mi chiflan, me pirran… su olor, su energía, su sensibilidad, su sensualidad, su sexo, sus besos, su lengua, sus senos, sus susurros, sus caricias, su risa hacer el Amor con ellas, penetrarlas, amarlas… también adoro su fiereza para sacudirse el machismo, ridícula y anticuada herencia que los hombres no acabamos de desprendernos de una vez por todas. Me fascina como se abre su cuerpo para que la vida salga a través de ellas. Me encanta su capacidad de acoger y de amar desinteresadamente, su intuición, su inteligencia y su creatividad…

Pero también me dan miedo las mujeres. Me da mucho miedo perder mi libertad y me da mucho miedo el compromiso. Mi parte racional entiende que debe haber un equilibrio entre compromiso y libertad pero el miedo sigue ahí. Aunque ahora, desde mi masculinidad, intento sostener y vivir ese miedo… y que la vida diga lo que tenga que decir. Pero cuando se trata del Amor, de abrir el corazón de par en par, de fundirme con la Vida, de vivir plenamente mis sentimientos y mis emociones, de abrazar mi feminidad con plenitud… las piernas me flaquean. Hay que ser muy hombre para abrirse en canal ante una mujer… la que me enseñará a Amar de verdad.

¿Qué se hace en un taller de Tantra?

En los talleres de Tantra que yo facilito creo un contenedor emocional, energético y físico seguro, acogedor y cálido donde poder abrirnos al sentir. Intento que la Presencia, y no las técnicas, sea la guía que nos lleve a experimentar aspectos de nuestro Ser que olvidamos en la vida diaria. Vivimos demasiado en nuestros pensamientos, en la tecnología y en las prisas dejando de lado el cuerpo, las sensaciones y la relajación. La vida está en el cuerpo… la felicidad no se piensa se siente.

¿Tantra blanco o Tantra rojo?

Muchos me hacen esa pregunta, yo la contesto medio en broma medio en serio diciendo que en mis talleres hago Tantra multicolor. Se supone que el Tantra blanco es meditativo y espiritual y que el Tantra rojo es corporal y sexual. En realidad esa distinción es ficticia, a mi juicio sólo existe el Tantra bueno y el Tantra malo. Os aseguro que la mejor meditación que existe es hacer el Amor desde la Presencia, la relajación y la entrega… el Tantra es confiar en la vida. No hay nada más espiritual que experimentar junto a tu amante como el éxtasis para el tiempo…

Devoción

El Tantra es devoción por la vida: lo que nos gusta y lo que nos disgusta. El Tantra que yo práctico se basa en el Amor, la Presencia y la entrega devocional a la existencia. Uso técnicas exclusivamente para desprogramar los condicionamientos y dejar que nuestro Ser viva con naturalidad y espontaneidad. Hay personas a quienes les cuesta mucho sentir y dejarse llevar por su energía, centrándose demasiado en las técnicas, las usan como forma de control, creando a la larga más problemas que beneficios. El control, por ejemplo, de músculo PC (pubococcigeo) para aumentar la energía sexual y retadar la eyaculación acaba endureciendo e insensibilizando la zona perineal entorpeciendo el libre fluir de la energía sexual.

Desnudarse

En los talleres de Tantra la mayoría de los ejercicios los hacemos vestidos, algunos se practican sin ropa como masajes con aceite o crema o dinámicas donde sensibilizar la piel es el propósito. Pero cada persona es siempre libre de decidir si quiere desprenderse de alguna prenda de vestir o no.

Los limites: La primera enseñanza del Tantra

Saber poner límites es fundamental para lograr una buena vida. Es un arte que se adquiere a lo largo de nuestra existencia. Para poder abrir nuestro corazón de par en par y asumir riesgos debemos tener desarrollados la autoestima y la capacidad de poner límites. En los talleres se afrontan situaciones donde aprendemos a colocar límites adecuados que nos hacen aumentar nuestra autoestima.

Todo lo que ocurre es bienvenido

Quizá ocurra que la persona que esté a tu lado disfrute de un masaje y lo exprese a través de suspiros, gemidos o sonidos guturales, mientras tú permeneces más rígido que una puerta e incapaz de disfrutar ¡no hay nada malo en ello! todo lo que ocurre es bienvenido, tú estas allí para explorar tus limites, aceptarlos, amarlos e intentar superarlos yendo en cada ocasión un poquito más lejos.

Lo Femenino y lo Masculino

Existe mucho miedo a asumir nuestra parte femenina y masculina más básica, nuestra parte animal. Somos primero hembras y machos humano, luego mujeres y hombres y finalmente diosas y dioses… energía y consciencia pura, pero hay que empezar por el principio. Realizamos dinámicas para movilizar nuestro fuego interno, nos ayudan a disfrutar más de nuestra sexualidad, vitalidad y creatividad.

Si tienes alguna pregunta sobre el Tantra o el funcionamiento de los talleres no dudes en escribirme o hablar conmigo, gracias y un abrazo tántrico,

KiKe Gómez Rubio

Toda la información sobre los Talleres De TANTRA

Meditar no es pasar el rato

Meditar es estar presente. Es estar con Lo Que Es. Es aprender a vivir en Presencia. La meditación no es una actividad para sentirse bien y relajarse. Puede que acabes super relajado y sintiéndote fantásticamente bien o puede que te haga sentir los miedos que te acechan desde niño. O quizá saque a la luz los traumas y heridas del pasado o sientas que eres la pura Presencia… y acabes en éxtasis. La meditación se puede realizar de muchas maneras desde el silencio más sepulcral y sentado durante horas y horas, hasta con movimientos espasmódicos y con sonido ensordecedor. En el Tantra la meditación principal se realiza en el acto sexual, en la unión física, sensual, emocional y espiritual de los amantes. El acto formal de meditar que se realiza en un tiempo determinado con unas técnicas concretas tiene por objeto plantar una semilla, una semilla de consciencia que ira creciendo hasta que toda nuestra vida sea una meditación. Hasta que vivir en Presencia sea algo natural para nosotros, vivir aceptando la existencia en todas sus manifestaciones: dolor/placer, tristeza/alegría, masculino/femenino vida/muerte, cuerpo/espíritu… vivir abriendo nuestro corazón de par en par al Amor y celebrando el milagro de la vida en todo su esplendor.

En esta New Ege de espiritualidad descafeinada que nos invade se intenta vender la idea de que meditar es algo así como ir a un spa a relajarse y que se le quiten a uno todos los problemas y ansiedades de golpe. Se podrán liberar los miedos y los conflictos emocionales y descubrir que eres la pura Presencia encarnada, sí… pero después de aceptarlos, sentirlos y amarlos… plenamente. Por qué la vida es todo, todo lo que ocurrre, la vida es Lo Que Es.

Los hombres no piden permiso

Los hombres no piden permiso para ser hombres. A nadie: ni a su mamá, ni a su papá, ni a su novia, ni a su mujer, ni a su amante, ni a sus hermanas o hermanos, ni a los profesores… Tampoco a quienes culpabilizan a los hombres de todos los males, ni a las modas de género imperantes, ni a ningún maestro espiritual, ni siquiera le pide permiso a la “crisis de masculinidad.” Si pides permiso nunca te haces un hombre. Los niños deben pedir permiso y los adolescentes también, aunque estos intentan rebelarse. Si un hombre pide permiso nunca es un hombre es un niño grande. Si un hombre no se responsabiliza de si mismo es un adolescente eterno. Para ser un hombre debes honrar tu verdad y responsabilizarte por ello. No es fácil, si lo fuera no sería cosa de hombres. Un hombre se hace ejerciendo de hombre. Quitándote de encima los patrones familiares y sociales que no van contigo, conquistando tu espacio vital, defendiendo tus gustos y tus sueños. Tomando decisiones contrarias a personas cercanas si sientes que son tu verdad, incluyendo sentir culpa por ello. Un hombre forma su carácter tomando riesgos, sintiendo el vértigo y el miedo al no saber. Un hombre se hace ejercitando su fuerza, su coraje y su valentía contra lo que le impide ser un hombre. Debe poner límites cuando le agredan, no rehuir los conflictos ¡dar un puñetazo encima de la mesa cuando sea preciso! ¡los hombres no nacen! nacen lo niños ¡los hombres se hacen! Cuando un hombre honra su virilidad aunque haya sido muy machacada y lucha por ella, se sana, se aviva su fuego interno, se convierte en hombre. Los hombres competimos e intentamos ganar, no hay nada más masculino, ni nada execrable en ello. También es muy masculino aceptar la derrota y seguir para adelante. Un hombre que ama su energía sexual y la comprende jamás será un violador. Los hombres que no respetan su hombría se convierten en pusilánimes gatitos o en adictos a algo que les haga olvidarse de no ser hombres o se tornan agresivos y violentos. Un hombre en su centro, en su presencia, en su fuerza no maltrata a su mujer ¡la ama! y es capaz de abrirse ante ella, de ser vulnerable, sensible, delicado… y llorar de alegría por ser un hombre.

La masculinidad no está en crisis está tomando fuerza ¡Vivan los hombres!

Toda la información sobre el taller de Tantra pinchando aquí: Talleres

¡Entregarse a la Vida!

¡Vivir! ¡Entregarse a la Vida es el anhelo más íntimo que guardamos en nuestro corazón! ¡Soltar los frenos y lanzarnos a sentir! A dejarnos imbuir por el misterio de la existencia. En ocasiones lo hacemos y salimos medio escaldados o escaldados enteros. Y es estupendo, es parte de la experiencia de vida. Lo problemático es que después de esas experiencias dolorosas nos encerramos en nosotros mismos y no queremos saber nada sobre vivir a la intemperie. Entonces nos aburrimos como monos en una jaula, a los monos les encanta estar libres en la selva. El Tantra que es un camino espiritual femenino, otros son masculinos como el Zen o el Yoga, sugiere que tenemos que dejarnos penetrar por la vida, entregarnos plenamente a ella, ser atravesados por la energía vital… pero desde la Presencia y el Amor. Con una buena autoestima podemos abrirnos de par en par a la vida y si vienen mal dadas poner nuestros límites. Si nos entregamos al sentir desde el Amor y no desde su carencia, no desde el miedo, es más probable que la experiencia sea satisfactoria. Porque nos funciona la intuición, sabemos lo que nos hace bien. Cuando vivimos en Presencia las experiencias pasadas nos sirven de enseñanza, son nuestras maestras, nos iluminan el camino. Dejarnos penetrar por la vida, por todas sus divinas manifestaciones ¡es estar vivos! Es fundir nuestros pequeños límites personales en pos de lo extático, en pos del Uno: ¡Puro Tantra!

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